Cuando aquella tarde de 1981 en Elche, donde el equipo local y el Cádiz CF se jugaban el ascenso, y la grada retumbaba amenazante con los gritos de los aficionados, el recordado Milosevic tranquilizaba a sus pupilos diciéndoles: “Por mucho que griten, ellos no mueven el balón”. Si bien esto es incuestionable, la afición cadista se ha aproximado mucho a ello.
Si retrocedemos mucho en el tiempo, podemos encontrar situaciones donde literalmente la afición movió el balón. Y hasta en dos ocasiones terminó marcando gol. Y, curiosamente, en ambos casos en partidos del Español FC de Cádiz contra el Real Betis Balompié.
La primera sucedió en 1919 en el Campo de Tiro (Campo de las Balas) cuando ante la inoperancia de los jugadores, un aficionado saltó al terreno de juego, cogió el balón y chutó a portería marcando un gol, que por supuesto no subió al marcador, pero que dejó claro a los jugadores qué tenían que hacer. Y la segunda ocasión fue en el Campo Ana de Viya en 1926 cuando otro aficionado saltó al campo para remachar un balón que ya se dirigía a la portería, por lo que perjudicó notablemente al ser anulado.
Más cercano en el tiempo tenemos aquel autogol del Nastic de Tarragona en la Liguilla de Ascenso de la temporada 2000/01. A los once minutos, el portero visitante Oliva se disponía a patear una cesión de un defensor, Lara, mientras el público “rugía” crenado un fuerte ambiente de presión. Un mal bote del balón, unido a dicha presión ambiental, provocaba la patada al aire del portero, introduciéndose el balón irremisiblemente en su portería. El llamado “gol de la afición” sirvió para ganar el partido, pero no para conseguir el ascenso.
De una u otra manera, y pase lo que pase en el club, lo que no cabe duda es que la afición cadista es el mayor patrimonio que tiene esta entidad, contando con el grupo Brigadas Amarillas como su auténtico pulmón.
APUNTES HISTÓRICOS: Por Manolo Granado, Área de Historia Cádiz CF