Una auténtica marea amarilla se desplazó el sábado a Córdoba. Más de un millar de cadistas se movilizaron para animar al Cádiz en el Nuevo Arcángel y no defraudaron. Dos zonas de los nuevos graderíos
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Una auténtica marea amarilla se desplazó el sábado a Córdoba. Más de un millar de cadistas se movilizaron para animar al Cádiz en el Nuevo Arcángel y no defraudaron. Dos zonas de los nuevos graderíos del estadio cordobés se vestían literalmente de amarillo, con banderas, camisetas y bufandas con los colores del Cádiz. Muchos seguidores hasta portaban pinturas de guerra en sus rostros, para dejar patente su incondicional apoyo al amarillo y azul.
Los cadistas que pudieron seguir el envite por televisión comprobaron que la ruidosa masa que estaba en el Arcángel no cesó de animar en ningún instante, ni tan siquiera con el marcador adverso. La afición vibró con el esfuerzo de sus jugadores, el buen juego de la segunda parte y los goles de Natalio y De la Cuesta, y al terminar el choque acabó con la sensación de que el Cádiz fue acreedor de la victoria.
La afición del Cádiz respondió una vez más. Animó al equipo, apoyó sin reparos y al finalizar el partido, los jugadores reconocieron el derroche y se acercaron a la zona donde estaban ubicados para devolverles, a modo de aplauso, el cariño que les ha dado durante los 90 minutos.
Por otro lado, las federaciones de peñas de ambos conjuntos celebraron un hermanamiento en la que se puso de manifiesto la excelente armonía existente entre las hinchadas de los dos equipos.
Finalmente, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, estuvo presente en el palco del Estadio Arcángel y vio el partido junto a Antonio Muñoz, presidente del Cádiz, y a Rafael Campanero, presidente del Córdoba, y quedó prendado del excelente ambiente de fútbol que mostraron las dos aficiones durante el choque.