El LXXII Trofeo Carranza by JP Financial ha levantado el telón con la celebración de su tradicional pregón, pronunciado en esta edición por Manolo Camacho. El acto tuvo lugar en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Cádiz y contó con la presencia de diferentes personalidades y representantes institucionales, entre ellos el alcalde de la ciudad, Bruno García.
Durante su intervención, Camacho realizó una apasionada defensa del Trofeo Carranza y de su importancia dentro de la historia deportiva y sentimental de Cádiz. El pregonero apeló al orgullo por una competición que alcanza este año su 72.ª edición y que, a lo largo de las décadas, se ha convertido en parte inseparable de la identidad de la ciudad y del Cádiz Club de Fútbol.
“Somos muy ligeros para tirar lo nuestro y alabar lo de fuera. Con qué facilidad queremos sepultar algo que cumple este año 72 ediciones, que se dice pronto”, señaló Camacho, quien recordó que el paso del tiempo ha transformado el torneo, como también transforma a las personas, sin que por ello deba perderse el respeto por su legado.
El pregonero comparó el Trofeo con “nuestro abuelo” para subrayar la necesidad de conservar su memoria y escuchar las innumerables historias que ha dejado. En este sentido, evocó a algunas de las grandes figuras que han pasado por el torneo: “A los abuelos no hay que olvidarlos ni arrinconarlos; hay que cuidarlos, mimarlos, escucharlos y dejar que cuenten sus historias de Pelé, Eusebio, Di Stéfano, Cruyff, Zico, Romário, Mágico, Baena, los hermanos Mejías, Juan José y un sinfín más de estrellas que se vieron aquí sin necesidad de telescopio”.
Camacho insistió en que la conservación y el impulso del Trofeo Carranza deben ser una responsabilidad compartida. “El Trofeo Carranza es nuestro lince ibérico particular. Hay que protegerlo para que no esté en peligro de extinción. Pero eso es cosa de todos”, afirmó.
En su pregón también reconoció las dificultades que existen actualmente para organizar una competición de estas características. Frente a ellas, pidió imaginación, planificación y trabajo con suficiente antelación, además de plantear la posible creación de una comisión dedicada durante todo el año al desarrollo del torneo y de las actividades relacionadas con él.
Camacho tuvo palabras de reconocimiento para los “trofeístas confesos”, colectivo nacido en la Peña Cadista de Puerto Real que, de manera altruista e independiente, ha organizado conferencias y encuentros de veteranos y juveniles vinculados al Carranza. Un trabajo que pretende crecer progresivamente con la vista puesta en 2029, cuando el Trofeo celebrará su histórica 75.ª edición.
Precisamente, el pregonero propuso que ese aniversario sirva para recuperar, al menos de manera excepcional, el tradicional formato cuadrangular y para rodear la competición de numerosas iniciativas culturales, sociales y deportivas durante los días o semanas previos.
“El césped debe ser lo principal, pero alrededor tiene que haber muchas actividades”, defendió Camacho, quien quiso dejar claro que la edición número 75 no debe contemplarse como una meta final, sino como “una meta volante” desde la que continuar construyendo el futuro del torneo.
Con un discurso cargado de memoria, cadismo y compromiso, Manolo Camacho puso voz al sentimiento de varias generaciones que han crecido alrededor del Trofeo Carranza. Una competición que alcanza su 72.ª edición mirando hacia el futuro, pero sin renunciar a una historia que pertenece al Cádiz Club de Fútbol, a la ciudad y a todos los cadistas.