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Continuando con la ampliación de los columnistas que este año se suman a cadizcf.com estrenamos hoy la primera columna del periodista y fotógrafo de As en Cádiz.
Mucha suerte en esta nueva colaboración y bienvenido al equipo.
"Vértigo desde la otra acera"
Es difícil ser un jerezano en la acera de enfrente. Pero ahí tenemos a los ‘Cadistas Fin@s’, que resisten en el campo contrario con estoicidad. Confieso mi simpatía a todo lo amarillo, de la misma forma que rehuyo del fanatismo de aquellos que disfrutan mezclando las cosas. No le encuentro sentido. Recuerdo la primera vez que tuve contacto con la entidad. Fue en el Carranza. Sólo unos días antes, había aparecido un agujero enorme en la banda de tribuna. Un socavón de cerca de metro y medio, producto de la dejadez, de la falta de recursos y del absurdo de aquellos dirigentes que no querían serlo si no era a cambio de pingües beneficios. Tuve que hacerle una foto en formato de entrevista a Fran Canal. Eso sí lo tenía, posaba como nadie. Pero no comento más, que tampoco es cosa de levantar las ampollas de ese pasado.
Pocos días después, me vi en el Rosal, durante el primer entrenamiento de Jordi Gonzalvo. Me quedé asombrado cuando vi lo que era la ciudad deportiva del Cádiz. Lo más parecido a un estercolero. El césped, ¿qué césped?. Lo más llamativo, el Bar. Algunas cervecillas cayeron allí. Menos mal que apareció más tarde por allí Jose González, es más pejiguera del mundo, que no paró hasta tener un campo medio decente. Por eso, ahora, cuando veo en lo que se ha convertido la ciudad deportiva, es cuando me doy cuenta del alcance de este Cádiz de Primera
Tengo simpatía por el Cádiz, lo reconozco, y por los cadistas. La primera vez que vi el fondo norte, en un Cádiz-Moralo, por cierto, me quedé ‘alucinao’. Señores, que estábamos en Segunda B. A lo mejor, la tribuna tenía huecos, la preferencia, más, pero ese fondo siempre ha sido ese fondo. Es difícil no contagiarte de ese ambiente. Sólo había visto una olla a presión de estas características en la zona de Nieto-Peluqui, durante el mundial de motos en Jerez. Y allí se juntan más de 40 mil personas. Se acuerdan del pique Doohan-Crivillé de 1996. Pues en el Carranza, durante el partido contra el Madrid, la presión era proporcionalmente mucho mayor, con veinte mil personas menos.
Por todo esto, ahora, cuando veo el Carranza como está, cuando veo el Rosal como está, cuando tengo que trabajar con el ‘Submarino Amarillo’, en fotos o con mis textos en el Diario AS, no puedo evitar el echar una mirada hacia atrás. Y siento vértigo. Hemos pasado del subdesarrollo a las mieles de la Liga de los galácticos. Pero señores, galácticos, lo que se dice galácticos, pues que quieren que les diga, son los que han conseguido que este club, al borde de la desaparición hace sólo cinco años, se haya elevado a un estado envidiable por todos los Segundas y algún que otro Primera. Desde Antonio Muñoz y su hijo, pasando por Pepe Mata, por la directiva, por la responsable de comunicación, Luisa Torralba, y el resto del personal del club El otro día me comentaba Alfredo Relaño, director de mi periódico, que Beckham no es el que vende más camisetas en este país. El puesto en el ranking se lo ha quitado este Cádiz. Nunca había visto un estadio tan monocolor como el Carranza. ¡Hasta en tribuna!. Lo dicho, una barbaridad amarilla, … y que dure.
PD: Agradezco, por cierto, a cadizcf.com la oportunidad que me brindan para poder asomarme a esta ventana. Es una muestra más del pulso ascendente de un proyecto cadista que no para. Como han comprobado, no he comentado ni una sóla línea sobre la grandeza de la plantilla. Ya habrá tiempo para ello.
Álvaro Rivero, Delegado Provincial del Diario AS
Mucha suerte en esta nueva colaboración y bienvenido al equipo.
"Vértigo desde la otra acera"
Es difícil ser un jerezano en la acera de enfrente. Pero ahí tenemos a los ‘Cadistas Fin@s’, que resisten en el campo contrario con estoicidad. Confieso mi simpatía a todo lo amarillo, de la misma forma que rehuyo del fanatismo de aquellos que disfrutan mezclando las cosas. No le encuentro sentido. Recuerdo la primera vez que tuve contacto con la entidad. Fue en el Carranza. Sólo unos días antes, había aparecido un agujero enorme en la banda de tribuna. Un socavón de cerca de metro y medio, producto de la dejadez, de la falta de recursos y del absurdo de aquellos dirigentes que no querían serlo si no era a cambio de pingües beneficios. Tuve que hacerle una foto en formato de entrevista a Fran Canal. Eso sí lo tenía, posaba como nadie. Pero no comento más, que tampoco es cosa de levantar las ampollas de ese pasado.
Pocos días después, me vi en el Rosal, durante el primer entrenamiento de Jordi Gonzalvo. Me quedé asombrado cuando vi lo que era la ciudad deportiva del Cádiz. Lo más parecido a un estercolero. El césped, ¿qué césped?. Lo más llamativo, el Bar. Algunas cervecillas cayeron allí. Menos mal que apareció más tarde por allí Jose González, es más pejiguera del mundo, que no paró hasta tener un campo medio decente. Por eso, ahora, cuando veo en lo que se ha convertido la ciudad deportiva, es cuando me doy cuenta del alcance de este Cádiz de Primera
Tengo simpatía por el Cádiz, lo reconozco, y por los cadistas. La primera vez que vi el fondo norte, en un Cádiz-Moralo, por cierto, me quedé ‘alucinao’. Señores, que estábamos en Segunda B. A lo mejor, la tribuna tenía huecos, la preferencia, más, pero ese fondo siempre ha sido ese fondo. Es difícil no contagiarte de ese ambiente. Sólo había visto una olla a presión de estas características en la zona de Nieto-Peluqui, durante el mundial de motos en Jerez. Y allí se juntan más de 40 mil personas. Se acuerdan del pique Doohan-Crivillé de 1996. Pues en el Carranza, durante el partido contra el Madrid, la presión era proporcionalmente mucho mayor, con veinte mil personas menos.
Por todo esto, ahora, cuando veo el Carranza como está, cuando veo el Rosal como está, cuando tengo que trabajar con el ‘Submarino Amarillo’, en fotos o con mis textos en el Diario AS, no puedo evitar el echar una mirada hacia atrás. Y siento vértigo. Hemos pasado del subdesarrollo a las mieles de la Liga de los galácticos. Pero señores, galácticos, lo que se dice galácticos, pues que quieren que les diga, son los que han conseguido que este club, al borde de la desaparición hace sólo cinco años, se haya elevado a un estado envidiable por todos los Segundas y algún que otro Primera. Desde Antonio Muñoz y su hijo, pasando por Pepe Mata, por la directiva, por la responsable de comunicación, Luisa Torralba, y el resto del personal del club El otro día me comentaba Alfredo Relaño, director de mi periódico, que Beckham no es el que vende más camisetas en este país. El puesto en el ranking se lo ha quitado este Cádiz. Nunca había visto un estadio tan monocolor como el Carranza. ¡Hasta en tribuna!. Lo dicho, una barbaridad amarilla, … y que dure.
PD: Agradezco, por cierto, a cadizcf.com la oportunidad que me brindan para poder asomarme a esta ventana. Es una muestra más del pulso ascendente de un proyecto cadista que no para. Como han comprobado, no he comentado ni una sóla línea sobre la grandeza de la plantilla. Ya habrá tiempo para ello.
Álvaro Rivero, Delegado Provincial del Diario AS