El Cádiz CF mereció mucho más ante el Granada en la noche del sábado 24 de enero. El fútbol, caprichoso a veces, decidió castigar con dureza a un equipo que generó ocasiones de sobra para haber cambiado el signo del partido. Hasta en cuatro ocasiones el balón se estrelló contra los palos, una estadística que resume a la perfección una noche de infortunio para los amarillos, especialmente en un marcador final (1-2) que no reflejó lo visto sobre el césped.
Los detalles, esos que deciden los partidos, cayeron del lado visitante. El Granada supo maximizar sus oportunidades, mientras que el Cádiz acumuló llegadas, intención y empuje, pero se topó una y otra vez con la falta de acierto y con acciones puntuales que terminaron resultando decisivas. Incluso Víctor Aznar, uno de los hombres más fiables del equipo durante la temporada, vivió una jornada desafortunada que acabó pesando en el desenlace.
La segunda derrota consecutiva frena la progresión del conjunto de Gaizka Garitano en la clasificación y le obliga a reagruparse en una zona media que no responde a sus aspiraciones. Aun así, el margen sigue existiendo y el vestuario es consciente de que queda mucho camino por recorrer cuando la competición entra en su fase más decisiva.
Garitano introdujo novedades en el once inicial, empezando por el esperado regreso de Moussa Diakité como ancla en el centro del campo. También reapareció Javier Ontiveros en el extremo izquierdo, mientras que Antoñito Cordero estrenó titularidad desde su llegada en invierno. El dibujo, fiel al 4-4-2 de las últimas jornadas, buscaba continuidad y equilibrio.
El Cádiz CF salió decidido a imponer su ritmo desde el primer minuto. Presión alta, intensidad y presencia constante en campo rival marcaron un arranque prometedor que se tradujo en dominio territorial y varias acciones a balón parado. El Granada, sin embargo, encontró espacios por la banda derecha y fue creciendo con el paso de los minutos.
En el 11’, una acción desafortunada en defensa acabó con el 0-1. Tras varios rechaces y una cadena de infortunios, Álex Sola terminó empujando el balón a la red. Un golpe duro para un Cádiz que había comenzado mejor, pero que no perdió la cara al partido.
Lejos de venirse abajo, los amarillos respondieron con personalidad. Antoñito rozó el empate en el 14’ con un potente disparo que se estrelló en el poste, y García Pascual hizo lo propio diez minutos más tarde, esta vez contra el otro palo. El Cádiz insistía, empujaba y generaba, aunque el premio se resistía.
El choque entró en una fase más equilibrada, con un Granada bien ordenado y un Cádiz volcado en busca del empate. Diakité volvió a probar fortuna desde lejos en el 36’ con otro disparo al poste, mientras que Ontiveros obligó a intervenir a Luca Zidane antes del descanso. Tres palos en la primera mitad y una sensación clara: el resultado no hacía justicia.
Tras el intermedio, el Cádiz dio un paso más al frente. Consciente de la necesidad, asumió riesgos y se adueñó del balón ante un Granada replegado. No era sencillo encontrar espacios, pero la convicción se mantuvo intacta. Los visitantes avisaron a la contra, aunque el Cádiz también tuvo opciones claras, como el remate alto de Dawda tras una gran acción por banda.
El premio a la insistencia llegó en el minuto 61. Ontiveros apareció con calidad para filtrar un gran pase a Climent, cuyo centro raso fue rematado por García Pascual prácticamente sobre la línea. El empate devolvía justicia al marcador y encendía al estadio.
La alegría, sin embargo, duró poco. Apenas tres minutos después, una acción desgraciada dentro del área terminó en penalti para el Granada, que Rubén Alcaraz transformó con seguridad. Un golpe anímico del que al Cádiz le costó recuperarse.
Aun así, el equipo no bajó los brazos. Garitano movió el banquillo buscando frescura y profundidad, dando entrada a De la Rosa, Ocampo, Álex Fernández y Roger Martí. El Cádiz volvió a rondar el gol, incluso con otro disparo al poste de Iza Carcelén en el 71’, el cuarto de la noche.
El tramo final estuvo marcado por la ansiedad lógica de un equipo que quería, pero no podía. La expulsión de Brian Ocampo en el 90’, en una acción muy discutida, terminó de complicar cualquier opción. Ya en el descuento, el Granada también se topó con el larguero, cerrando una noche marcada por los palos… pero solo sufridos por un Cádiz que mereció más.
El resultado deja una sensación amarga, pero también señales positivas: actitud, ocasiones, competitividad y un equipo que no se rindió jamás. El camino continúa y el Cádiz CF tiene argumentos para seguir creyendo.
Ficha técnica
Cádiz CF: Víctor Aznar, Iza Carcelén, Jorge Moreno, Iker Recio, Climent, Moussa Diakité, Ortuño (Álex Fernández, 80'), Antoñito (De la Rosa, 69'), Ontiveros (Brian Ocampo, 69'), Dawda y García Pascual (Roger Martí, 80').
Granada CF: Luca Zidane, Óscar (Flores, 74'), Manu Lama, Williams, Diallo, Sergio Ruiz, Rubén Alcaraz, Alemañ (Trigueros, 86'), Álex Sola (Rodelas, 74'), Arnáiz (Pablo Sáenz, 74') y Petit (Jorge Pascual, 58').
Goles: 0-1 (11') Álex Sola. 1-1 (61') García Pascual. 1-2 (64') Rubén Alcaraz, de penalti.
Árbitro: Daniel Palencia Caballero (comité vasco). Expulsó con roja directa al local Brian Ocmpo (90'). Amonestó a los locales Antoñito (45'+2), Jorge Moreno (58')