Skip to main content
General
Un punto que debieron ser tres

Sólo el tiempo podrá decir si el punto conseguido hoy en Pontevedra es maravilloso, o por el contrario, se queda corto. De momento Recreativo y Eibar tienen una oportunidad de reducir distancias con los amarillos, aunque para ello tendr&aacu

Aún no hay reacciones. ¡Sé el primero!
Sólo el tiempo podrá decir si el punto conseguido hoy en Pontevedra es maravilloso, o por el contrario, se queda corto. De momento Recreativo y Eibar tienen una oportunidad de reducir distancias con los amarillos, aunque para ello tendrán que vencer a sus rivales, Lleida y Murcia respectivamente. Nadie a estas alturas, aunque ya su temporada esté acabada, regala nada, y si no que se lo pregunten al Alavés, que ha perdido hoy en Tarragona cuando ya casi tenían preparada la fiesta del ascenso. Los de Espárrago se sitúan a tan sólo un punto de los vitorianos, quedando la diferencia en tres, y con el goal-average favoreciendo a los amarillos, aquí puede pasar todavía absolutamente de todo.

En la primera parte del encuentro se notó muchísimo la tensión que ejercía la necesidad de la victoria, aunque para diferentes objetivos, en ambos equipos. No fue así en los primeros minutos, en los que el balón se movío con mucha fluidez, y pronto se produjeron acercamientos a las áreas contrarias.

Pero esas llegadas fueron sólo un espejismo. El choque entró luego en una dinámica de centrocampismo, y se pareció a los muchos encuentros en los que el Cádiz terminó imponiéndose a domicilio. Los locales tenían más posesión de balón, pero la escuadra cadista daba una gran sensación de solidez en defensa, defendía como un verdadero bloque, y era a la contra quien tenía las ocasiones más claras para marcar.

En la segunda parte, estaba claro que se iba a ver más movimiento, ya que el empate, a priori no valía a ninguno de los dos. Sobre todo al Pontevedra, que con ese resultado se ponía muy cuesta arriba su permanencia. Los gallego salieron buscando comerse al Cádiz y arriconarlo, pero se encontraron con el mazazo de Oli, que se reencontraba con el gol en el mejor momento posible. Pasaban sólo ocho minutos de la reanudación, quedaba aún un mundo por disputarse.

Y la verdad es que en el siguiente cuarto de hora, ocurrió de todo. Lógicamente, los granates se fueron arriba con todo: perder les ponía prácticamente en Segunda B, y daba igual perder por uno que por cinco. La presión llegó a ser asfixiante, con continuos balones a la olla (recordemos que las dimesiones del terreno de juego de Pasarón son muy reducidas). El Cádiz se defendía como podía, multiplicándose en defensa todas las veces que podía.

Pero en el minuto 64 no pudieron evitar el empate de Yobo. Fueron cuatro minutos terribles para el Cádiz, y es que en apenas tres minutos más, Abraham Paz dejaba a los suyos con diez, merced a dos amonestaciones casi consecutivas.

Más de veinte minutos por delante y un hombre menos. Como es de imaginarse, ese lapso de tiempo fue de tremendo desgaste físico para los hombres de Espárrago. Los locales, con una grada enardecida que se aferraba con todo a una nueva victoria que les permitiera seguir soñando, empujaban, con más corazón que cabeza, a un Cádiz que cada vez defendía más atrás, aunque con mucho criterio y orden, dadas las circunstancias.

Con Fleurquin fuera de la convocatoria por sanción, Espárrago no se lo pensó y dio entrada a De La Cuesta, para añadir centímetros, muy necesarios en ese momento, en que llegaban balones colgados de todas partes. Los pontevedreses no llegaban con claridad y un juego de conjunto, pero a esas alturas daba todo igual: había que ganar como fuera.

Por fortuna, los minutos fueron pasando y el Cádiz contralaba la situación. Sus posibilidades de victoria, con todo el mundo ayudando en defensa, pasaban por una contra en la que cogieran adelantada a la zaga gallega. Los tres puntos estuvieron en las botas de Manolo Pérez, que se plantó solo ante Moso, con el descuento a punto de caer. Pero el guardameta le ganó la partida en el mano a mano.

Por tanto, sufrimiento hasta el 18 de junio para toda la familia cadista. Todos juntos a Primera División.