El Cádiz CF volvió a quedarse sin premio en el Nuevo Mirandilla tras caer ante el Almería (1-2) en la jornada 25 de LaLiga Hypermotion. Un partido marcado por la falta de pegada en los momentos clave y por una reacción final que, aunque valiente y sostenida, no encontró el gol del empate.
Gaizka Garitano apostó por su ya habitual 4-4-2, con la entrada de Pelayo Fernández en el eje defensivo y los regresos al once de Brian Ocampo y Dawda Camara. El Cádiz fue creciendo con el paso de los minutos, pero el inicio del encuentro volvió a castigarle.
El Almería aprovechó su primera llegada para adelantarse en el minuto 5. Miguel de la Fuente encontró a Arribas dentro del área y el atacante definió con un disparo raso ajustado al poste para poner el 0-1. El Cádiz tuvo que remar desde muy temprano y buscó el empate con insistencia, generando ocasiones claras, aunque sin precisión en los metros finales.
Cuando el equipo amarillo empezaba a asentarse, llegó el segundo golpe visitante. En el minuto 25, una indecisión defensiva permitió a Jon Morcillo robar un balón y firmar una acción individual brillante que terminó en el 0-2 tras regatear incluso al portero.
Pero el Cádiz no se vino abajo. Apenas unos minutos después, Álvaro García Pascual recortó distancias con el 1-2 tras un centro de Mario Climent, controlando con calma y definiendo con autoridad para devolver la esperanza a la grada.
A partir de ahí, el Cádiz firmó sus mejores minutos antes del descanso, acumulando llegadas, remates y empuje. Andrés Fernández evitó el empate con intervenciones decisivas, mientras Víctor Aznar sostuvo al Cádiz con una parada clave ante Arribas.
La segunda parte mantuvo el guion. El Cádiz siguió empujando y tuvo ocasiones claras para igualar el partido, especialmente en las botas de Dawda, que dispuso de varias oportunidades dentro del área. Garitano buscó soluciones desde el banquillo con la entrada de Ontiveros, Álex Fernández y Raúl Pereira, y más tarde De la Rosa y Roger Martí para reforzar el asedio final.
El equipo amarillo encerró al Almería en su campo durante muchos minutos, colgó balones, insistió por bandas y llegó con frecuencia al área rival. Incluso hubo polémica por una posible mano dentro del área visitante que no fue sancionada.
El Cádiz lo intentó hasta el último suspiro, con llegadas y ocasiones en el tramo final, pero el gol del empate no llegó. El esfuerzo, la entrega y la ambición estuvieron presentes, pero el marcador volvió a ser cruel.
Una derrota dolorosa, sí, pero también un partido que deja claro que el equipo no se rinde. Ahora toca levantar la cabeza y seguir peleando, porque la temporada aún tiene capítulos por escribir.