Aún no hay reacciones. ¡Sé el primero!
Se acaban los adjetivos para calificar el actual estado de forma de este equipo. Hoy no pasaban diez minutos del tiempo de juego, y los amarillos ya encarrilaban la victoria con dos goles de Sesma, abrazado al gol en los últimos encuentros. Con este triunfo son ya siete consecutivos, con lo que se bate una marca histórica. Por primera vez los cadistas van a lamentarse de que lleguen las vacaciones navideñas, y es que nadie quiere oír que se rompa el ritmo endiablado que llevan los de Espárrago. La permanencia es ya prácticamente un hecho, pero no por ello se debe pensar ya que estamos en Primera. Un par de mal partidos te sacan de la zona alta, y todavía no hemos cumplido siquiera la primera mitad de competición.
Como ya pasara el año pasado (en realidad el partido fue una fotocopia de aquel), los locales encarrilaron prontísimo el encuentro. El Cádiz salió como si de un vendaval se tratara, y el Tenerife una pequeña casa de madera que se desmoronaba con el huracán amarillo soplando a tope. No se llevaban apenas ocho minutos de juego cuando Paz realizó un pase impresionante de 40 metros, como si de Matheus se tratara, habilitando a Sesma, que encaró a Kelemen. La jugada fue muy parecida a la que tuvo el canario en el comienzo del choque ante el Elche, pero esta vez sí, también con la derecha, Sesma batía al meta.
No se habían recuperado los isleños del 1-0, cuando en una contra Pavoni rompía el fuera de juego, se plantaba solo en el área, y cedía amablemente para que Sesma colocara el 2-0 a puerta vacía y pasara a encabezar la lista de goleadores cadistas con su sexto tanto liguero. El comienzo de partido soñado por cualquier entrenador.
Todavía pudo ser mayor la ventaja, y es que el equipo de Moré estaba noqueado en la lona. Manolo Pérez tuvo el tercero en un fuerte chut que Kelemen sacó en la misma escuadra. Esta jugada originó dos córners consecutivos que por poco no terminan en las redes. Poco después Oli colocó un cabezazo que se fue rozando el palo. Los blanquiazules las veían venir, y no podían liberarse de la asfixiantes presión local. Siempre había dos hombres encima del que contralaba el cuero, y cada contra cadista dejaba una gran sensación de peligro.
Llegado el ecuador de la primera mitad los andaluces decidieron levantar un poco el pie del acelerador, pero sin permitir el más mínimo hueco para la posible reacción canaria. De Quintana se erigía como un valladar infanqueable en la zaga y los hombres de Espárrago daban una gran sensación de superioridad y control del choque. Por tanto dejaron que los minutos pasaran, esperando que llegara la contra para dar el zarpazo definitivo. La afición, ante la falta de ocasiones claras, se lo pasaba en grande coreando a los suyos y disfrutando de lo que para ellos (que no para los protagonistas sobre el campo) era ya un triunfo seguro.
Aunque muy probablemente muchos lo vieron ya más claro con el excelente comienzo también de la segunda parte. La estrategia también funciona en este Cádiz: Manolo Pérez ponía un balón perfecto en el área, y Paz firmaba la sentencia al rematar con la cabeza a la escuadra contraria del cancerbero tinerfeñista. El portuense repetía también tanto ante los chicharreros, como ya hiciera la temporada pasada. Y por si el 3-0 fuera poca ventaja, el encuentro prácticamente terminaba para los de Moré con la expulsión, por roja directa, de Hidalgo por entrar con los tacos por delante.
No se conformaba el Cádiz, y con el Tenerife clínicamente muerto, los amarillos entraban por casi hasta la cocina como si pinchara gelatina con un cuchillo. Oli y Manolo Pérez tuvieron las más claras ocasiones, aunque los cadistas perdonaron el cuarto en varias oportunidades. Cuarto que finalmente llegaría en un nuevo saque de esquina, cabeceado esta vez por Pavoni, que se sumaba también a la fiesta goleadora.
El Cádiz se relajó un poco, por lo abultado del resultado. Los amarillos se gustaron demasiado y abusaron en alguna ocasión del toque. En una de estas jugadas se originó, casi a reglón seguido del tanto de Pavoni, el contragolpe que dio paso al tanto visitante. Lo hacía Keko, que ponía de esta manera el mismo marcador que se registró en el último precedente. Los de Espárrago, no se asustaron pese al tanto de los de Moré, y bajaron algunos enteros el ritmo de presión y concetración, tras los excelentes primeros 60 minutos.
Todavía pudieron reducir más las distancias los tinerfeñistas en un duro disparo de Keko, pero Armando, pese a ver rota su increíble racha de imbatibilidad, demostró que seguía atento al encuentro, sacando una mano que evitó el segundo del delantero contrario.
Poco más ocurrió digno de mención. Llegó el final del partido, dejando al Cádiz más líder aún, en cabeza de goleadores y de menos goleados, y donde todo parece salir bien. El próximo miércoles, el último partido del año en Murcia.
Como ya pasara el año pasado (en realidad el partido fue una fotocopia de aquel), los locales encarrilaron prontísimo el encuentro. El Cádiz salió como si de un vendaval se tratara, y el Tenerife una pequeña casa de madera que se desmoronaba con el huracán amarillo soplando a tope. No se llevaban apenas ocho minutos de juego cuando Paz realizó un pase impresionante de 40 metros, como si de Matheus se tratara, habilitando a Sesma, que encaró a Kelemen. La jugada fue muy parecida a la que tuvo el canario en el comienzo del choque ante el Elche, pero esta vez sí, también con la derecha, Sesma batía al meta.
No se habían recuperado los isleños del 1-0, cuando en una contra Pavoni rompía el fuera de juego, se plantaba solo en el área, y cedía amablemente para que Sesma colocara el 2-0 a puerta vacía y pasara a encabezar la lista de goleadores cadistas con su sexto tanto liguero. El comienzo de partido soñado por cualquier entrenador.
Todavía pudo ser mayor la ventaja, y es que el equipo de Moré estaba noqueado en la lona. Manolo Pérez tuvo el tercero en un fuerte chut que Kelemen sacó en la misma escuadra. Esta jugada originó dos córners consecutivos que por poco no terminan en las redes. Poco después Oli colocó un cabezazo que se fue rozando el palo. Los blanquiazules las veían venir, y no podían liberarse de la asfixiantes presión local. Siempre había dos hombres encima del que contralaba el cuero, y cada contra cadista dejaba una gran sensación de peligro.
Llegado el ecuador de la primera mitad los andaluces decidieron levantar un poco el pie del acelerador, pero sin permitir el más mínimo hueco para la posible reacción canaria. De Quintana se erigía como un valladar infanqueable en la zaga y los hombres de Espárrago daban una gran sensación de superioridad y control del choque. Por tanto dejaron que los minutos pasaran, esperando que llegara la contra para dar el zarpazo definitivo. La afición, ante la falta de ocasiones claras, se lo pasaba en grande coreando a los suyos y disfrutando de lo que para ellos (que no para los protagonistas sobre el campo) era ya un triunfo seguro.
Aunque muy probablemente muchos lo vieron ya más claro con el excelente comienzo también de la segunda parte. La estrategia también funciona en este Cádiz: Manolo Pérez ponía un balón perfecto en el área, y Paz firmaba la sentencia al rematar con la cabeza a la escuadra contraria del cancerbero tinerfeñista. El portuense repetía también tanto ante los chicharreros, como ya hiciera la temporada pasada. Y por si el 3-0 fuera poca ventaja, el encuentro prácticamente terminaba para los de Moré con la expulsión, por roja directa, de Hidalgo por entrar con los tacos por delante.
No se conformaba el Cádiz, y con el Tenerife clínicamente muerto, los amarillos entraban por casi hasta la cocina como si pinchara gelatina con un cuchillo. Oli y Manolo Pérez tuvieron las más claras ocasiones, aunque los cadistas perdonaron el cuarto en varias oportunidades. Cuarto que finalmente llegaría en un nuevo saque de esquina, cabeceado esta vez por Pavoni, que se sumaba también a la fiesta goleadora.
El Cádiz se relajó un poco, por lo abultado del resultado. Los amarillos se gustaron demasiado y abusaron en alguna ocasión del toque. En una de estas jugadas se originó, casi a reglón seguido del tanto de Pavoni, el contragolpe que dio paso al tanto visitante. Lo hacía Keko, que ponía de esta manera el mismo marcador que se registró en el último precedente. Los de Espárrago, no se asustaron pese al tanto de los de Moré, y bajaron algunos enteros el ritmo de presión y concetración, tras los excelentes primeros 60 minutos.
Todavía pudieron reducir más las distancias los tinerfeñistas en un duro disparo de Keko, pero Armando, pese a ver rota su increíble racha de imbatibilidad, demostró que seguía atento al encuentro, sacando una mano que evitó el segundo del delantero contrario.
Poco más ocurrió digno de mención. Llegó el final del partido, dejando al Cádiz más líder aún, en cabeza de goleadores y de menos goleados, y donde todo parece salir bien. El próximo miércoles, el último partido del año en Murcia.