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No ha podido tener mejor estreno Antonio Calderón al frente del Cádiz B. El filial amarillo ha derrotado hoy a todo un líder, el Villanueva, resultado que les hace abandonar el farolillo rojo, pero que sobre todo, carga de moral a un equipo que estaba roto, y que afronta de forma totalmente diferente, las nueve finales que le quedan para tratar de salvar la categoría.
Desde el principio del encuentro se vio una actitud radicalmente distinta en los pupilos cadistas. Balones divididos, posesiones más largas, seguridad en el pase,…,parecía increíble ver un cambio tan importante en apenas unos días.
A pesar de recibir al líder, los locales no se asustaron y fueron a por todas desde el principio. Lo intentaba el filial de todas las maneras posibles, y así, poco antes de la media hora, Juanlu, con un golazo de volea, hacía el 1-0.
Pero los cordobeses no habían venido de paseo, y pretendían defender su posición privilegiada en lo alto de la tabla. Poco antes del descanso hicieron el 1-1. Los primeros minutos de la segunda parte fueron los más sufridos para los de casa, y es que el rival sacó a relucir su calidad y oficio. El peligro llegaba casi siempre por la banda derecha, en la que Carlitos, reconvertido a lateral, sufría de lo lindo. Los visitantes tuvieron ocasiones claras para haberse adelantado, y debieron hacerlo. Pero esta vez la fortuna, tan enemiga del filial en partidos anteriores, se alió con el “B”. Se revolvió el conjunto amarillo, y le dio dos zarpazos a los de Villanueva. Nuevamente Juanlu, con otro tanto de bandera de falta directa, y Carlitos, tras aprovechar un doble rechace, conseguía un marcador que parecía casi definitivo. En esta reacción tuvo mucho que ver el trabajo del banquillo: Calderón retiraba a Jose Luis, sacaba a Carlitos del lateral para que ocupara el sitio de “El Moro”, y Lucas defendió el flanco izquierdo. La mejoría fue inmediata.
Todo parecía ya listo de papeles, cuando los visitantes se encontraron un penalti dudoso que no desaprovecharon. Los últimos diez minutos fueron de infarto, pero lo dicho, este equipo es otro, y un partido que habría sido remontado por el contrario, se quedó en casa, después de apretar los dientes y saber sufrir, algo de lo que queda mucho de aquí a final de temporada.
Desde el principio del encuentro se vio una actitud radicalmente distinta en los pupilos cadistas. Balones divididos, posesiones más largas, seguridad en el pase,…,parecía increíble ver un cambio tan importante en apenas unos días.
A pesar de recibir al líder, los locales no se asustaron y fueron a por todas desde el principio. Lo intentaba el filial de todas las maneras posibles, y así, poco antes de la media hora, Juanlu, con un golazo de volea, hacía el 1-0.
Pero los cordobeses no habían venido de paseo, y pretendían defender su posición privilegiada en lo alto de la tabla. Poco antes del descanso hicieron el 1-1. Los primeros minutos de la segunda parte fueron los más sufridos para los de casa, y es que el rival sacó a relucir su calidad y oficio. El peligro llegaba casi siempre por la banda derecha, en la que Carlitos, reconvertido a lateral, sufría de lo lindo. Los visitantes tuvieron ocasiones claras para haberse adelantado, y debieron hacerlo. Pero esta vez la fortuna, tan enemiga del filial en partidos anteriores, se alió con el “B”. Se revolvió el conjunto amarillo, y le dio dos zarpazos a los de Villanueva. Nuevamente Juanlu, con otro tanto de bandera de falta directa, y Carlitos, tras aprovechar un doble rechace, conseguía un marcador que parecía casi definitivo. En esta reacción tuvo mucho que ver el trabajo del banquillo: Calderón retiraba a Jose Luis, sacaba a Carlitos del lateral para que ocupara el sitio de “El Moro”, y Lucas defendió el flanco izquierdo. La mejoría fue inmediata.
Todo parecía ya listo de papeles, cuando los visitantes se encontraron un penalti dudoso que no desaprovecharon. Los últimos diez minutos fueron de infarto, pero lo dicho, este equipo es otro, y un partido que habría sido remontado por el contrario, se quedó en casa, después de apretar los dientes y saber sufrir, algo de lo que queda mucho de aquí a final de temporada.