Con el ocaso del periodo estival y la llegada del otoño, el césped del Estadio Ramón de Carranza es sometido a unas labores de mantenimiento y resiembra que lo dejan a punto de cara a los primeros fríos del invierno.
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Con el ocaso del periodo estival y la llegada del otoño, el césped del Estadio Ramón de Carranza es sometido a unas labores de mantenimiento y resiembra que lo dejan a punto de cara a los primeros fríos del invierno.
El objetivo es claro: que el tupido y verdoso tapete sobre el que actúan nuestros jugadores siga gozando de la excelente salud que posee.
Cuando llega el mes de octubre y noviembre, en el césped del Ramón de Carranza proliferan las malas hierbas. Por eso ahora, que todavía se goza de buena temperatura, se realizan las acciones de mantenimiento y se logra que la hierba esté en las mejores condiciones.
La empresa encargada del mantenimiento del terreno de juego, ‘Edén Bahía’, ha trabajado durante dos intensos días. Cuatro empleados y tres máquinas han estado a pleno rendimiento realizando labores tan importantes como el oxigenado de la zona de Tribuna, una resiembra general del campo y un tratamiento contra enfermedades y plagas, a base de fungicidas, insecticidas y abonos foliales.
Pero a todos estos tratamientos hay que unirle una meticulosa programación en los riegos y la efectiva labor que realizan los halcones de la empresa ‘Rapaz’ que ahuyentan a las palomas y a los pájaros que se posan en el césped para comerse las semillas recién plantadas.