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General
Superioridad premiada a medias

Partido difícil el visto hoy en Carranza, y que deja un empate que si bien no es lo ideal, tampoco es lo peor, ya que el Racing se adelantó merced a un penalti que por no ver, no vio ni el colegiado, únicamente el asistente. Los local

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Partido difícil el visto hoy en Carranza, y que deja un empate que si bien no es lo ideal, tampoco es lo peor, ya que el Racing se adelantó merced a un penalti que por no ver, no vio ni el colegiado, únicamente el asistente. Los locales fueron superiores durante los noventa minutos de juego, pero no supieron dar más verticalidad a su juego, y sólo pudieron batir en una ocasión al Racing, que únicamente tiró entre los tres palos en la mencionada jugada de penalti.

Apabullante dominio cadista en el arranque del choque. Los de Manolo Preciado se agazaparon en su campo ante un Cádiz que salió totalmente decidido a olvidar la eliminación copera del pasado miércoles. Benjamín, que marcó su territorio en el campo desde el pitido inicial, fue el primero en intentar inaugurar el marcador, con un duro derechazo desde fuera del área, para ver como el cuero se iba besando la cepa del poste. Era la cristalización de la gran diferencia que evidenciaron ambas escuadras en los primeros compases.

Los montañeses entendieron que esa dinámica les llevaba directos a la derrota, y pasado el primer cuarto de hora, decidieron zafarse de la presión local, yéndose hacia arriba, buscando el portal de Armando. Matabuena abrió el capítulo de ocasiones de los verdiblancos, en un cabezazo que por fortuna salió mordido, ya que el centrocampista se encontraba prácticamente solo en el área cadista. No se amilanó el Cádiz pese al susto, que volvió a poner su maquinaria en marcha. En el siguiente ataque Mirosaljevic forzó una buena falta en la frontal, que ejecutó Estoyanoff con mucho acierto, aunque no el suficiente para marcar. Apenas faltaron unos centímetros. Los de Espárrago no permitieron la reacción del Racing, y el choque continuó teniendo casi todo el tiempo la dirección que apuntaba al marco de Aouate.

El duelo entró en su fase más aburrida en los minutos centrales del primer tiempo, pese a que la posesión seguía teniendo claro color amarillo. La hinchada se helaba dado el intenso frío, y esperaba ansiosa un gol que celebrar para entrar en calor. Casi lo consigue Sesma en el minuto 29, tras recibir un excelente pase en profundidad. Pero el canario, que pudo encarar totalmente solo al meta israelí del Racing, se echó el balón demasiado largo, permitiendo a Oriol conjurar el peligro. Fue un oasis en un desierto en el que se convirtió el encuentro, que se fue diluyendo conforme el crono fue ganando minutos. Al menos, el Cádiz era el único que intentó jugar y que tuvo algo más de mordiente.

Tras la reanudación, el cuadro de Espárrago siguió teniendo el balón en sus pies, con la clara idea y determinación de llevarse los tres importantes puntos. Como ocurriera en el primer tiempo, Benjamín fue el primero en disponer de un balón claro para marcar. El de Valladolid recibió un pase de tiralíneas de Nenad, pero su autopase fue algo largo y no pudo fusilar al cancerbero racinguista. Para entonces los dos equipos tenían claro ya su objetivo: el Cádiz quería brindar otro triunfo a su fiel público, mientras que los de Preciado daban por más bueno que el empate a la espera de algo mejor.

Y vaya si encontraron algo mejor. Matabuena, en un balón perdido, se dejó caer en el área. El colegiado no señaló nada en principio (de hecho, todo pintaba para una amonestación al delantero por fingir la falta), y tras varios segundos, finalmente decretó pena máxima, ante la incredulidad de todos los protagonistas, incluidos los visitantes. Melo no desaprovechó el regalo y adelantó a su equipo, que no había tirado a puerta en todo el partido. Nuevamente los amarillos se encontraban por debajo en el marcador ante un rival que no mereció tan suculento premio.

Pero este Cádiz no es aquel que encadenó varios resultados negativos en la primera vuelta, y no estaba dispuesto a dejar que un rival directo se llevara un triunfo inmerecido de su feudo. Así que manos a la obra. De la mano de Lucas Lobos, que gana confianza con cada partido y que hoy dejó detalles de auténtico “crack”, los locales acorralaron más si cabe a los cántabros, y pronto encontraron el gol que durante tantos minutos habían buscado. En segunda jugada, Fleurquin habilitó a Raúl López, que ni corto ni perezoso, empaló el balón hasta el mismo fondo de las mallas. El jerezano está en su mejor momento, y este gol viene a confirmarlo.

Con el empate el choque se rompió, y como suele ocurrir en estos casos, el centro del campo desapareció totalmente, para que el balón fuera de una portería a otra, si bien el Cádiz lo hacía con más criterio, presencia y peligrosidad. El Racing por su parte seguía sin tirar entre los tres palos, salvo en la pena máxima. Los cántabros se apertrecharon atrás y contuvieron las acometidas amarillas, obteniendo finalmente el punto que buscaron casi desde el principio.