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El Cádiz recupera la senda de la victoria, pegándose otro homenaje, como parece que está dispuesto a hacer en todos los partidos de casa, salvando la excepción que supuso el choque ante el Alavés la pasada semana. Hoy venía a Carranza el Málaga B, un encuentro con mucha trampa, ya que apenas nadie había prestado atención al filial malacitano después de conocerse el emparejamiento copero ante el Betis, y que acudía a Carranza con una excelente tarjeta de presentación, siendo uno de las escuadras menos goleadas del campeonato. Pero los hombres de Espárrago se armaron de paciencia y una vez abierta la lata, la apisonadora cadista arrasó al once costasoleño. Con esta goleada el Cádiz se asienta en los puestos altos, con la zona de ascenso muy cerquita.
Antes del partido se dieron las primeras sorpresas. Paz, no sólo no entró entre los titulares, sino que se cayó de la convocatoria, para dar su hueco en el once a De La Cuesta y De Gomar entre los convocados. Por el contrario, en el Málaga B, parecía que su técnico apostaba por un once más ofensivo, al dejar fuera a Alberto y Roberto Carlos, y permitir un segundo delantero, Descamps, que acompañara al habitual Paco Esteban.
Pero fue sólo un espejismo. Ya avisábamos de que los equipos de Tapia disponen una telaraña defensiva que cuesta la misma vida romper, y así le ocurrió a los pupilos de Espárrago. La primera parte se pareció mucho a la vista hace siete día ante el Alavés, o incluso aún peor. El balón estaba prácticamente todo el tiempo en la zona ancha, sin que ni Manolo Pérez ni Pavoni pudieran abrir un solo balón con peligro. De nuevo, como también viéramos ante el último rival, los locales, al ver que no podían hilar fino en ataque, decidieron pasarse al ataque simplón del balonazo, que dio aún menos resultado, puesto César Navas e Ignacio Fernández ganaban siempre la partida por alto a Oli y a Pavoni.
Con este panorama, era el equipo malagueño quien se encontraba como pez en el agua y mucho más cómodo. Los albiazules no tenían ninguna de intención de hacer bonito el partido, les bastaba si en una contra conseguía hacer gol y volver a robarles los puntos a los amarillos, como ya hicieron el año pasado. De hecho eran quienes disponían de las mejores ocasiones. Usero, en el minuto 26 escribía la más destacada, en un córner que el visitante remataba fuera cuando tenía todo para batir a Armando, sin apenas oposición.
Los minutos iban pasando con un Cádiz que perdía el combate por puntos y que paulatinamente se iba diluyendo ante el entramado de Tapia. Todo apuntaba al empate a cero para el descanso, y si algo pasaba, sólo sería a balón parado. Y así fue. Nadie daba un duro por el tanto cadista, hasta que en el minuto 39, como no, Manolo Pérez, colgaba un balón perfecto que De La Cuesta (no pudo regresar de mejor forma al once) sólo tuvo que peinar levemente para batir a Javi Muñoz.
Antes del descanso, el colegiado se tragó un penalty clarísimo sobre Sesma que podría haber sentenciado el encuentro, lo que encendió los ánimos de la hinchada, que dedicó una sonora pitada al catalán cuando se retiraba a vesturarios. Pero no pasaba nada, en breve llegaría el merecido tanto. Como suele pasar con estos equipos que defienden muy bien, cuando encajan un gol no saben que hacer. Apenas se había reanudado el choque en su segundo periodo, cuando Oli recoge un pase de Pavoni, y desde unos veinticinco metros, lanza una semi-vaselina que pasa por encima del meta costasoleño. Habían transcurrido sólo veinte segundos de la continuación. El joven equipo visitante terminó ahí de derrumbarse, y el vendaval cadista se lo llevó por delante. En el minuto 50 Dani Navarrete le mandaba un obús al meta malaguista, desde treinta metros, que se colaba también en el fondo de la red. Y tres minutos más tarde, Varela recoge una dejada de Pavoni en la banda derecha, centra pero el cuelo se envenena y limpia la escuadra de telarañas. En tan sólo ocho minutos los amarillos habían hecho tres goles, sin pisar el área blanquiazul. Y por muy poco no fueron cuatro, puesto que Manolo Pérez ejecutó un libre directo que hizo temblar el poste.
Evidentemente el encuentro ahí acabó. Los chavales del Málaga B no sabían como manejar una situación que les explotaba en las manos, y fueron un juguete en manos del equipo cadista. Espárrago empezó a pensar ya en el embite copero ante el Betis, y empezó el carrusel de cambios. Los minutos fueron pasando pero nada de interés ocurrió ya. El Cádiz no quiso ensañarse con el filial albiazul, y bajó el ritmo pensando también en la Copa. El Málaga B inició algunos intentos de hacer el gol del honor, que casi consiguió en una falta que Armando, en su casi única intervención de la tarde, despejó a córner.
Finalmente el encuentro llegó a su fin, y quedando en una posición fantástica en liga, toda la maquinaria se pone en marcha ahora para afrontar la gran cita copera del miércoles.
Antes del partido se dieron las primeras sorpresas. Paz, no sólo no entró entre los titulares, sino que se cayó de la convocatoria, para dar su hueco en el once a De La Cuesta y De Gomar entre los convocados. Por el contrario, en el Málaga B, parecía que su técnico apostaba por un once más ofensivo, al dejar fuera a Alberto y Roberto Carlos, y permitir un segundo delantero, Descamps, que acompañara al habitual Paco Esteban.
Pero fue sólo un espejismo. Ya avisábamos de que los equipos de Tapia disponen una telaraña defensiva que cuesta la misma vida romper, y así le ocurrió a los pupilos de Espárrago. La primera parte se pareció mucho a la vista hace siete día ante el Alavés, o incluso aún peor. El balón estaba prácticamente todo el tiempo en la zona ancha, sin que ni Manolo Pérez ni Pavoni pudieran abrir un solo balón con peligro. De nuevo, como también viéramos ante el último rival, los locales, al ver que no podían hilar fino en ataque, decidieron pasarse al ataque simplón del balonazo, que dio aún menos resultado, puesto César Navas e Ignacio Fernández ganaban siempre la partida por alto a Oli y a Pavoni.
Con este panorama, era el equipo malagueño quien se encontraba como pez en el agua y mucho más cómodo. Los albiazules no tenían ninguna de intención de hacer bonito el partido, les bastaba si en una contra conseguía hacer gol y volver a robarles los puntos a los amarillos, como ya hicieron el año pasado. De hecho eran quienes disponían de las mejores ocasiones. Usero, en el minuto 26 escribía la más destacada, en un córner que el visitante remataba fuera cuando tenía todo para batir a Armando, sin apenas oposición.
Los minutos iban pasando con un Cádiz que perdía el combate por puntos y que paulatinamente se iba diluyendo ante el entramado de Tapia. Todo apuntaba al empate a cero para el descanso, y si algo pasaba, sólo sería a balón parado. Y así fue. Nadie daba un duro por el tanto cadista, hasta que en el minuto 39, como no, Manolo Pérez, colgaba un balón perfecto que De La Cuesta (no pudo regresar de mejor forma al once) sólo tuvo que peinar levemente para batir a Javi Muñoz.
Antes del descanso, el colegiado se tragó un penalty clarísimo sobre Sesma que podría haber sentenciado el encuentro, lo que encendió los ánimos de la hinchada, que dedicó una sonora pitada al catalán cuando se retiraba a vesturarios. Pero no pasaba nada, en breve llegaría el merecido tanto. Como suele pasar con estos equipos que defienden muy bien, cuando encajan un gol no saben que hacer. Apenas se había reanudado el choque en su segundo periodo, cuando Oli recoge un pase de Pavoni, y desde unos veinticinco metros, lanza una semi-vaselina que pasa por encima del meta costasoleño. Habían transcurrido sólo veinte segundos de la continuación. El joven equipo visitante terminó ahí de derrumbarse, y el vendaval cadista se lo llevó por delante. En el minuto 50 Dani Navarrete le mandaba un obús al meta malaguista, desde treinta metros, que se colaba también en el fondo de la red. Y tres minutos más tarde, Varela recoge una dejada de Pavoni en la banda derecha, centra pero el cuelo se envenena y limpia la escuadra de telarañas. En tan sólo ocho minutos los amarillos habían hecho tres goles, sin pisar el área blanquiazul. Y por muy poco no fueron cuatro, puesto que Manolo Pérez ejecutó un libre directo que hizo temblar el poste.
Evidentemente el encuentro ahí acabó. Los chavales del Málaga B no sabían como manejar una situación que les explotaba en las manos, y fueron un juguete en manos del equipo cadista. Espárrago empezó a pensar ya en el embite copero ante el Betis, y empezó el carrusel de cambios. Los minutos fueron pasando pero nada de interés ocurrió ya. El Cádiz no quiso ensañarse con el filial albiazul, y bajó el ritmo pensando también en la Copa. El Málaga B inició algunos intentos de hacer el gol del honor, que casi consiguió en una falta que Armando, en su casi única intervención de la tarde, despejó a córner.
Finalmente el encuentro llegó a su fin, y quedando en una posición fantástica en liga, toda la maquinaria se pone en marcha ahora para afrontar la gran cita copera del miércoles.