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De seguir así, pronto vamos a recibir los mismos premios y admiración que reciben hinchadas como las de Glasgow. Este pasado fin de semana se vivió uno de los mayores ejemplos, uno de esos partidos que dejan impronta y que hacen que esta afición sea única.
Y no es un tópico manido por su uso. Semana tras semana, desplazamiento tras desplazamiento, vemos como nuestro Cádiz jamás está solo. Ya se juegue en Córdoba ya se haga en El Ferrol, en Gijón o en Tarragona, siempre hay camisetas amarillas en las gradas, siempre hay alguien allí que llevaba todo el año esperando esa salida del Cádiz y verlo en su lugar de residencia, o bien viajan desde los lugares donde muchos gaditanos están exiliados, e incluso los que no dudan en cruzarse toda España para estar con los suyos.
Algo empezó a cambiar en el mes de septiembre de 2002, cuando el Cádiz recibió, después de un buen comienzo liguero, al Cacereño. La directiva se vio desbordada por las colas que aún empezado el encuentro, se veían en las taquillas. A pesar de ser un partido de Segunda B, la cifra de aficionados en el coliseo gaditano superó los 10000 espectadores, y desde entonces sólo las obras del estadio Carranza han limitado la progresión en el número de aficionados que cada 15 días hemos visto en casa.
No ha sido menor el florecimiento del cadismo más allá del Puente Carranza. Ya sea en Navalmoral de la Mata, ya sea en Mendizorroza, el Cádiz jamás está solo. En cada viaje recibimos la felicitación de la directiva que nos acoge, que elogia nuestra afición y que, de forma más o menos velada, nos muestra su envidia sana. Jugadores, cuerpo técnico y directiva de nuestros rivales alucinan con la de cadistas que viajan con los suyos, pensando "como nos gustaría contar siempre con ese apoyo". Mientras en otros campos el viento, la lluvia, las dimensiones del terreno de juego suelen ser la característica que puede inclinar el choque para los de casa, ya es un hecho que todas las escuadras que bajan hasta Carranza, hablan siempre del factor público, jugador número doce y que en más de una ocasión ha encendido la mecha para levantar partidos que a puerta cerrada se hubieran perdido.
Y todo esto ha llegado a su cénit este pasado domingo. Más de 3000 cadistas en Córdoba, jugadores que se sentían como en casa, un estadio que normalmente registra medio aforo y que en esta ocasión se quedaba insuficiente ante la marea amarilla que lo visitaba. El Arcángel está de obras y no tiene fondos, por lo que sólo puede ofrecer, dando todas las facilidades posibles, entradas a veinte euros en Preferencia. No importa, el cadismo devora las casi 1500 localidades recibidas. Pero es que no contentos con eso, muchos se echan ese día a la carretera. No tienen más remedio que pagar un asiento en Tribuna, cuyo precio es 28 euros. Y aunque Cádiz no es precisamente una ciudad conocida por su potencial económico, el cadista siempre saca de lo poco que queda a fin de mes para su equipo.
En ciudades como la nuestra en España, por desgracia se suele caer en el binomio Real Madrid-Barcelona, y el equipo representativo de la localidad queda relegado a un segundo plano. Eso no ocurre aquí: los niños piden camisetas del Cádiz a los Reyes, se agolpan para participar en las escuelas de fútbol, y hasta el filial cuentan con una horda de seguidores que sus rivales, pese a ser los abanderados de sus pueblos y ciudades de origen, no están acostumbrados a ver.
Al igual que en aquel primer partido de la liguilla del ascenso en Las Gaunas, en que los jugadores visitantes llegaban en autocar al estadio boquiabiertos, sin poderse creer la cantidad de aficionados allí desplazados para animarlos, el domingo los futbolistas del Cádiz saltaban a calentar, y eran ovacionados como si de Carranza se tratara. Alguno se quedó embelesado mirando a la grada. "Es increíble". Si eso lo decían los nuestros, imaginad que no pensaron los jugadores e hinchas del equipo rival.
Así que por muy repetido que esté, gracias afición. Gracias porque vosotros estais haciendo que este equipo sea cada día más grande, sois vosotros los que habeis evitado que 90 años de historia se perdieran, y que el Cádiz CF haya vuelto por sus foros, esté en boca de todos, y sea noticia constantemente.
Tampoco nos queremos dejar en el tintero a la directiva blanquiverde, sin cuya colaboración habría sido imposible organizar un desplazamiento de esta magnitud, y que sólo ha dado facilidades para que la hinchada amarilla pudiera acompañar a su equipo.
Y no es un tópico manido por su uso. Semana tras semana, desplazamiento tras desplazamiento, vemos como nuestro Cádiz jamás está solo. Ya se juegue en Córdoba ya se haga en El Ferrol, en Gijón o en Tarragona, siempre hay camisetas amarillas en las gradas, siempre hay alguien allí que llevaba todo el año esperando esa salida del Cádiz y verlo en su lugar de residencia, o bien viajan desde los lugares donde muchos gaditanos están exiliados, e incluso los que no dudan en cruzarse toda España para estar con los suyos.
Algo empezó a cambiar en el mes de septiembre de 2002, cuando el Cádiz recibió, después de un buen comienzo liguero, al Cacereño. La directiva se vio desbordada por las colas que aún empezado el encuentro, se veían en las taquillas. A pesar de ser un partido de Segunda B, la cifra de aficionados en el coliseo gaditano superó los 10000 espectadores, y desde entonces sólo las obras del estadio Carranza han limitado la progresión en el número de aficionados que cada 15 días hemos visto en casa.
No ha sido menor el florecimiento del cadismo más allá del Puente Carranza. Ya sea en Navalmoral de la Mata, ya sea en Mendizorroza, el Cádiz jamás está solo. En cada viaje recibimos la felicitación de la directiva que nos acoge, que elogia nuestra afición y que, de forma más o menos velada, nos muestra su envidia sana. Jugadores, cuerpo técnico y directiva de nuestros rivales alucinan con la de cadistas que viajan con los suyos, pensando "como nos gustaría contar siempre con ese apoyo". Mientras en otros campos el viento, la lluvia, las dimensiones del terreno de juego suelen ser la característica que puede inclinar el choque para los de casa, ya es un hecho que todas las escuadras que bajan hasta Carranza, hablan siempre del factor público, jugador número doce y que en más de una ocasión ha encendido la mecha para levantar partidos que a puerta cerrada se hubieran perdido.
Y todo esto ha llegado a su cénit este pasado domingo. Más de 3000 cadistas en Córdoba, jugadores que se sentían como en casa, un estadio que normalmente registra medio aforo y que en esta ocasión se quedaba insuficiente ante la marea amarilla que lo visitaba. El Arcángel está de obras y no tiene fondos, por lo que sólo puede ofrecer, dando todas las facilidades posibles, entradas a veinte euros en Preferencia. No importa, el cadismo devora las casi 1500 localidades recibidas. Pero es que no contentos con eso, muchos se echan ese día a la carretera. No tienen más remedio que pagar un asiento en Tribuna, cuyo precio es 28 euros. Y aunque Cádiz no es precisamente una ciudad conocida por su potencial económico, el cadista siempre saca de lo poco que queda a fin de mes para su equipo.
En ciudades como la nuestra en España, por desgracia se suele caer en el binomio Real Madrid-Barcelona, y el equipo representativo de la localidad queda relegado a un segundo plano. Eso no ocurre aquí: los niños piden camisetas del Cádiz a los Reyes, se agolpan para participar en las escuelas de fútbol, y hasta el filial cuentan con una horda de seguidores que sus rivales, pese a ser los abanderados de sus pueblos y ciudades de origen, no están acostumbrados a ver.
Al igual que en aquel primer partido de la liguilla del ascenso en Las Gaunas, en que los jugadores visitantes llegaban en autocar al estadio boquiabiertos, sin poderse creer la cantidad de aficionados allí desplazados para animarlos, el domingo los futbolistas del Cádiz saltaban a calentar, y eran ovacionados como si de Carranza se tratara. Alguno se quedó embelesado mirando a la grada. "Es increíble". Si eso lo decían los nuestros, imaginad que no pensaron los jugadores e hinchas del equipo rival.
Así que por muy repetido que esté, gracias afición. Gracias porque vosotros estais haciendo que este equipo sea cada día más grande, sois vosotros los que habeis evitado que 90 años de historia se perdieran, y que el Cádiz CF haya vuelto por sus foros, esté en boca de todos, y sea noticia constantemente.
Tampoco nos queremos dejar en el tintero a la directiva blanquiverde, sin cuya colaboración habría sido imposible organizar un desplazamiento de esta magnitud, y que sólo ha dado facilidades para que la hinchada amarilla pudiera acompañar a su equipo.