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El Cádiz de Espárrago solventa un duro compromiso, y es que Tarragona está siendo uno de los escenarios más complicados en los que jugar esta temporada. El Nástic está realizando un año sobresaliente, con un fútbol muy abierto y de mucha efectividad, de continuo agobio a sus rivales.
El partido comenzó de forma electrizante, en un continuo ir y venir en ambas porterías, perteneciendo más el dominio al equipo de Espárrago. Hubo una ocasión en cada portería, pero parecía que era excesivamente pronto para deshacer la igualada inicial, ya que ninguno de los atacantes fue capaz de acertar.
Pasado el ímpetu inicial, el encuentro tomó el guión habitual, con el equipo de casa dominando territorialmente, aunque Bezares y Suárez se mostraban muy seguros y conseguían abortar todos los ataques del conjunto grana. Los amarillos controlaban muy bien el encuentro, dando sensación de gran seguridad, y esperando coger a la contra al Nástic.
Sin embargo fueron los de Luis César los que terminaron por encontrar el camino del gol. Corría el minuto 26 cuando un centro al área y allí Jon Pérez Bolo, en una jugada muy clásica de él, remataba con la testa aprovechando su gran envergadura y potencia de salto. Nada pudo hacer Armando ante el cabezazo del ex delantero de Athletic y Rayo Vallecano.
Como ya ocurriera en los dos últimos triunfos cadistas, el gol del contrario no puso nervioso a los amarillos, y gracias a su cordura, estuvieron a nada de empatar sólo tres minutos más tarde. Un centro de Enrique desde la derecha tras una excelente jugada del extremeño le caía franca a Sesma, pero el canario quiso pegarla con la derecha, su pierna menos buena, y por desgracia, no pudo repetir el acierto con la diestra, como hiciera ante el Eibar.
Lo siguió intentando la escuadra visitante, pero no tuvo profundidad. De hecho, ya en el descuento fueron los tarraconenses los que casi aumentaron su ventaja en el marcador, pero Armando echó fuera un nuevo remate de cabeza de Bolo.
En el descanso Espárrago tuvo que dejar en la caseta a Raúl López por algunos problemas físicos, y lo sustituyó Velázquez, que desplazó a Varela al flanco izquierdo. El charrúa parece estar tocado por la suerte, y es que pasaban sólo tres minutos de la reanudación cuando el pequeño lateral gaditano, casi en la primera pelota que tocaba centraba al corazón del área, y allí Paz, con su pierna menos buena, la izquierda, disparaba y tras pegar en el palo, la pelota se colaba en la red nivelando el marcador. Todo parecía calcado al partido de hace ocho días ante el Almería, en que también el portuense hacía el 1-1 al poco de la segunda parte.
A raíz del empate los catalanes se pusieron muy nerviosos, y los cadistas disfrutaron de sus mejores momentos durante el encuentro. Por desgracia, los de Espárrago no aprovecharon el manojo de nervios que era el equipo grana, y no concluyó la remontada.
Estabilizado de nuevo el encuentro, los jugadores de ambos equipos regalaron un excelente espectáculo a los aficionados que habían acudido hoy al Nou Estadi de la ciudad imperial. El balón viajaba de un campo a otro, con los dos conjuntos queriendo ganar y olvidando las pizarras y especulaciones, por lo que fueron muchas ocasiones las que tuvieron los hombres de ambos bandos.
Abel Buades quiso repetir su gol en la ida con sendos lanzamientos desde fuera del área, pero en ambos disparos respondió Armando con seguridad. No se quedaron cortos los amarillos, con Enrique y sobre todo Oli, que marraron dos ocasiones muy importantes para haber hecho el 1-2. A reglón seguido Bolo tuvo la mejor opción de la segunda parte, en un centro celestial de Iván Ania, y sorprendentemente, con todo para marcar, el vasco mandaba fuera el cuero.
El último cuarto de hora fue un infierno para el Cádiz. El Nástic se volcó sobre el portal visitante, al que cercó con un continuo bombear de balones y centros por las bandas. Pinilla, Iván Ania, Bolo y compañía hicieron sufrir de lo lindo a Armando y sus escuderos, pero De Quintana, Paz, Varela y Velázquez, estuvieron sobresalientes, aguantando el tirón y apretando los dientes.
Los catalanes lo intentaron hasta el último aliento del encuentro, pero igualmente hicieron los cadistas, que no cedieron y ataron un importante punto que mantiene al Cádiz primero, y es que con tantos equipos en la pomada, todos acechan al liderato cadista, liderato que se mantiene una semana más.
El partido comenzó de forma electrizante, en un continuo ir y venir en ambas porterías, perteneciendo más el dominio al equipo de Espárrago. Hubo una ocasión en cada portería, pero parecía que era excesivamente pronto para deshacer la igualada inicial, ya que ninguno de los atacantes fue capaz de acertar.
Pasado el ímpetu inicial, el encuentro tomó el guión habitual, con el equipo de casa dominando territorialmente, aunque Bezares y Suárez se mostraban muy seguros y conseguían abortar todos los ataques del conjunto grana. Los amarillos controlaban muy bien el encuentro, dando sensación de gran seguridad, y esperando coger a la contra al Nástic.
Sin embargo fueron los de Luis César los que terminaron por encontrar el camino del gol. Corría el minuto 26 cuando un centro al área y allí Jon Pérez Bolo, en una jugada muy clásica de él, remataba con la testa aprovechando su gran envergadura y potencia de salto. Nada pudo hacer Armando ante el cabezazo del ex delantero de Athletic y Rayo Vallecano.
Como ya ocurriera en los dos últimos triunfos cadistas, el gol del contrario no puso nervioso a los amarillos, y gracias a su cordura, estuvieron a nada de empatar sólo tres minutos más tarde. Un centro de Enrique desde la derecha tras una excelente jugada del extremeño le caía franca a Sesma, pero el canario quiso pegarla con la derecha, su pierna menos buena, y por desgracia, no pudo repetir el acierto con la diestra, como hiciera ante el Eibar.
Lo siguió intentando la escuadra visitante, pero no tuvo profundidad. De hecho, ya en el descuento fueron los tarraconenses los que casi aumentaron su ventaja en el marcador, pero Armando echó fuera un nuevo remate de cabeza de Bolo.
En el descanso Espárrago tuvo que dejar en la caseta a Raúl López por algunos problemas físicos, y lo sustituyó Velázquez, que desplazó a Varela al flanco izquierdo. El charrúa parece estar tocado por la suerte, y es que pasaban sólo tres minutos de la reanudación cuando el pequeño lateral gaditano, casi en la primera pelota que tocaba centraba al corazón del área, y allí Paz, con su pierna menos buena, la izquierda, disparaba y tras pegar en el palo, la pelota se colaba en la red nivelando el marcador. Todo parecía calcado al partido de hace ocho días ante el Almería, en que también el portuense hacía el 1-1 al poco de la segunda parte.
A raíz del empate los catalanes se pusieron muy nerviosos, y los cadistas disfrutaron de sus mejores momentos durante el encuentro. Por desgracia, los de Espárrago no aprovecharon el manojo de nervios que era el equipo grana, y no concluyó la remontada.
Estabilizado de nuevo el encuentro, los jugadores de ambos equipos regalaron un excelente espectáculo a los aficionados que habían acudido hoy al Nou Estadi de la ciudad imperial. El balón viajaba de un campo a otro, con los dos conjuntos queriendo ganar y olvidando las pizarras y especulaciones, por lo que fueron muchas ocasiones las que tuvieron los hombres de ambos bandos.
Abel Buades quiso repetir su gol en la ida con sendos lanzamientos desde fuera del área, pero en ambos disparos respondió Armando con seguridad. No se quedaron cortos los amarillos, con Enrique y sobre todo Oli, que marraron dos ocasiones muy importantes para haber hecho el 1-2. A reglón seguido Bolo tuvo la mejor opción de la segunda parte, en un centro celestial de Iván Ania, y sorprendentemente, con todo para marcar, el vasco mandaba fuera el cuero.
El último cuarto de hora fue un infierno para el Cádiz. El Nástic se volcó sobre el portal visitante, al que cercó con un continuo bombear de balones y centros por las bandas. Pinilla, Iván Ania, Bolo y compañía hicieron sufrir de lo lindo a Armando y sus escuderos, pero De Quintana, Paz, Varela y Velázquez, estuvieron sobresalientes, aguantando el tirón y apretando los dientes.
Los catalanes lo intentaron hasta el último aliento del encuentro, pero igualmente hicieron los cadistas, que no cedieron y ataron un importante punto que mantiene al Cádiz primero, y es que con tantos equipos en la pomada, todos acechan al liderato cadista, liderato que se mantiene una semana más.