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¿Mal el Cádiz en Carnaval?

Importante victoria la conseguida hoy por el Cádiz ante el Almería. Lo más positivo sin duda es el cambio mostrado por los de Espárrago tras el descanso. Durante la primera parte los amarillos fueron el Mr. Hyde, para transform

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Importante victoria la conseguida hoy por el Cádiz ante el Almería. Lo más positivo sin duda es el cambio mostrado por los de Espárrago tras el descanso. Durante la primera parte los amarillos fueron el Mr. Hyde, para transformarse en el Dr. Jekyll. Durante los primeros cuarenta y cinco minutos el Cádiz fue un equipo totalmente desdibujado y perdido, que sólo se parecía al de 2004 en el color de la camiseta. Pero la entrada de Manolo Pérez en el encuentro tras el descanso fue determinante. El catalán, increíblemente motivado tras su suplencia, dio control de balón y triangulación, justo lo que le había faltado, y enseguida se notaron los efectos positivos de su fútbol. En tan sólo diez minutos llegaron dos goles que arreglaron el desaguisado hasta entonces reinante. El Cádiz se asienta en el liderato, y supera definitivamente el pequeño bache con el que comenzó 2005.

Salió más entonado y reposado el equipo visitante al césped. El Almería dominó más y mejor en los albores del encuentro. A pesar de que los amarillos presionaban con corrección, los pupilos de Alfonsín tocaban e hilvanaban con mucho acierto, movían el cuero por todo el campo, y poco a poco iban cercando la puerta de Armando. Sahnoun fue el primero en certificar este dominio con un obús que pegó en el larguero y salió hacia fuera. Fue sólo el aviso de lo que ocurriría poco después, ya que el francés adelantaría a los suyos con un libre directo ante el que nada pudo hacer Armando. Corría el minuto 18, y seguía el Cádiz sin encontrar su mejor nivel, aquel que maravilló en los últimos encuentros de 2004.

El gol no cambió mucho la decoración del partido. Si acaso, los blanquirrojos levantaron un poco el pie del acelerador, y cedió un poco su dominio, una vez conseguida la ventaja en el marcador. Todavía con cierto desorden, el Cádiz se fue arriba y trató de crear las primeras ocasiones de gol. Ante el poco acierto en jugada, todo el peligro local llegaba a balón parado. Pasada la media hora de juego De La Cuesta tuvo la mejor ocasión para nivelar el resultado. El colombiano, en jugada ensayada a la salida de un córner, mandaba un testarazo al que Valerio respondió con la parada de la tarde.

El partido era malo, con el Almería contento con el resultado y esperando a la contra, y un Cádiz que evidenciaba una falta tota de control en el centro del campo. No había distribución ni juego de equipo, y lo poco que se conseguía, era por acciones individuales o desplazamientos en largos. Los errores y las imprecisiones eran constantes, y no había continuidad en el juego. Así las cosas, los de Alfonsín manejaban bien el choque, ya que los amarillos no eran capaces de ponerlos en dificultades.

Poco habitual en él, Espárrago introdujo dos cambios durante el descanso. Manolo Pérez y Enrique suplieron a Bezares y Dani Navarrete respectivamente, y es que el Cádiz necesitaba rasear más la pelota, tenerla más tiempo y construir más desde el centro del campo con vistas a las bandas. Esto y los nuevos bríos de los cadistas enseguida dejaron claro que la segunda parte no sería tan fácil para los blanquirrojos. En apenas tres minutos el Cádiz creó más peligro que en todo el primer tiempo. Sesma estuvo a punto de marcar en un chut que Valerio sacó bajo palos milagrosamente.

El dominio local era abrumador y escandaloso, y era sólo cuestión de tiempo que el empate cayera. Por fin lo consiguió, de nuevo en jugada de estrategia, en el minuto 7. La diestra de Manolo Pérez, la puso como los ángeles, y Paz, llegando desde atrás totalmente solo (el Cádiz sigue siendo de los equipos que más y mejor trabaja la estrategia) cabeceaba al fondo de las mallas, sin que Valerio, pese a su estirada, pudiese hacer nada.

El gol no varió un ápice lo que se venía viendo desde la reanudación. Todos los defectos que se habían visto en la primera parte fueron virtudes en la segunda. Los aficionados reconocían al equipo que les había enamorado en la primera vuelta, y aullaban, haciendo que Carranza volviera a ser tan temible como en jornadas anteriores. Con estos ingredientes, se estaba cociendo la remontada, que llegaría sólo tres minutos más tarde. Oli se reivindicaba con un tanto que necesitaba mucho en lo personal. La hinchada enloquecía, ¡como se podía haber cambiado tanto en quince minutos bajo el techo del vestuario!

El Almería quedó evidentemente aturdido ante el vendaval que les había arrasado. No obstante tuvieron un arranque de reacción con algunas ocasiones en que pusieron en vilo a la grada, aunque afortunadamente no encontraron el premio del gol. Pasados estos sustos, el cuadro gaditano volvió a ser dueño y señor del choque. Le entraron las prisas al equipo visitante, pero la zaga amarilla ganó siempre la partida a los atacantes almerienses.

Casi hizo Oli el tercero con un disparo que arrancó un tremendo “uy”del respetable. El partido estaba loco, y el balón iba de un campo a otro. Para tratar que no se le fuera el encuentro de las manos, Espárrago dio entrada a Fleurquin, en un intento por parar el ritmo del duelo y que los de Alfonsín aprovecharan el desorden que reinaba en esos momentos sobre la hierba.

En los últimos minutos la emoción se mantuvo por todo lo alto, aunque las piernas empezaron a fallar, y hubo poco fútbol. Los minutos pasaban muy rápidos para los que perdían, y no tanto para los que ansiaban conservar la victoria que tanto trabajo había costado conseguir. Aunque la U.D. Almería no se rindió, el Cádiz aguantó bien las pocas acometidas serias del rival (en la última jugada Armando salvó el empate en un remate de Luna), y finalmente se consiguieron tres puntos más que afianzan más aún al Cádiz en el liderato de Segunda División.