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General
Empate, y a ganar al Córdoba

Segundo empate a cero consecutivo del Cádiz, esta vez a domicilio ante el Poli Ejido. El punto resulta bueno, como siempre que se suma. El equipo de Espárrago dispuso mucho más tiempo el balón y fue quien más voluntaried

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Segundo empate a cero consecutivo del Cádiz, esta vez a domicilio ante el Poli Ejido. El punto resulta bueno, como siempre que se suma. El equipo de Espárrago dispuso mucho más tiempo el balón y fue quien más voluntariedad puso a la hora de querer jugar, pero no pudo perforar las redes de un inspirado Kike. Por su parte los almerienses también tuvieron sus opciones, aunque siempre a la contra.

Pepe Mel cumplió su “amenaza”, y desde el principio el balón fue para el Cádiz. Los amarillos parecían los locales, ya que desde el saque inicial eran quienes tenían la posesión y los que buscaban la espalda de los defensas contrarios en balones en profundidad, todo ello a pesar de tener el fuerte viento en contra. Toedtli era un islote completamente solo arriba. El Cádiz tampoco era que estuviera desplegando un juego para enamorar, pero lo conducía un poco más que los celestes.

El cuadro visitante se dio cuenta enseguida de la jugada de Mel, y reculó un par de pasos. El resultado se hizo evidente claramente: el partido era malo de solemnidad. Ningún equipo quería arriesgar, y poco a poco el partido se niveló, pero porque ambos conjuntos no gustaban de tener mucho tiempo el balón en sus pies, y no se veía jugada trenzada alguna. La consecuencia era clara: las llegadas escaseaban, toda esperanza de ataque quedaba en algún balón aislado, y no había tiros a puerta.

El primero llegó en el minuto 19, pero fue en una oportunidad clarísima y mereció ser gol. Oli, en otro de esos balones que no da por perdidos y que pelea hasta el último momento, arrebató el cuero a un defensa, y totalmente solo ante Kike, el asturiano le pegó al portero. El posterior rechace le llegó a Pavoni y el chut del argentino, en una posición complicada, se fue fuera.

La réplica celeste llegó cinco minutos después, en un disparo acompañado de un excelente gesto técnico de Toedtli, al que respondió Armando con una palomita sensacional. Aunque no llegaban como consecuencia de jugadas trabajadas, por lo menos se podían ver los primeros acercamientos peligrosos que hicieran entrar en juego a los guardametas, hasta ese momento meros espectadores del juego.

Parecía que la cosa se animaba, pero era sólo un espejismo. Nuevamente el choque se metió en una dinámica muy imprecisa, aunque fue el Cádiz quien se echó el partido a la espalda, y volvió a ejercer mayor dominio sobre el mismo. Sin ser el de otras ocasiones, buscaba con mucho más ahínco el portal contario que el Poli Ejido, que no tenía ningún interés por hacer jugar a su centro del campo, pero que en cualquier momento podía dar un mazazo a la contra.

La segunda oportunidad (fueron tan pocas que se pueden detallar con toda claridad) digan de mención volvió a ser para Oli. En un córner sacado por Enrique, el balón le caía al asturiano que armó su pierna izquierda, pero cuyo remate su fue demasiado cruzado. A reglón seguido una acción preciosa de Pavoni (que iba dejando destellos de su calidad aquí y allá) dejó a Sesma en situación franca para entrar por su banda, pero el canario picó de individualismo y prefirió disparar cuando tenía a Oli mejor situado. Eran las consecuencias del mejor juego cadista, ante un rival cuya forma de juego seguía siendo dejar al rival que llevara la iniciativa.

En la segunda parte los dos equipos salieron algo más voluntariosos. El Poli lo intentó más, basando su juego ofensivo en el peligroso Pedro Vega, mientras que el Cádiz aprovechaba el viento, que soplaba a su favor, y la entrada de Manolo Pérez, que dio más sentido al juego ofensivo y se convirtió en la referencia la hora de jugar. Pero a los dos conjuntos les faltaba culminar las jugadas, y concretar más en el último pase. Último pase que le faltó por ejemplo a Enrique en el minuto 60, tras recibir un excelente pase de Pavoni el de Zafra no pudo dar el pase de la muerte.

Con el partido como estaba, parecía evidente que el gol sólo llegaría en jugada aislada o a balón parado, y ahí tomó especial protagonismo Manolo Pérez, que lanzaba todo lo que el Cádiz tenía. En el minuto 61 el catalán tuvo la primera gran ocasión del segundo tiempo, en un centro con rosca que se fue envenenando y que obligó al portero celeste a despejar a córner. A estas alturas el partido ya no tenía orden, y era el Cádiz quien le ponía más ganas y más profundidad en el juego, aunque el Poli se asomaba también de vez en cuando ganando la espalda a la zaga visitante.

El siguiente episodio de peligro de nuevo tuvo como protagonista al “23” cadista, en un chut seco desde fuera del área tras una dejada de Pavoni, pero nuevamente Kike se interpuso entre el gol y el Cádiz. Un par de minutos después otra vez salvaba el meta a su equipo, al quitar un balón a Enrique, que había robado la cartera a Llorens, pero que no pudo controlar para encarar con más opciones.

La dinámica del juego ya estaba clara: el Cádiz ponía más fútbol y control, pero el Poli Ejido salía con mucho peligro a la contra. En dos de esos balones Jacobo y Sabino tuvieron claras opciones de gol, pero el buen hacer de los defensas del equipo gaditano evitó males mayores. Rondando la media hora de juego de reanudación los mismos delanteros gozaron de balones largos para encarar a Armando, pero afortunadamente ninguno de los dos estuvo hábil en el remate.

Las opciones de conseguir el triunfo seguían pasando por las botas de Manolo Pérez, que ponía buenos balones pero que no eran aprovechados. Viendo eso, el mediocentro, engañando a todos, lanzó directamente a puerta y por poco no hizo el 0-1. Pero no había manera. Poco después la expedición amarilla sufrió el peor susto de la tarde, cuando Sabino aprovechaba un error de Paz, y tras regatear a De Quintana disparaba. Con mucho suspense el balón se iba lamiendo la cepa del poste, devolviendo la respiración a los muchos cadistas situados en ese fondo.

Al final un empate que hay que dar por bueno, visto lo visto sobre el campo, ya que permite a los amarillos seguir una semana más en el segundo puesto. Eso sí, sólo vale ganar al Córdoba dentro de siete días.