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¿Quién dijo que estaba todo inventado? El fútbol trae sorpresas y la sorpresa nos la dio el Cádiz. La chistera uruguaya que utiliza a diario Víctor Espárrago volvió a tener un conejo dentro que di

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¿Quién dijo que estaba todo inventado?

El fútbol trae sorpresas y la sorpresa nos la dio el Cádiz. La chistera uruguaya que utiliza a diario Víctor Espárrago volvió a tener un conejo dentro que dio con la clave del partido en Montjuic. En un terreno de juego es difícil inventar cosas nuevas, pero los amarillos lo hicieron. Nadie antes le había jugado al Español igual que lo hizo el Cádiz, de tú a tú, sin miedos, sin complicaciones y con garra. El técnico se inventó un once con dos variaciones más la continuidad de Medina y el resultado volvió a darle la razón.
Al descanso la cara de los jugadores españolistas era todo un poema, y eso que entonces iba el partido sólo con empate a cero, pero estoy seguro que De la Peña, Luis García, Jofre, etc. soñaron anoche con Bezares, Varela o Raúl López. Sin duda el partido en el monte mágico ha sido el mejor de los amarillos -camuflados de negro- en el regreso a la máxima categoría del fútbol.

La primera parte tuvo lo que le gusta al espectador. Por primera vez en esta temporada el Cádiz igualó en posesión con su rival, y eso trajo una vistosidad continua de ambos equipos, aunque el juego periquito se diluía una y otra vez en las inmediaciones de la defensa. Los cadistas preferían mantenerse con sus principios y las premisas del entrenador uruguayo dieron su fruto. A Lotina le salió mal eso de cambiar de sistema y poner 4 defensas atrás, en vez del 3-4-2-1 que habitualmente estaba utilizando.

La reanudación sólo vino a confirmar lo que se había visto anteriormente. El gol de Pavoni vino a hacer justicia y el de Jonathan Sesma dio la tranquilidad. Fue un partido 'made in Cádiz' o 'made in Espárrago', como ustedes prefieran: control en el centro del campo, utilización de bandas y jugadas al contragolpe. Tras siete jornadas, y viendo a los cadistas en mitad de la tabla, nos tenemos que reafirmar en la teoría de que fuera de casa existen más opciones de conseguir la victoria que en el Carranza, pero eso no debe preocupar. Más tarde o más temprano los resultados en casa van a llegar, sólo es cuestión de paciencia, como la que tuvo el Cádiz en el Lluís Companys.

Esta sin duda sí es la imagen y el juego que todos queremos del Cádiz.