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El Cádiz Club de Fútbol ha vuelto por la senda de la victoria al vencer en el Rico Pérez de Alicante al Hércules por cero a uno. El partido se jugó en una tarde muy calurosa, rozando los 30 grados de temperatura.
El encuentro comenzó con dominio del Hércules, que salió muy bien plantado en el terreno de juego, realizando un gran esfuerzo físico en los primeros minutos. Los locales basaron su juego de ataque en la velocidad por bandas de Juan y Quique Mateo, y en el peligro constante en el remate del incombustible Moisés.
La cosa cambió radicalmente, tras trenzar el Cádiz una gran jugada en la que el canario Jonathan Sesma aprovechaba un pase milimétrico en profundidad de Miguel García. El extremo zurdo sirvió a De Paula un pase de la muerte, para que el extremeño marcara a placer. Era el cero a uno, y el Cádiz por fin lograba adelantarse en el marcador.
A partir de ahí comenzaron los nervios a minar al equipo alicantino, además Sergio Rodríguez y Miguel García comenzaron a aparecer para que el Cádiz controlara la manija del partido desde el centro del campo. Se crearon varias ocasiones de gol a favor del equipo amarillo y se cambiaron las tornas del choque. Pese a todo, el Hércules también creó peligro con intermitencia hasta el final de la primera parte.
En la reanudación el Cádiz mantuvo el control del encuentro y el Hércules se fue sumiendo en un mayor nerviosismo fruto de la reacción del graderío su juego se volvió impreciso. Con los cambios a lo largo de la segunda parte, los amarillos logaron mantener el ritmo necesario para controlar el juego.
En el minuto 80 los amarillos se quedaban con un hombre menos al producirse la expulsión del uruguayo Fleurquin, que propició que el Hércules se volcara sobre la portería de Armando, con jugadas de merito de Tote, Ariel Montenegro y Moisés. El Cádiz consiguió defenderse, destacando la labor de contemporización del canterano Lucas y de Oscar de Paula. Este último supo aguantar el balón fuera de la zona de peligro y provocar las faltas necesarias para que el Cádiz tomase aire.
El partido acabó con gran bronca por parte de los 5.000 espectadores que había en el José Rico Pérez, que lanzaron almohadillas al césped en disconformidad con el juego de su equipo.
Los jugadores amarillos se acercaron a la esquina donde estaban ubicados centenar de aficionados cadistas para agradecer el esfuerzo y el apoyo incondicional que dan al equipo.
El encuentro comenzó con dominio del Hércules, que salió muy bien plantado en el terreno de juego, realizando un gran esfuerzo físico en los primeros minutos. Los locales basaron su juego de ataque en la velocidad por bandas de Juan y Quique Mateo, y en el peligro constante en el remate del incombustible Moisés.
La cosa cambió radicalmente, tras trenzar el Cádiz una gran jugada en la que el canario Jonathan Sesma aprovechaba un pase milimétrico en profundidad de Miguel García. El extremo zurdo sirvió a De Paula un pase de la muerte, para que el extremeño marcara a placer. Era el cero a uno, y el Cádiz por fin lograba adelantarse en el marcador.
A partir de ahí comenzaron los nervios a minar al equipo alicantino, además Sergio Rodríguez y Miguel García comenzaron a aparecer para que el Cádiz controlara la manija del partido desde el centro del campo. Se crearon varias ocasiones de gol a favor del equipo amarillo y se cambiaron las tornas del choque. Pese a todo, el Hércules también creó peligro con intermitencia hasta el final de la primera parte.
En la reanudación el Cádiz mantuvo el control del encuentro y el Hércules se fue sumiendo en un mayor nerviosismo fruto de la reacción del graderío su juego se volvió impreciso. Con los cambios a lo largo de la segunda parte, los amarillos logaron mantener el ritmo necesario para controlar el juego.
En el minuto 80 los amarillos se quedaban con un hombre menos al producirse la expulsión del uruguayo Fleurquin, que propició que el Hércules se volcara sobre la portería de Armando, con jugadas de merito de Tote, Ariel Montenegro y Moisés. El Cádiz consiguió defenderse, destacando la labor de contemporización del canterano Lucas y de Oscar de Paula. Este último supo aguantar el balón fuera de la zona de peligro y provocar las faltas necesarias para que el Cádiz tomase aire.
El partido acabó con gran bronca por parte de los 5.000 espectadores que había en el José Rico Pérez, que lanzaron almohadillas al césped en disconformidad con el juego de su equipo.
Los jugadores amarillos se acercaron a la esquina donde estaban ubicados centenar de aficionados cadistas para agradecer el esfuerzo y el apoyo incondicional que dan al equipo.