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Sevilla fue amarilla

Durante toda la semana se dijo que Sevilla sería amarilla, por la cantidad de aficionados que se desplazarían al Ramón Sánchez Pizjuan para animar al equipo. Se cumplieron los pronósticos y el Gol Sur del coliseo hispale

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Durante toda la semana se dijo que Sevilla sería amarilla, por la cantidad de aficionados que se desplazarían al Ramón Sánchez Pizjuan para animar al equipo. Se cumplieron los pronósticos y el Gol Sur del coliseo hispalense se tiño de amarillo y no sólo el graderío, sino también el marcador, porque el Cádiz ha logrado una valiosa victoria.

Parece que los aficionados cadistas se tienen que ir acostumbrando al sufrimiento, porque, al igual que sucedió en Taragona, el Cádiz logró la victoria en el último suspiro. El partido comenzó tranquilo, ambos conjuntos se estudiaban y esperaban ver los movimientos iniciales del rival.


El Cádiz apretó el acelerador

La primera aproximación del Cádiz no llegó hasta el minuto 27, momento en que Javi Varas detuvo un cabezazo de Dani. Era una gran ocasión de gol que creó el Cádiz en jugada de estrategia. El posterior rechace no pudo ser aprovechado por César. El equipo amarillo pisó el acelerador y en el 31, nuevamente el trianero, intentó sorprender al portero sevillista con un disparo lejano que se marchó fuera por poco.

La primera ocasión del Sevilla Atlético llegó en el minuto 33, con un leve disparo de Armentero que detuvo sin problemas Contreras, que estaba muy bien colocado.

Las bandas cadistas estuvieron muy activas en todo momento, tanto Enrique como Gustavo López galoparon por sus respectivos carriles para llevar el peligro a la meta contraria. En el 38 el extremeño tuvo una excelente ocasión que no pudo transformar y cuatro más tarde Parri culminó una excelente combinación de ataque, pero atajó Varas.

Susto antes del descanso

La calidad de los jugadores hispalenses es palpable desde el comienzo de la temporada y en el partido de hoy hicieron gala de ella. Las jóvenes promesas sevillistas pusieron el susto en el cuerpo al rematar Armentero un centro de Pablo Sánchez a la madera. Al filo del descanso los locales pudieron anotar un gol de los que se denominan sicológicos.

Penalti y expulsión en la reanudación. Gol de Parri

No podía comenzar mejor la segunda parte para los intereses cadistas. Dani, omnipresente en el área, hizo una de las suyas y al revolverse fue derribado en el área por un defensor local. Gardeazábal Gómez, muy correcto en todo el encuentro, no lo dudó un instante y decretó pena máxima. Parri no dudó al ejecutar y subió el primer gol al marcador.

Empate hispalense

Fue entonces cuando el Cádiz levantó el pie del acelerador y, por unos minutos, aseguró la defensa y se tornó algo más conservador para intentar salir a la contra. El Sevilla Atlético, lejos de amilanarse por el gol encajado, logró empatar en una jugada en la Juan Pablo aprovechó el servicio del gaditano Pablo Sánchez. Corría el minuto 64 y el millar de cadistas que se habían desplazado recibían un auténtico jarro de agua fría.

El partido ganó en ritmo y ambos conjuntos no se conformaban con el empate. El Sevilla recuperó su sitio y el Cádiz empujaba. El partido estaba bonito y rápido, sobre todo cuando Gustavo López galopaba por la izquierda dando un buen servicio a Dani que no pudo controlar bien.

Debut de Fran y entrada de Gastón como revulsivo

Calderón movió el banquillo para dar entrada y hacer debutar a otro canterano, concretamente a Fran Cortés. El jugador del filial tenía la difícil tarea de suplir en la medular a Diego Rivas y cumplió a la perfección.

Por su parte, el ariete argentino se unió a Dani en la punta del ataque y, al igual que sucedió en Tarragona, comenzaron el acoso y derribo de la portería de Varas.

Gol sobre la bocina y delirio entre los cadistas

Y no podía ser de otra forma, el gol de la victoria fue anotado por Gastón Casas a servicio de Dani, que regateó como él sabe en un palmo de terreno. El gol de Casas supone una victoria valiosísima y pone de manifiesto que el gran esfuerzo y derroche expuesto por los cadistas sobre el campo acaba teniendo su premio.