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General
El Cádiz también es mortal

Ya avisábamos de que este partido tenía trampa en la previa. El Cádiz ha caído derrotado nueve partidos después de la última vez, y tras establecer su mejor récord de victorias consecutivas, ganando en ocho

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Ya avisábamos de que este partido tenía trampa en la previa. El Cádiz ha caído derrotado nueve partidos después de la última vez, y tras establecer su mejor récord de victorias consecutivas, ganando en ocho de esos nueve encuentros. No se iba de vacío el equipo amarillo, desde que el Alavés visitó Carranza allá por el mes de noviembre. Hoy ha tocado de nuevo hincar la rodilla, aunque no debe cundir el desánimo, y es que los amarillos han hecho muy bien sus deberes esta temporada, habían cosechado un importante colchón para este tipo de imprevistos. Conservan el liderato y la ventaja sobre el cuarto, merced a las derrotas de Celta, Elche y Valladolid.

Nadie podía imaginar esta derrota en los primeros minutos, y es que se ponía pronto el partido de cara para los intereses amarillos cuando rondando el minuto 10, Manolo Pérez botaba un córner y a la limón entre David Charcos y Dani Navarrete remataban a puerta, haciendo el 0-1. Normalmente el Cádiz se mueve como pez en el agua con el marcador a favor, pero habiéndose adelantado tan pronto en el marcador, el contrario estaba fresco, y no estaba dispuesto a entregar el resultado cuando aún quedaba casi todo el partido por jugarse. Se jugaron unos minutos que fueron muy duros para los visitantes, y es que los de Lillo encerraron al Cádiz en su área. Una derrota colocaría al equipo egarense en una situación desesperada, por lo que había poco que perder, y éstos se fueron arriba con todo.

Fue entonces el momento en que emergió la figura de Armando. El cancerbero vasco, en un estado de forma excepcional, estuvo en todas y evitó en varias ocasiones que el empate llegara al marcador. Concretamente David Charcos tuvo sendos cabezazos en que el portero cadista se lució con dos paradones espectaculares. La zaga visitante se las veía y se las deseaba para conjurar el peligro, y todo el equipo se concentraba en parar el aluvión, por lo que las jugadas ofensivas brillaban por su ausencia. Tocaba sufrir.

Con el paso de los minutos el Terrassa no pudo aguantar el ritmo, y el asedio disminuyó. Aunque los rojillos seguían siendo dueños del cuero y llevaban toda la iniciativa, el peligro y la profundidad disminuyeron, quizás algo desanimados tras ver que su esfuerzo moría siempre en las fantásticas palomitas del arquero rival.

Aunque los minutos más intensos estaban por llegar en el descuento. Cuando todo parecía ya apuntar al descanso, el valenciano Arcas Piqueres señaló un más que dudoso penalti en el área cadista, por un empujón de Paz. El equipo de Lillo encontraba el premio a su esfuerzo cuando menos lo merecía, y es que Juan Carlos no perdonó la pena máxima. El árbitro había decretado tres minutos de recuperación, y esto ocurría en el segundo, por lo que quedaba otro, más lo que se hubiera perdido en el lanzamiento desde los once metros. Tiempo suficiente para que Pavoni se plantara en el área rojilla, regateara hacia fuera y disparara, dando el balón en la mano de un defensa contrario, aunque no parecía que fuera voluntario. Manolo Pérez tuvo que lanzar dos veces, ya que la primera un jugador del Cádiz había entrado en el área antes de tiempo, y las dos veces el catalán resolvió con su habitual templanza, ajustando al palo derecho del portero, dejando la ventaja de los suyos intacta, aunque con distinto parcial, 1-2. Así ya por fin se señaló el final de un emocionante y buen primer tiempo.

El trencilla no debía haberse quedado satisfecho tras este loco descuento, y es que al poco de reanudar el encuentro tras el descanso, rizó el rizo señalando el tercer penalti del partido, sólo él lo vio. Juan Carlos se quedaba solo ante Armando, y éste arrebataba limpiamente el esférico al delantero, pero sorprendiendo a unos y otros, Arcas Piqueres se iba hasta el punto fatídico, apuntando con su dedo al mismo. De nuevo Juan Carlos se encargaba de lanzar y transformar, nivelando de nuevo el marcador.

Todo lo emocionante que fue la primera parte, lo tuvo de aburrido esta segunda. Tras el esperpéntico empate del Terrassa, ambas escuadras decidieron dar el marcador por bueno. Se habían vivido ya suficientes emociones. El choque se equilibró, y es que ninguno de los dos contendientes mostraba argumentos ofensivos para inquietar al otro. Juego tedioso para los pocos aficionados que accedieron hoy al Olímpic de Terrasa.

Los minutos discurrían sin que nadie ocurriera, y seguramente ya todos daban el empate por hecho. Realmente parecía que así sería, hasta que en el minuto 80 de partido, en el único error defensivo de los pupilos de Espárrago dejaba solo a Maikel, que en el uno contra uno demostró su condición de goleador, haciendo el 3-2. A partir de aquí todo el juego se volcó contra el portal catalán, con un Cádiz que no quería quedarse sin sumar. Lo puso todo la escuadra amarilla en pro del empate, siendo Dani Navarrete quien estuvo más cerca de conseguirlo, pero Morales, con los pies, ponía el punto y final a las esperanzas cadistas de obtener algo positivo de su viaje a tierras barcelonesas.

Aunque a nadie le gusta perder, esta derrota podría tener también su lado positivo, que no sería otro que motivar aún más, si es que eso es posible, a los jugadores de Espárrago de cara al “clásico” que ocupará ahora toda la actualidad en la familia cadista.