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El jueves 28 de abril se celebró en el salón de actos del colegio San Felipe Neri la inauguración oficial de la peña cadista del mismo nombre.
Tras unas palabras de agradecimiento del presidente, el P. Luis Castro bendijo la peña, el secretario informó de diversas cuestiones reglamentarias y se repartieron entre los socios los carnés de la presente temporada.
A continuación se celebró una mesa redonda que, moderada por el comentarista deportivo del Canal Cádiz TV Carlos Ríos, contó con la participación de los jugadores Ramón de Quintana, Alejandro Varela y Enrique Ortiz, los técnicos Luis Soler y Antonio Calderón, el fisioterapeuta Joaquín Acedo y el consejero Antonio Muñoz Tapia.
El acto, que reunió a más de doscientos asistentes, contó con la cobertura televisiva de Onda Luz TV y con la presencia de la jefa de prensa del Cádiz C.F. Maria Luisa Torralba, directivos y socios de las peñas Marea Amarilla, Hugo Vaca, Theo Vargas, Levantera Amarilla y KM 0- Cádiz 2, así como integrantes de la comisión gestora de la Federación de Peñas Cadistas.
Finalmente, tras un intercambio de obsequios, todos los presentes compartieron un aperitivo en el comedor colegial mientras los jugadores hacían, entre fotografías y autógrafos, las delicias de los más jóvenes.
En unos minutos publicaremos las fotos del evento. Además, os adjuntamos aquí una carta abierta a la afición, redactada por uno de sus miembros, con motivo del partido de este fin de semana:
CÁDIZ-CÓRDOBA
Hace ahora cinco meses, se jugaba en Córdoba el encuentro de fútbol entre el Córdoba CF y el Cádiz CF. Todas las circunstancias que rodeaban a dicho partido resultaban favorables para un desplazamiento masivo de aficionados cadistas: la distancia entre ambas ciudades era corta, las comunicaciones muy buenas, el Cádiz ya ocupaba puestos altos en la clasificación y visitábamos con aspiraciones de puntuar el campo del que por entonces era equipo colista de la categoría.
En tales circunstancias y llevados por la comprensible euforia de quienes poco antes habíamos padecido años de ruina económica y deportiva que amenazaba con la desaparición del club, varios miles de gaditanos viajamos a la ciudad de la Mezquita en apoyo de nuestro equipo.
Ya desde primeras horas de la mañana llamaba la atención el continuo flujo de vehículos que, provenientes de Cádiz, se saludaban por la autopista y posterior autovía haciendo sonar el claxon al tiempo que lucían nuestros colores por las ventanillas. Pero esto no era más que el preámbulo del verdadero espectáculo que se escenificaba en Córdoba. Una auténtica “marea amarilla” (y nunca mejor dicho) invadía la ciudad, sus calles, plazas, monumentos, bares, terrazas y restaurantes. Por todas partes grupos de aficionados entonaban canciones de nuestro equipo y de nuestra tierra al tiempo que se fotografiaban en sus más significativos lugares luciendo camisetas, bufandas y banderas del Cádiz CF. Esta exhibición, no exenta de la arrogancia con que los líderes visitan el campo del colista, fue respondida en todo momento por los anfitriones cordobeses con respeto, amabilidad, sonrisas y simpatía hasta el punto que en el nuevo estadio del Arcángel y ocupando casi la mitad de su graderío, pudimos rivalizar con la afición local y seguir cantando y animando a nuestro equipo con la misma comodidad y libertad que lo hacemos habitualmente en el estadio Carranza. Finalizado el partido con la alegría de los gaditanos por la victoria y la resignación de los cordobeses, llegó el momento de la despedida. Estrechándose manos, dedicándose canciones e intercambiando algunas bufandas, ambas aficiones se deseaban suerte mutuamente mientras subíamos a cientos de vehículos con matrícula de Cádiz que, sin temor a incidentes, habíamos podido aparcar en los alrededores del estadio. La jornada había sido memorable pues nos traíamos de vuelta tres puntos aderezados con el disfrute y el recuerdo de una bellísima ciudad, una apreciable cocina y unas gentes amables en extremo. Ahora, cinco meses después, los aficionados cordobeses nos devolverán la visita, desplazándose a Cádiz con la esperanza de arrancar algún punto que les ayude a salvar la categoría. Esperemos que la salven aunque no a nuestra costa pues, aunque con diferente objetivo, también nosotros necesitamos los puntos. Pero, en cualquier caso, nos corresponde a los gaditanos recibirles con la misma educación, amabilidad y afecto que ellos nos dispensaron y, tal como disfrutamos en aquella soleada jornada de noviembre, hacerles sentir como en casa y entre rivales amigos.
Tras unas palabras de agradecimiento del presidente, el P. Luis Castro bendijo la peña, el secretario informó de diversas cuestiones reglamentarias y se repartieron entre los socios los carnés de la presente temporada.
A continuación se celebró una mesa redonda que, moderada por el comentarista deportivo del Canal Cádiz TV Carlos Ríos, contó con la participación de los jugadores Ramón de Quintana, Alejandro Varela y Enrique Ortiz, los técnicos Luis Soler y Antonio Calderón, el fisioterapeuta Joaquín Acedo y el consejero Antonio Muñoz Tapia.
El acto, que reunió a más de doscientos asistentes, contó con la cobertura televisiva de Onda Luz TV y con la presencia de la jefa de prensa del Cádiz C.F. Maria Luisa Torralba, directivos y socios de las peñas Marea Amarilla, Hugo Vaca, Theo Vargas, Levantera Amarilla y KM 0- Cádiz 2, así como integrantes de la comisión gestora de la Federación de Peñas Cadistas.
Finalmente, tras un intercambio de obsequios, todos los presentes compartieron un aperitivo en el comedor colegial mientras los jugadores hacían, entre fotografías y autógrafos, las delicias de los más jóvenes.
En unos minutos publicaremos las fotos del evento. Además, os adjuntamos aquí una carta abierta a la afición, redactada por uno de sus miembros, con motivo del partido de este fin de semana:
CÁDIZ-CÓRDOBA
Hace ahora cinco meses, se jugaba en Córdoba el encuentro de fútbol entre el Córdoba CF y el Cádiz CF. Todas las circunstancias que rodeaban a dicho partido resultaban favorables para un desplazamiento masivo de aficionados cadistas: la distancia entre ambas ciudades era corta, las comunicaciones muy buenas, el Cádiz ya ocupaba puestos altos en la clasificación y visitábamos con aspiraciones de puntuar el campo del que por entonces era equipo colista de la categoría.
En tales circunstancias y llevados por la comprensible euforia de quienes poco antes habíamos padecido años de ruina económica y deportiva que amenazaba con la desaparición del club, varios miles de gaditanos viajamos a la ciudad de la Mezquita en apoyo de nuestro equipo.
Ya desde primeras horas de la mañana llamaba la atención el continuo flujo de vehículos que, provenientes de Cádiz, se saludaban por la autopista y posterior autovía haciendo sonar el claxon al tiempo que lucían nuestros colores por las ventanillas. Pero esto no era más que el preámbulo del verdadero espectáculo que se escenificaba en Córdoba. Una auténtica “marea amarilla” (y nunca mejor dicho) invadía la ciudad, sus calles, plazas, monumentos, bares, terrazas y restaurantes. Por todas partes grupos de aficionados entonaban canciones de nuestro equipo y de nuestra tierra al tiempo que se fotografiaban en sus más significativos lugares luciendo camisetas, bufandas y banderas del Cádiz CF. Esta exhibición, no exenta de la arrogancia con que los líderes visitan el campo del colista, fue respondida en todo momento por los anfitriones cordobeses con respeto, amabilidad, sonrisas y simpatía hasta el punto que en el nuevo estadio del Arcángel y ocupando casi la mitad de su graderío, pudimos rivalizar con la afición local y seguir cantando y animando a nuestro equipo con la misma comodidad y libertad que lo hacemos habitualmente en el estadio Carranza. Finalizado el partido con la alegría de los gaditanos por la victoria y la resignación de los cordobeses, llegó el momento de la despedida. Estrechándose manos, dedicándose canciones e intercambiando algunas bufandas, ambas aficiones se deseaban suerte mutuamente mientras subíamos a cientos de vehículos con matrícula de Cádiz que, sin temor a incidentes, habíamos podido aparcar en los alrededores del estadio. La jornada había sido memorable pues nos traíamos de vuelta tres puntos aderezados con el disfrute y el recuerdo de una bellísima ciudad, una apreciable cocina y unas gentes amables en extremo. Ahora, cinco meses después, los aficionados cordobeses nos devolverán la visita, desplazándose a Cádiz con la esperanza de arrancar algún punto que les ayude a salvar la categoría. Esperemos que la salven aunque no a nuestra costa pues, aunque con diferente objetivo, también nosotros necesitamos los puntos. Pero, en cualquier caso, nos corresponde a los gaditanos recibirles con la misma educación, amabilidad y afecto que ellos nos dispensaron y, tal como disfrutamos en aquella soleada jornada de noviembre, hacerles sentir como en casa y entre rivales amigos.