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General
Fin a la racha triunfadora

Frenazo en seco a las aspiraciones del Cádiz por meterse en la lucha por el ascenso, aspiraciones que se lleva el Alavés. El partido fue malo, muy emocionante aunque con pocas ocasiones claras de gol y mucho centrocampismo. El Alavés

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Frenazo en seco a las aspiraciones del Cádiz por meterse en la lucha por el ascenso, aspiraciones que se lleva el Alavés. El partido fue malo, muy emocionante aunque con pocas ocasiones claras de gol y mucho centrocampismo. El Alavés vino a Carranza a empatar, y se encontró con un premio muy excesivo para los méritos que contrajo sobre el campo, aunque lo cierto es que los de Espárrago tampoco estuvieron finos. Abusaron del pelotazo y se olvidaron de estilo triangulador y con juego por las bandas que tan buenas sensaciones nos había dado. Con Pavoni casi inédito, es muy complicado que el Cádiz pueda tener presencia real en ataque.

En el Alavés finalmente no salió de inicio Thiaw, que había sido duda toda la semana. Ello no fue óbice para que el equipo visitante asustara con un once muy ofensivo en lo que a nombres se refiere, ya que podíamos ver a Bodipo, Edu Alonso, De Lucas y Rubén Navarro al mismo tiempo, aunque muy reservón en su planteamiento, como demostrarían.

El comienzo fue eléctrico, con una oportunidad para cada conjunto nada más comenzar, pero ambos “nueves”, Rubén Navarro y Oli, no acertaron a marcar. También dispuso Sesma de un balón inmejorable (gentileza de Coromina, que falló estrepitosamente en el despeje) para dar el pase de la muerte, pero lo hizo demasiado fuerte y fue despejado fuera por un defensa.

El partido se movía dentro de la normalidad: el equipo local, el Cádiz, era quien llevaba el peso del mismo y la manija, mientras que los vitorianos estaban encantados con esperar y salir a la contra, con esperanzas de que una de sus individualidades decantara la balanza. Aunque quien pudo hacerlo fue Sesma, con un disparo envenenado que se fue rozando el larguero. Corría el minuto 12, y ya para entonces el ritmo se había enfríado bastante. Había muchas menos llegadas, y exceso de centrocampismo y balones largos.

Centrocampismo que llegó al aburrimiento mediada la primera parte. El encuentro carecía de ocasiones, ningún equipo, pese a la calidad de sus hombres, tenía profunidad, y los minutos pasaban sin nada que reseñar. El Cádiz parecía haberse dejado las ideas creadoras el miércoles, sin reservar nada para hoy, y no tenía fallos en defensa, que era la única forma que tenían los de Piterman de llegar. Sí que dieron un susto Bodipo y sobre todo Rubén Navarro, que se plantó ante Armando en el punto de penalti pero su disparo fue desviado. En ambas ocasiones se produjeron errores en la zaga amarilla, que no supo despejar con contundencia, porque lo que era crear e hilvanar jugadas, de eso el Alavés muy poquito.

En el minuto 33 el mayor susto para la parroquia local. De nuevo un balón recuperado por los vascos, centro de De Lucas, Paz no acierta a despejar y Rubén Navarro, viniendo desde atrás, cabeceó al poste. La grada dejó escapar un suspiro de alivio. El peligro hizo reaccionar a los cadistas, muy poco vistosos en ataque en comparación a lo que hemos visto en otros encuentros. Raúl López metió un precioso balón en profunidad para Pavoni, pero el argentino, ante la oposición de un defensa, no pudo ceder atrás para que alguien rematara. El encuentro y la grada se despertaban después de su letargo, pero las oportunidades claras seguían brillando por su ausencia, y con el Alavés dejando dejando claro que venía por un empate (estuvieron cerca de dos minutos tocando en su campo sin intención de subir, y desde el principio Bonano se tomaba largos minutos para sacar) se llegó al descanso.

El segundo tiempo empieza como el primero. El Cádiz buscando con entusiamo aunque sin claridad a Bonano, mientras que los de Chuchi Cos se manteían agazapados para ganarle la espalda al Cádiz. Lo hizo de nuevo Rubén Navarro en el minuto 51, aunque por fortuna, el punta remató desviado. Por momentos parecía que los vascos se salían con la suya. En el minuto 57 De Lucas entró por la izquierda en contragolpe y Raúl López salvó a los suyos despejando el balón sobre la línea. A reglón seguido el Cádiz le dio su propia medicina al Alavés, conduciendo una contra Suárez que acabó con un remate de Pavoni (tras centro de Sesma) que salió desviado por centímetros.

En el minuto 60 llegó la anécdota del día, con el apagado de parte de los focos del estadio, que hizo que el encuentro estuviera parado cinco minutos. Descanso que pareció venir bien a los cadistas (Pavoni tuvo una ocasión excelente tras pase de Manolo Pérez, pero el disparo del argentino sue fue ligeramente alto), pero fue todo lo contrario. Con la zaga despistada, Téllez puso un balón excelente a Bodipo que ganó la espalda a su par, y tocó por encima de Armando para hacer el 0-1. La historia de tantas veces, con la ley del mínimo esfuerzo, los visitantes se ponían por delante.

Si hasta ahora los alavesistas habían perdido tiempo, tras el tanto el asunto tomó tintes dramáticos. Al Cádiz, por el contrario, le entraron las prisas, y ya se sabe que no son buenas consejeras. Balones largos, imprecisión en el pase...justo todo lo opuesto que ha hecho brillar a los amarillos en los últimos encuentros. El Alavés, en su salsa, se mostró como un equipo marrullero y experto en la pérdida de tiempo. Era todo un espectáculo, mucho más concentrados en fingir lesiones y posponer hasta irritar las faltas y saques de puerta.

El Cádiz se ahogaba en su empeño por jugar en largo. Pavoni entraba muy poco en juego, y eso es un lujo que los de Espárrago no pueden permitirse. La zaga y Manolo Pérez buscaban siempre en largo a Oli y Mirosalvjevic, pero la mayoría de las veces lo que hacían era poner contras claras para los visitantes. En una en el minuto 84 Epitié casi sentencia, aunque su cabezazo se fue fuera. La ocasión más clara para el empate la tuvo el serbio Nenad, en un balón peinado por Oli y que el fue rematado rozando el palo. Por esas alturas, el encuentro ya estaba loco.

Pese al largo descuento del que dispusieron los locales (dies minutos), la gasolina ya no dio para más, y el Cádiz volvió a conocer el amargo sabor de la derrota, ocho semanas después. No fue merecido, pero lo mejor es no mirar más atrás y pensar ya en recuperar los puntos perdidos ante el Málaga B, de nuevo en casa.