El Área de Historia del Cádiz CF, concretamente Juan A. Lebrero, nos recuerda la figura del jugador Miguel Royo Serrano, que aunque su paso por el Cádiz CF estuvo limitado a una temporada incompleta, su capacidad y elegante zurda merecieron los elogios de los aficionados del viejo Mirandilla.
Miguel Royo Serrano nació el 7 de marzo de 1925 en Madrid. Sus comienzos futbolísticos se remontan a los juveniles del At. Aviación. Posteriormente en periodo de servicio militar fue destinado a Logroño, pasando a jugar en el Maestranza Aérea de la capital riojana donde estuvo dos años. En la temporada 49/50 fichó por el CA Osasuna, firmando al año siguiente por el Cádiz CF.
La situación del Cádiz CF era caótica donde se mezclaban los problemas institucionales con los económicos. Miguel Royo se incorporó en el verano de 1950 poco después de haber contraído matrimonio, siendo el viaje a Cádiz prácticamente su viaje de novios. Su paso por el Cádiz CF fue efímero porque no llegó a cumplir ni la temporada 50/51 completa.
El Cádiz CF militaba en Tercera División con la única aspiración de conseguir el ascenso a Segunda División. Su debut tuvo lugar el 10 de septiembre de 1950 en la primera jornada del campeonato en el estadio Domecq frente al Jerez CD en partido que finalizó con empate (0-0). El entrenador José Peralta alineó a: Santos; Cala, Vallecillo, Agustín; Ferrando, Royo; Vega, Amat, Roldán, Herrera, Echeverría.
Pero en el mes de febrero, cuando se dio por cierto que tampoco esa temporada iba a ser posible lograr el ascenso de categoría, para ahorrar costos económicos, los jugadores comenzaron a rescindir sus contratos para así ahorrarse el Club los gastos de sus salarios. Miguel Royo fue uno de ellos, dejando atrás un total de 18 partidos disputados sin goles en su haber. Esa misma temporada quedó enrolado en la filas de la UD Orensana.
En la temporada 51/52 fichó por el RCD Coruña que militaba en Primera División donde estuvo cuatro temporadas, aunque en la última no jugó en el primer equipo, haciéndolo en el CD Juvenil que era su filial. Ya de vuelta a Logroño, jugó en el CD Logroñés en la temporada 55/56 y la siguiente, antes de hacerlo de forma efímera en el CD Calahorra donde definitivamente se retiró en la temporada 57/58.
Su única vinculación al fútbol tras su retirada fue el tiempo que permaneció ligado al Recreación de Logroño en la faceta de entrenador. Una vez alejado del fútbol, aunque estuvo a punto de fijar su residencia en La Coruña, lo hizo definitivamente en Logroño donde dirigió el Restaurante Buenos Aires, propiedad de su familia política.
A pesar del poco tiempo que estuvo en el Cádiz CF, la ciudad le cautivó y era común verle veranear entre nosotros junto a su familia, y asistir a las diferentes ediciones del Trofeo Ramón de Carranza siempre en compañía de sus inseparables amigos Echeverría y Zubillaga, también ex jugadores del Cádiz CF. En la ciudad cultivó grandes amistades donde destacaba Gonzalo Córdoba, propietario del Restaurante El Faro de la capital y colega en la faceta profesional de la restauración. Falleció el 24 de diciembre de 1973.
APUNTES HISTÓRICOS_ por Juan A. Lebrero, Área de Historia Cádiz CF