El destino tiene que tener reservado algo grande para el Cádiz a la vuelta de la esquina, en estos próximos ocho días en los que se va a jugar su futuro en la máxima categoría. Así debe ser por justicia, ya que lo
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El destino tiene que tener reservado algo grande para el Cádiz a la vuelta de la esquina, en estos próximos ocho días en los que se va a jugar su futuro en la máxima categoría. Así debe ser por justicia, ya que los de Espárrago realizaron hoy un partido completísimo, en los que por momentos asfixiaron y anularon a la constelación de estrellas blaugranas (que no reservaron a ningún titular), y a los que sólo un error en defensa con las camisetas aún sin empapar en sudor, les permitió batir a un Limia muy inspirado hoy. Seguramente muchos hoy esperarían un resultado de escándalo dado el escalón de nivel entre el primero y el penúltimo de la liga antes de empezar la jornada, pero se encontraron con un Cádiz descarado, que “pasaba” de las celebraciones locales, y que vendió cara, carísima, su derrota, a todas luces injusta por los méritos de uno y otro. Pero como pasa casi siempre en fútbol, hay jugadores especiales que marcan diferencias que deciden partidos, y el Barcelona tiene a varios de esos. A pesar de la victoria y de que el título de Liga se queda a un paso, las sensaciones en la hinchada barcelonista no eran muy buenas, conscientes de que un rival como el Cádiz que a priori, debía haber sido "pan comido", puso las cosas harto difíciles a los suyos.