Ahora sí, hay que hacer un ejercicio de fe para creer en que la permanencia es posible. Sobre todo tras un palo moral como el que supone perder en los últimos minutos una victoria que has rozado con la mano, que has saboreado, que te ha cost
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Ahora sí, hay que hacer un ejercicio de fe para creer en que la permanencia es posible. Sobre todo tras un palo moral como el que supone perder en los últimos minutos una victoria que has rozado con la mano, que has saboreado, que te ha costado sudores arrimar a tu buchaca, y que a última hora te quitan después de darte un bofetón. Eso es que lo que ha sentido hoy el cadismo, que tendrá que conjurarse para hacer un final de liga espectacular si no quiere perder lo que tanto tiempo ha costado conseguir.