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Suma y sigue

A toda máquina y sin nadie que le haga sombra. Lanzado va este Cádiz hacia el liderato. Ningún equipo parece equipado para frenar esta avalancha amarilla. Y eso que hoy venía uno de los máximos candidatos a conseguirlo.

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A toda máquina y sin nadie que le haga sombra. Lanzado va este Cádiz hacia el liderato. Ningún equipo parece equipado para frenar esta avalancha amarilla. Y eso que hoy venía uno de los máximos candidatos a conseguirlo. Un Elche con muchísima calidad en sus filas, con un presupuesto y estadios de Primera, y una plantilla confeccionada para el ascenso. Los ilicitanos además se pusieron por delante en el marcador, pero ante toda España gracias a las cámaras de Canal+, el Cádiz ha puesto sobre la mesa todas sus credenciales para ser tenido más que en cuenta de ahora en adelante, por si quedaba alguno que no lo hacía todavía.

Sorprendió Espárrago dejando a De La Cuesta fuera de la convocatoria, no tanto incluyendo a Oli en el once inicial. El asturiano recibió ayer el alta médica, y conociendo su pundonor, estaba cantado que nada iba a impedir ver al delantero vestirse de corto. Por su parte Josu Uribe tuvo que dejar fuera de los titulares a Nino. El pichichi ilicitano viajaba con evidentes molestias, y finalmente tuvo que quedarse fuera.

Muy bien pudo empezar el partido para los cadistas cuando en una contra que pilló fríos a los ilicitanos, Oli habilitó a Sesma, que recorrió todo el campo contrario solo. Pero el disparo le cayó en el perfil derecho, y no pudo emular el túnel a Unanua que De Gomar había hecho hacía siete días en Córdoba. Ocasión inmejorable con apenas un minuto de juego, que podría haber cambiado mucho el desarrollo del encuentro.

Pero el Elche ya se estaba mostrando como un equipo peligrosísimo. Los de Uribe habían avisado ya en varias internadas. En apenas cinco minutos ya habían puesto en apuros en varias ocasiones a la defensa amarilla. En el minuto seis Moisés le dio la razón a su técnico (que demostró conocer muy bien el rival y su campo), que lo había alineado tras no convocarlo el partido anterior, y el sevillano marcaba de disparo cruzado.

Un partido totalmente loco. Apenas tres minutos más tarde, y con alguna que otra aparición del Elche, Oli (hay que ponerle un monumento a este jugador por su lucha y pelea, que se empeñó en jugar pese a su herida) roba un balón en la presión, y Dani Navarrete lo caza.Viendo al portero adelantado, lanza un disparo raso con el que consigue el empate, y el choque vuelve a empezar. Se han jugado nueve minutos.

Los goles no apaciguan el ánimo de los contendientes, que siguen circulando el balón y buscando la portería rival sin descanso, respondiendo así el partido a las expectativas creadas. En el minuto 12 Oli vuelve a dar un estupendo pase en profunidad a Sesma, que esquiva al portero pero no logra centrar para que Dani remate a puerta vacía. Pero estaba claro que este ritmo era imposible de mantener, y ambas escuadras levantan el pie del acelerador, dando pasos a unos minutos más tranquilos, en que ya no había tanta profunidad y el balón estaba casi todo el tiempo en la zona ancha. El Cádiz pasó a ejercer su papel de local, dominando territorialmente, pero esta mayor posesión de balón no se tradujo en ocasiones claras de gol. Eso sí, los de Espárrago eran ya los únicos que lo intentaban y se mostraban en ataque, mientras que los de Uribe se las veían y deseaban para contener las acometidas cadistas.

Visto lo visto, el Elche debió dar por bueno el empate, porque empezó a perder tiempo de forma más que ostensible. Cada falta o cada saque de banda se eternizaban rozando la amonestación. El crono seguía inexorable su curso sin que se registraran cambios en el devenir del choque, que seguía siendo de total color amarillo, aunque faltaba algo de mordiente arriba.

El descanso no cambió mucho las cosas. El Elche estiró algo más sus líneas, e incluso volvió a probar a Armando, en una falta lanzada por Txiki y en una internada de Peragón en la que el vasco se echó a sus pies. Pero no había visos de viraje en el desarrollo del encuentro. No había profunidad ni juego por las bandas, y las veces en que se pisaba el área brillaban por su ausencia.

Así se escribía la crónica de este partido hasta la entrada de Fleurquin, que fue determinante. El uruguayo ya avisó de la comunión que iba a crear con Sesma al darle un fantástico pase que el canario no pudo aprovechar para dar el pase de la muerte. Aunque no desaprovechó el balón bombeado que Fleurquin le enviaba en el minuto 70. El guardameta poco pudo hacer ante la volea de cabeza que le hizo Sesma, lo menos que merecía la excelente asistencia del mediocentro.

Lógicamente, a los franjiverdes le entraron las prisas, todas las que hasta ese momento no habían tenido. En cinco minutos el partido pasó de estar algo cansino a romperse por completo. Alfredo veía la roja directa por una agresión sobre Paz. El ex de Osasuna ya se había mostrado algo tenso en algunas acciones, y tras su pisotón con el balón parado sobre el portuense, tuvo que ver el camino a los vestuarios, de muy malas maneras además (empujó a Chirino, que sólo trataba de tranquilizarlo).

Sin nada que perder, el técnico visitante dio entrada a Rubén y Luis Gil, intentando llevarse un punto del fortín gaditano. Los de Espárrago con el marcador a favor y el público entregado, como pez en el agua. Enrique, que había entrado con Fleurquin, empezó a encontrar avenidas para explotar su velocidad, y las contras cadistas empezaban a reproducirse cada vez con más frecuencia. Manolo Pérez tuvo el tercero en sus botas, pero su chut lamió el palo.

Con Nino en el campo los franjiverdes pusieron ya toda la artillería, y a pesar de contar con uno menos, dejaron claro que atesoran una calidad envidiable. El choque se decidió rondando el minuto 85. Los ilicitanos estuvieron a punto de hacer el empate en dos jugadas consecutivas. En un saque de esquina el balón se paseó por la línea, Carranza aguantó la respiración durante unos segundos eternos que le llevaron a defensa y portero conjurar el peligro. Y en la salida del siguiente córner, contragolpe que llevan hasta cuatro jugadores amarillos: Varela abre a Sesma, y éste se la deja a Manolo Pérez que con algo de fortuna, la cuela por debajo de las piernas de Unanua. Partido sentenciado y regalo para De Gomar, que volvió a saltar al terreno de juego.

El Cádiz también sabe ganar cuando empieza perdiendo, muchas desgracias van a tener que ocurrir para que se pare esta inercia ganadora en la que se ha metido el equipo de Espárrago, que ya acumula ¡cinco! victorias consecutivas. Todavía se lucha por la permanecia, pero ésta ya se adivina a la vuelta de la esquina.