El Cádiz Club de Fútbol Mirandilla afronta este fin de semana un nuevo compromiso clave en la jornada 29 del Grupo X de Tercera Federación, donde recibirá en la Ciudad Deportiva Bahía de Cádiz al Atlético Onubense con la mirada puesta en seguir aspirando a los puestos de playoff.
El conjunto amarillo llega al encuentro como sexto clasificado, a tan solo tres puntos del Club Atlético Central, que marca actualmente la última plaza de acceso a la fase de ascenso. Una situación que mantiene intacta la ilusión del vestuario, tal y como reflejó su técnico, Francisco Cordero, en la previa del choque.
El entrenador destacó el carácter competitivo de su equipo tras el último empate, condicionado por la expulsión temprana: “A pesar de quedarnos con uno menos en el minuto 10, los chicos se vinieron arriba y terminaron el partido intentando conseguir la victoria. Eso dice mucho del gen competitivo que tenemos”.
En esa línea, Cordero subrayó el ambiente positivo durante la semana de trabajo: “Transmite ilusión, ganas, juventud y esa inconsciencia de intentar conseguir algo que sería una machada”. Un mensaje que evidencia la ambición de un filial que ha sabido adaptarse con rapidez a la categoría.
Enfrente estará un Atlético Onubense que llega como duodécimo clasificado con 32 puntos y tras encadenar tres jornadas sin ganar, pero que no será un rival sencillo. El técnico cadista advirtió sobre su evolución: “Ha cambiado su estilo respecto a la primera vuelta. Es un filial con jugadores de mucha calidad, muy interesantes, y habrá que tener mucho cuidado”.
Se espera, por tanto, un duelo equilibrado en el que ambos equipos tratarán de imponer su idea de juego. “Será un partido de tú a tú”, apuntó Cordero, quien confía en que su equipo pueda dar un paso adelante: “Ojalá consigamos una victoria que nos vendría genial para seguir con nuestras opciones y darle una alegría a todo el cadismo”.
Con el tramo decisivo de la temporada en marcha, el Mirandilla encara el encuentro con la ambición intacta y la convicción de seguir peleando por un objetivo que, a día de hoy, ya se vive como una auténtica machada.