Cuando más mereces, menos recibes.
Otra vez salimos del Carranza con la misma cara. Sí, sí.. esa de derrota dulce, aunque yo ya no sé si eso existía antes del inicio de esta temporada o es una cosa que nos hemos
Aún no hay reacciones. ¡Sé el primero!
Cuando más mereces, menos recibes.
Otra vez salimos del Carranza con la misma cara. Sí, sí.. esa de derrota dulce, aunque yo ya no sé si eso existía antes del inicio de esta temporada o es una cosa que nos hemos inventado nosotros ahora. ¿El fútbol es así?.
Comprendo perfectamente a los futbolistas que ayer estaban más que dolidos en el vestuario al término del partido. ¡Tienen razón!. Lo hicieron absolutamente todo para conseguir la victoria ante el Valencia, pero cuando no fue el portero fue el larguero, y si no un defensa que sacaba el balón bajo palos. Todo cierto pero a su vez increíble.
Lo que nadie puede negar es que este equipo funciona, pero sigue faltando la suerte o el hombre enrachado cara a gol que las meta absolutamente todas. Hoy por hoy no me preocupa ya sólo la derrota ante el Valencia, sino también que para el derby ante el Betis el entrenador no va a poder contar ni con Fleurquin ni con Oli.
¿Qué raro lo de Oli, verdad?. No sé si fue un cruce de cables o que lo hizo sin darse cuenta, pero la entrada a Baraja fue estremecedora. Pues parece que nos quedamos sin delanteros. Oli sancionado, Medina lesionado y Nenad que sigue sin tener suerte. Dicen que los equipos ante las adversidades es cuando realmente sacan todo y un poco más para sobreponerse. Ante el Betis sería una buena oportunidad para sacarse la espinita de las últimas jornadas. Un punto en los últimos cuatro partidos ligueros no es una media precisamente de permanencia. El calendario que queda por delante es complicado, pero si el Cádiz continúa dando la buena imagen que dio ante el Valencia ante los Betis, Zaragoza, Deportivo, Barcelona..., puede dar mucho que hablar.
La victoria 100 parece que es gafe, y los 13 puntos que llevamos en la clasificación son preciosos, pero para los supersticiosos también. Al final resulta que más que nunca dependemos de la suerte.