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No cabe otro resultado para el Cádiz mañana que no sea la victoria. Se enfrentan los de Espárrago a sus fantasmas en Carranza, y es que de los últimos cuatro partidos ante los suyos, los amarillos sólo consiguieron sumar los tres puntos ante el Almería. Los rivales no vienen ya tan alegremente a Cádiz, y esperan atrás, esperando que pasen los minutos, y complicando así mucho las cosas al Cádiz, que cuando sale fuera y se encuentra más espacios, sí puede desplegar su fútbol de ataque. No deja de sorprender que el Cádiz sea, de la zona alta, el único equipo que saca más puntos a domicilio que cuando juega de local. Pero toda la plantilla cadista se ha conjurado para que esa tendencia cambie mañana. Los perseguidores son muchos, de mucha calidad, y vienen pisando fuerte, por lo que para seguir arriba, y sobre todo, para dar un empujoncito de moral y tranquilidad frente al crucial choque que se disputa la semana que viene en Vigo, se hace casi indispensable un triunfo mañana. El rival, si se mira la clasificación, es propicio para ello, aunque si luego se echa un ojo al nombre, la cosa cambia. Nadie se podía imaginar, a principios de temporada, que los granate iban a estar alturas dejándose la piel por eludir el descenso. Con la plantilla, historia, presupuesto, afición y pasado reciente con la que llegaba el Real Murcia a la categoría tras su efímero paso por la Primera, todos contaban con el conjunto murciano para la pelea por los primeros lugares de la tabla. Pero una racha terrible de derrotas al comienzo del campeonato ha sido una losa muy dura de levantar, y con la que ya van a tener que cargar los jugadores del Murcia hasta el último encuentro liguero.
Casuco es ya el tercer entrenador que ocupa el banquillo de la entidad presidida por Samper. Desde la llegada del lorquino, las cosas están mejorando por fin en el Murcia. Aunque aún no han conseguido encadenar dos resultados positivos, semana a semana van recortando distancia, y ya el pasado domingo, tras vencer al Racing de Ferrol, se sitúan empatados a puntos con Salamanca y Almería, que a día de hoy están fuera de la quema. Por ello acuden los murcianos con la ilusión de sacar algo positivo de Carranza, que refrende su última victoria, y que pueda, por fin, tras 27 semanas, sacar su nombre de los que lo tienen de rojo en la clasificación, por estar en el furgón de cola. Durante toda la semana se ha hablado mucho del planteamiento táctico que dispondrá mañana Casuco. Mientras éste afirma que sacará un equipo ofensivo que irá a buscar la victoria, en Cádiz no se fían, y temen que, como han hecho los últimos rivales recibidos, poblen la defensa y busquen un posible zarpazo al contragolpe, dejando que pase el tiempo desde el primer minuto.
En estos momentos la expedición granate ya viaja a tierras gaditanas. Casuco ya tenía para este partido las bajas confirmadas de Luismi por sanción, y de Mariano y Jose María por lesión, a los que se ha unido a última hora, en lo que será un importante incoveniente, Sietes. El veterano lateral sufrió ayer una lesión muscular, por lo que se ve obligado a quedarse en Murcia. Quien sí se ha subido al autocar ha sido Ibán Cuadrado, que ha sido duda hasta hoy mismo, y que había estado entre algodones durante toda la semana. Así las cosas, los convocados por el técnico murcianista han sido: Juanmi, Medina, Marañón, Urzelai, Pulido, Juanma, Karanka, Julio Álvarez, Olave, Acciari, Munteanu, Iván Alonso, Richi, Cuadrado, Maciel, Carrera, Valera y Azcárate. Un posible once, atendiendo a las últimas alineaciones de Casuco, podría estar formado por Olave, en la portería; Juanma, Maciel, Urzelai y Marañón, en defensa; Acciari, Richi, Valera y Carrera, en el centro del campo; e Iván Alonso y Karanka como hombres más adelantados. Como se ve, un once que en absoluto resulta ser el cuarto por la cola de la categoría.
Por eso, y porque la mejoría ha sido sino notable, al menos sí buena, tras toda una vuelta, en el Cádiz nadie se fía de este Murcia, al que se derrotó en La Condomina por 0-2. Ayer mismo decía Oli en rueda de prensa que esperaban un choque muy distinto al de entonces, y que no se terminan de creer eso de que el equipo granate vendrá a Carranza a jugar. Pero la plantilla de Espárrago no quiere pensar tanto en el rival, sino en ellos mismos. Carranza necesita ya ver un triunfo de los suyos, para refrendar los buenos resultados cosechados fuera, y para asegurarse una semana más, continuar en el grupo de los privilegiados. Más importante si cabe es la victoria sobre el Murcia, ya que a la vuelta de la esquina espera Balaídos, con un Celta que está en plena forma, y que tratará de vengar el resultado de la ida.
Esperan y piden jugadores y cuerpo técnico una afición como la de la primera vuelta. Si bien la hinchada no ha dejado de estar ahí, y volvió a desplazarse en masa para ver a su equipo hace siete días en Huelva, sí es cierto que en los últimos encuentros en casa el ambiente ha bajado un poco. Por ello pide la plantilla otro esfuerzo a los suyos, a sus fieles, para que Carranza sea de nuevo una olla a presión, y los rivales lleguen a Cádiz pensando donde se meten, como ocurría en los últimos duelos de 2004, en los que, durante la semana, casi se hablaba tanto del partido en sí como del factor ambiental que los seguidores cadistas imprimían al mismo. Hay muchos ejemplos (Celta, Elche o Málaga B por ejemplo) en los que el empuje de la grada resultó vital y determinante para el devenir del resultado, y el Cádiz quiere recuperar ese extra que su afición le ha dado tantas veces en un partido tan importante como es éste, no tanto por su incidencia en la actual clasificación (ya que aún queda mucha liga) sino en lo que puede valer por los empates registrados en los últimos compromisos, y las importantes salidas que hay que realizar, consecutivamente, a Vigo y Vitoria.
Según lo visto en los entrenamientos de esta pasada semana, parece que Espárrago repetirá el mismo once que saltó al césped del Nuevo Colombino, excepción hecha de Oli, que retornará al titular, en detrimento de Nenad. Por tanto, lo normal mañana sería ver a Armando bajo los palos, Varela, Paz, De Quintana y Raúl López en la zaga, Suárez y Manolo Pérez en la medular, Enrique, Pavoni y Sesma en la mediapunta, y Oli como ariete. Todos ellos han sido convocados por el míster charrúa, como ha hecho también con Navas, Velázquez, Fleurquin, Bezares, Fredi, Mirosalvjevic y Dani Navarrete. El catalán regresa a la convocatoria tras la decepción que supuso para él no viajar a Huelva. La cruz de esa moneda es para De Gomar, que verá el encuentro vestido de paisano en la grada. Con él estarán Armada y Samba. Acuña ya se ha marchado hoy a su país.
Parece que la grada volverá a estar repleta de camisetas amarillas. El choque dará comienzo mañana a las 17 horas, y será arbitrado por el canario Pérez Pérez, que ha dirigido a cada equipo en una ocasión. El Cádiz venció al Celta por 2-0, mientras que el Murcia empató a cero ante el Almería.
Casuco es ya el tercer entrenador que ocupa el banquillo de la entidad presidida por Samper. Desde la llegada del lorquino, las cosas están mejorando por fin en el Murcia. Aunque aún no han conseguido encadenar dos resultados positivos, semana a semana van recortando distancia, y ya el pasado domingo, tras vencer al Racing de Ferrol, se sitúan empatados a puntos con Salamanca y Almería, que a día de hoy están fuera de la quema. Por ello acuden los murcianos con la ilusión de sacar algo positivo de Carranza, que refrende su última victoria, y que pueda, por fin, tras 27 semanas, sacar su nombre de los que lo tienen de rojo en la clasificación, por estar en el furgón de cola. Durante toda la semana se ha hablado mucho del planteamiento táctico que dispondrá mañana Casuco. Mientras éste afirma que sacará un equipo ofensivo que irá a buscar la victoria, en Cádiz no se fían, y temen que, como han hecho los últimos rivales recibidos, poblen la defensa y busquen un posible zarpazo al contragolpe, dejando que pase el tiempo desde el primer minuto.
En estos momentos la expedición granate ya viaja a tierras gaditanas. Casuco ya tenía para este partido las bajas confirmadas de Luismi por sanción, y de Mariano y Jose María por lesión, a los que se ha unido a última hora, en lo que será un importante incoveniente, Sietes. El veterano lateral sufrió ayer una lesión muscular, por lo que se ve obligado a quedarse en Murcia. Quien sí se ha subido al autocar ha sido Ibán Cuadrado, que ha sido duda hasta hoy mismo, y que había estado entre algodones durante toda la semana. Así las cosas, los convocados por el técnico murcianista han sido: Juanmi, Medina, Marañón, Urzelai, Pulido, Juanma, Karanka, Julio Álvarez, Olave, Acciari, Munteanu, Iván Alonso, Richi, Cuadrado, Maciel, Carrera, Valera y Azcárate. Un posible once, atendiendo a las últimas alineaciones de Casuco, podría estar formado por Olave, en la portería; Juanma, Maciel, Urzelai y Marañón, en defensa; Acciari, Richi, Valera y Carrera, en el centro del campo; e Iván Alonso y Karanka como hombres más adelantados. Como se ve, un once que en absoluto resulta ser el cuarto por la cola de la categoría.
Por eso, y porque la mejoría ha sido sino notable, al menos sí buena, tras toda una vuelta, en el Cádiz nadie se fía de este Murcia, al que se derrotó en La Condomina por 0-2. Ayer mismo decía Oli en rueda de prensa que esperaban un choque muy distinto al de entonces, y que no se terminan de creer eso de que el equipo granate vendrá a Carranza a jugar. Pero la plantilla de Espárrago no quiere pensar tanto en el rival, sino en ellos mismos. Carranza necesita ya ver un triunfo de los suyos, para refrendar los buenos resultados cosechados fuera, y para asegurarse una semana más, continuar en el grupo de los privilegiados. Más importante si cabe es la victoria sobre el Murcia, ya que a la vuelta de la esquina espera Balaídos, con un Celta que está en plena forma, y que tratará de vengar el resultado de la ida.
Esperan y piden jugadores y cuerpo técnico una afición como la de la primera vuelta. Si bien la hinchada no ha dejado de estar ahí, y volvió a desplazarse en masa para ver a su equipo hace siete días en Huelva, sí es cierto que en los últimos encuentros en casa el ambiente ha bajado un poco. Por ello pide la plantilla otro esfuerzo a los suyos, a sus fieles, para que Carranza sea de nuevo una olla a presión, y los rivales lleguen a Cádiz pensando donde se meten, como ocurría en los últimos duelos de 2004, en los que, durante la semana, casi se hablaba tanto del partido en sí como del factor ambiental que los seguidores cadistas imprimían al mismo. Hay muchos ejemplos (Celta, Elche o Málaga B por ejemplo) en los que el empuje de la grada resultó vital y determinante para el devenir del resultado, y el Cádiz quiere recuperar ese extra que su afición le ha dado tantas veces en un partido tan importante como es éste, no tanto por su incidencia en la actual clasificación (ya que aún queda mucha liga) sino en lo que puede valer por los empates registrados en los últimos compromisos, y las importantes salidas que hay que realizar, consecutivamente, a Vigo y Vitoria.
Según lo visto en los entrenamientos de esta pasada semana, parece que Espárrago repetirá el mismo once que saltó al césped del Nuevo Colombino, excepción hecha de Oli, que retornará al titular, en detrimento de Nenad. Por tanto, lo normal mañana sería ver a Armando bajo los palos, Varela, Paz, De Quintana y Raúl López en la zaga, Suárez y Manolo Pérez en la medular, Enrique, Pavoni y Sesma en la mediapunta, y Oli como ariete. Todos ellos han sido convocados por el míster charrúa, como ha hecho también con Navas, Velázquez, Fleurquin, Bezares, Fredi, Mirosalvjevic y Dani Navarrete. El catalán regresa a la convocatoria tras la decepción que supuso para él no viajar a Huelva. La cruz de esa moneda es para De Gomar, que verá el encuentro vestido de paisano en la grada. Con él estarán Armada y Samba. Acuña ya se ha marchado hoy a su país.
Parece que la grada volverá a estar repleta de camisetas amarillas. El choque dará comienzo mañana a las 17 horas, y será arbitrado por el canario Pérez Pérez, que ha dirigido a cada equipo en una ocasión. El Cádiz venció al Celta por 2-0, mientras que el Murcia empató a cero ante el Almería.