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Un inicio gris eclipsó al Cádiz

Dos goles en trece minutos lastraron el choque. Los amarillos recortaron distancias con diez, pero no llegó a empatar.

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La salida a Melilla se preveía complicada, pero no de una manera tan virulenta. Nada más comenzar el partido, el Cádiz encajó el primer gol y, a partir de ahí, se sucedió el tornado que nunca se dejó caer por estos lares. Parece que aguardaba allí, en las costas norteafricanas.

Con el uno a cero en contra, obra de Rufino aprovechando un despeje fallido, el equipo amarillo empezó a remar contra el juego del Melilla, que con el viento a favor se erguía por encima de los jugadores cadistas como encrespadas olas. A brazadas, intentando evitar tragar más agua y casi sin tiempo para respirar, llegaba el segundo gol al contragolpe por mediación de Acorán. Sólo 13 minutos después de haberse atado las botas, los gaditanos tenían que luchar contra dos goles, los elementos y un césped deplorable.

Por delante quedaba un mundo para intentar la remontada y poner las cosas como al principio, pero ese mundo no era precisamente un lugar cómodo. El Melilla jugó una primera mitad como para haber conseguido más goles, si bien, tanta marejada de juego le mojó la pólvora y permitió que el Cádiz soñase con irse al descanso aminorando el resultado. Hasta el momento, era sólo eso, un deseo, porque sólo Enrique había probado fortuna desde la frontal. Javi Gracia hacía calentar a su banquillo buscando soluciones, golpes de efecto, armas. Alguien que pudiese apretar el gatillo y meter a su equipo en el partido.

A la vuelta del descanso, entró Dani Fragoso por Roberto Mansilla con la misión de mover el balón, pese al estado de la hierba. El temporal local, mientras tanto, causó un desperfecto más, que curiosamente, espoleó al equipo amarillo. Kiko Casilla fue expulsado por derribar a un rival y tocaba intentarlo en inferioridad. Los cambios se suceden. Rosu ya está en el campo por Caballero, Fleurquin tiene que ceder su puesto a Dani Miguélez para defender la portería y Mariano Toedtli es el nombre al que responde el jugador que, visto el panorama, evita que los cadistas desearan el final anticipado del encuentro.

En el minuto 66, el argentino se acomodó un balón con el pecho y batió al meta local. Casi treinta minutos para pensar en salvar un punto, con diez y superando el mazazo de una mala primera mitad. Toedtli rescató un rato de esperanza para los visitantes.

Y hubo ocasiones. Fueron los mejores minutos del líder del campeonato, que logró apurar a la parroquia local e hicieron pensar que era posible el empate. Esta temporada, los compases finales de un encuentro han dado muchas alegrías, pero en esta ocasión, decidieron revolverse en contra. Migui se sacó un zurdazo poniendo el 3-1 en el marcador y, de postre, un penalti en los instantes finales del partido llevó a Raúl López prematuramente a la ducha. Tanta desdicha permitió, eso sí, que Dani Miguélez demostrase sus dotes deteniéndole el lanzamiento a Álex Fernández.

Con este resultado, el Cádiz se viene de vacío de este largo viaje a Melilla. Continuará en el primer puesto una semana más con ventaja de 6 puntos y recibirá en casa al Linares, el sábado de Carnaval, 21 de febrero, a las 18 horas en el Ramón de Carranza.

FICHA TÉCNICA:

UD Melilla: Dorronsoro, Carrión, Igor Cuesta, Rubén López, Currás, Amarito, Álex Fernández, Rufino (Zúñiga, 65’), Acorán, Migui (Marcos Landeira, 91’) y Ramos (Sufián, 85’).

Cádiz CF: Casilla, Cristian, Mansilla (Fragoso, 46'), Juanma Delgado, Raúl López, Fleurquin (Dani Miguélez, 61'), Víctor Ormazábal, Enrique, Caballero (Rosu, 59'), López Silva y Toedtli.

Goles: 1-0, Rufino (2'). 2-0, Acorán (13'). 2-1, Toedtli (66'). 3-1, Migui (88').

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 25 disputado en el Álvarez Claro de Melilla. Terreno de juego en mal estado. Pese a la distancia, se vieron algunas camisetas amarillas en las gradas. Kiko Casilla y Raúl López fueron expulsados.