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Mucho se ha hablado esta semana del choque copero ante el Betis y el potencial del equipo verdiblanco, pero más bien poco del rival que nos visita mañana, el Málaga B. Por muy atractivo que sea el partido ante los sevillanos, que lo es y mucho, no se puede perder de vista el torneo liguero, el que de verdad pone a cada uno en su sitio.
El filial malacitano acude a Carranza una vez más, por tercer año consecutivo, como un verdadero tapado. Antonio Tapia sigue haciendo milagros con este equipo, al que ascendió primero a Segunda y al que luego mantuvo en dicha categoría. Anteriormente había cogido al Poli Ejido en Tercera, dejándolo también la División de Plata. Lo que muchos seguramente no sabran es que Antonio Tapia se sentó en el banquillo cadista durante la temporada 96-97, como segundo. Mientras otros potentes equipos de Primera suspiran porque sus jóvenes valores se cultiven en la categoría de plata, los blanquiazules son los únicos que disfrutan actualmente de ese privilegio. Y lo que es mejor, de forma sólida, con un equipo consolidado que el año pasado pasó apuros para mantenerse, pero que al final consiguió llegar a la última jornada salvado ya matemáticamente.
Todo ello con otro gran handicap, y es que el Málaga, al no tratarse de una potencia económica, llama muchas veces a la puerta de su filial para completar su plantilla. Los casos más llamativos son los de Calatayud y Geijo, totalmente consolidados ya en Primera con Gregorio Manzano, especialmente el primero. No importa, Tapia sabe encontrar nuevos valores, aunque el principal baluarte de este equipo es que el esquema por encima de los jugadores. Salvando, y mucho, las distancias, su estilo de juego es similar al Valencia del año anterior, una máquina que funciona en conjunto, y en la cual, si un engranaje no funciona, se cambia por otro, pero no hay ninguno que sea de vital importancia.
Su comienzo liguero fue dubitativo, pero en cuanto los nuevos jugadores se han acoplado en ese sistema férreo que aplica Tapia, el equipo ha empezado a funcionar y los triunfos han empezado a llegar. Algunos muy imporantes, como el conseguido en el Nuevo Colombino. En general la formación de Tapia se caracteriza por su fuerte defensa, permitiendo muy pocos goles en contra. El físico es otro aspecto importante del Málaga B, cada jugador casi muerde en cada balón, y su velocidad es endiablada en algunos casos cuando salen al contragolpe, la gran (y casi única) arma ofensiva de los blanquiazules.
Aunque esa juventud esconde también una desventaja, y es no saber reaccionar muchas veces ante un público entregado y en masa como lo es el del Ramón de Carranza. La presión siempre más mella en piernas más jóvenes, no acostumbrados a tratar con ella.
El filial albiazul tiene la baja segura de Diego Castro, un contratiempo para Tapia, que alinea siempre al extremo gallego. El interior zurdo recayó el miércoles de una lesión de tobillo que le impedirá viajar hasta la Tacita de Plata para enfrentarse al Cádiz.
Pero ante tan buenas cualidades, el Cádiz puede exponer las suyas, que de momento, deben ser mejores si nos atenemos a la clasificación. El equipo de Espárrago llega al choque con más ansias de triunfo si cabe, después de la decepción que supuso ver cortada la racha de partidos sin perder tras el traspié ante el Alavés en Carranza. Los amarillos tratarán de resarcirse a costa de los malagueños. Los hombres que tendrán esa misión serán Armando, Varela, Paz, De Quintana, Raúl López, Bezares, Manolo Pérez, Dani Navarrete, Sesma, Pavoni y Oli. Les ayudarán desde el banquillo Navas, Velázquez, De La Cuesta, Enrique, Mario, Mirosalvjevic y Fredi. Aunque queda una duda, y es la del central portuense. Paz ha estado toda la semana entre algodones por una lesión muscular, que incluso parecía descartarle para el partido. Tras la sesión de hoy se ha visto que está en perfectas condiciones, y ha entrado en la lista de convocados, pero no será hasta poco antes del choque cuando sepamos si es titular o no. Víctor Espárrago tomará la decisión a última hora, y es que ante el próximo enfrentamiento ante el Betis en Copa, el uruguayo no arriesgará si atisba cualquier posibilidad de incidir en la lesión. Si finalmente Paz espera en el banquillo, el colombiano De La Cuesta ocupará su lugar en el once. Quien no estará seguro y es el único cambio confirmado con respecto a los que saltaron ante el Alavés es Suárez. El ovetense cayó lesionado el jueves y tiene ante sí como mínimo dos semanas de baja. Se une a los ya convalecientes Fleurquin y Armada. Únicamente se quedan fuera por decisión técnica De Gomar y Samba.
El encuentro dará comienzo mañana sábado a las 18.30 horas, y será dirigido por el catalán Téllez Sánchez.
El filial malacitano acude a Carranza una vez más, por tercer año consecutivo, como un verdadero tapado. Antonio Tapia sigue haciendo milagros con este equipo, al que ascendió primero a Segunda y al que luego mantuvo en dicha categoría. Anteriormente había cogido al Poli Ejido en Tercera, dejándolo también la División de Plata. Lo que muchos seguramente no sabran es que Antonio Tapia se sentó en el banquillo cadista durante la temporada 96-97, como segundo. Mientras otros potentes equipos de Primera suspiran porque sus jóvenes valores se cultiven en la categoría de plata, los blanquiazules son los únicos que disfrutan actualmente de ese privilegio. Y lo que es mejor, de forma sólida, con un equipo consolidado que el año pasado pasó apuros para mantenerse, pero que al final consiguió llegar a la última jornada salvado ya matemáticamente.
Todo ello con otro gran handicap, y es que el Málaga, al no tratarse de una potencia económica, llama muchas veces a la puerta de su filial para completar su plantilla. Los casos más llamativos son los de Calatayud y Geijo, totalmente consolidados ya en Primera con Gregorio Manzano, especialmente el primero. No importa, Tapia sabe encontrar nuevos valores, aunque el principal baluarte de este equipo es que el esquema por encima de los jugadores. Salvando, y mucho, las distancias, su estilo de juego es similar al Valencia del año anterior, una máquina que funciona en conjunto, y en la cual, si un engranaje no funciona, se cambia por otro, pero no hay ninguno que sea de vital importancia.
Su comienzo liguero fue dubitativo, pero en cuanto los nuevos jugadores se han acoplado en ese sistema férreo que aplica Tapia, el equipo ha empezado a funcionar y los triunfos han empezado a llegar. Algunos muy imporantes, como el conseguido en el Nuevo Colombino. En general la formación de Tapia se caracteriza por su fuerte defensa, permitiendo muy pocos goles en contra. El físico es otro aspecto importante del Málaga B, cada jugador casi muerde en cada balón, y su velocidad es endiablada en algunos casos cuando salen al contragolpe, la gran (y casi única) arma ofensiva de los blanquiazules.
Aunque esa juventud esconde también una desventaja, y es no saber reaccionar muchas veces ante un público entregado y en masa como lo es el del Ramón de Carranza. La presión siempre más mella en piernas más jóvenes, no acostumbrados a tratar con ella.
El filial albiazul tiene la baja segura de Diego Castro, un contratiempo para Tapia, que alinea siempre al extremo gallego. El interior zurdo recayó el miércoles de una lesión de tobillo que le impedirá viajar hasta la Tacita de Plata para enfrentarse al Cádiz.
Pero ante tan buenas cualidades, el Cádiz puede exponer las suyas, que de momento, deben ser mejores si nos atenemos a la clasificación. El equipo de Espárrago llega al choque con más ansias de triunfo si cabe, después de la decepción que supuso ver cortada la racha de partidos sin perder tras el traspié ante el Alavés en Carranza. Los amarillos tratarán de resarcirse a costa de los malagueños. Los hombres que tendrán esa misión serán Armando, Varela, Paz, De Quintana, Raúl López, Bezares, Manolo Pérez, Dani Navarrete, Sesma, Pavoni y Oli. Les ayudarán desde el banquillo Navas, Velázquez, De La Cuesta, Enrique, Mario, Mirosalvjevic y Fredi. Aunque queda una duda, y es la del central portuense. Paz ha estado toda la semana entre algodones por una lesión muscular, que incluso parecía descartarle para el partido. Tras la sesión de hoy se ha visto que está en perfectas condiciones, y ha entrado en la lista de convocados, pero no será hasta poco antes del choque cuando sepamos si es titular o no. Víctor Espárrago tomará la decisión a última hora, y es que ante el próximo enfrentamiento ante el Betis en Copa, el uruguayo no arriesgará si atisba cualquier posibilidad de incidir en la lesión. Si finalmente Paz espera en el banquillo, el colombiano De La Cuesta ocupará su lugar en el once. Quien no estará seguro y es el único cambio confirmado con respecto a los que saltaron ante el Alavés es Suárez. El ovetense cayó lesionado el jueves y tiene ante sí como mínimo dos semanas de baja. Se une a los ya convalecientes Fleurquin y Armada. Únicamente se quedan fuera por decisión técnica De Gomar y Samba.
El encuentro dará comienzo mañana sábado a las 18.30 horas, y será dirigido por el catalán Téllez Sánchez.