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General
Un punto más que válido

Positivo punto el que sacó hoy el Cádiz de su visita a La Rosaleda, donde se midió a un siempre incómodo rival como es el Málaga B, que puso en más de un apuro a los de Espárrago. Éstos sin embargo s

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Positivo punto el que sacó hoy el Cádiz de su visita a La Rosaleda, donde se midió a un siempre incómodo rival como es el Málaga B, que puso en más de un apuro a los de Espárrago. Éstos sin embargo supieron apretar los dientes y sufrir, y se llevaron un empate que asegura una semana más la segunda posición en la tabla, y que será muy bueno si se refrenda con una victoria en Carranza dentro de ocho días ante el Salamanca.

El Cádiz volvió a estar acompañado de una tremenda marea amarilla, que pese a todo lo que ocurrió esta semana, no dejó solo a los suyos. Resultaba espectacular volver la vista hacia Gol Sur, y ver tanto color cadista en las gradas. Un gol que reventó de alegría y se las prometía muy felices cuando llevando apenas cinco minutos en sus localidades, veían como Fleurquin (enrachado últimamente) hacía, completamente solo en el segundo palo, el 0-1 a la salida de un córner.

Tirando de las exhibiciones que habían realizado los de Espárrago a domicilio en los últimos encuentros, con un tanto a favor más de uno pensaría que el choque ya estaba ganado. Así desde luego pareció en los minutos que siguieron al tanto, ya que los visitantes controlaban el encuentro, mientras que los malacitanos se iban con todo arriba, aunque como suele ocurrir con equipos tan jóvenes, de forma alocada.

No obstante, los de Bakero casi consiguen la igualda cuando se contaba un cuarto de hora. Abel recibía solo en el área, driblaba a Armando y cuando ya cantaba el tanto, se encontró que De Quintana le sacaba el esférico bajo los palos. Era el primer aviso del que fue mejor jugador del partido, y que habría de poner en muchas dificultades a los cadistas. De hecho, fue el mediapunta quien tuvo una nueva ocasión para hacer el empate, pero su disparo se encontró con una buena respuesta de Armando.

Los albiazules eran quienes ponían las ocasiones, pero de forma aislada, ya que el Cádiz controlaba el tempo del encuentro, y por lo general no cometía errores en defensa, esperando resolver a la contra con un segundo gol que habría sido definitivo.

Pero fue el filial malaguista quien llevó antes el balón al fondo de las mallas. Abel, de falta directa, hacía el 1-1, que reestablecía las tablas iniciales. Se ponían las cosas aún más feas, cuando en el minuto 58 Enrique se tuvo que ir a la ducha antes de tiempo, al ver su segunda amarilla. A partir de ahí el Cádiz extremó cuidados en defensa, mostrándose muy efectivo en la contención. El Málaga B pasó a tener la iniciativa, pero no está acostumbrado a ello el conjunto costasoleño, y pese a tener más posesión de balón, las ocasiones eran contadas y sin verdadero peligro.

El crono iba avanzando, y el Cádiz, aunque no renunciaba a la victoria, se iba acomodando para conseguir un empate, sin arriesgar ni un ápice el punto que hasta entonces tenía conseguido. Bakero ordenó a los suyos irse arriba con todo, pero el conjunto amarillo tiene ya mucha experiencia en mover el partido según le conviene, y nunca dejó que este, pese a estar en inferioridad numérica, se le fuera de las manos.