El Cádiz CF, a través de su Área de Historia, quiere expresar sus condolencias por el fallecimiento en el día de hoy, 7 de febrero de 2022 del expresidente Paco Márquez Veiga, a punto de cumplir los 97 años de edad.
Como los gaditanos “nacen donde les da la gana”, Francisco Márquez Veiga nació en Vigo, en el barrio de Bouzas, el día de los enamorados de 1925.
El abuelo materno de Francisco, Casiano Veiga, armador de buques de pesca, de los primeros pesqueros gallegos que llegaron a la ciudad de Cádiz, decidió traerse a su yerno, Francisco Márquez, un gallego al que le apasionaba el fútbol, tanto que al llegar a Cádiz se incorporó al equipo puntero de la ciudad, el Español de Cádiz.
Mientras tanto, el resto de la familia permaneció en Galicia, donde el joven Francisco se fue criando con la misma afición de su padre, llegando jugar en el Rápido de Bouzas, equipo de la liga local de fútbol.
En 1942, al cumplir los 17 años, Francisco se vino para Cádiz, donde nada más llegar Ricardo de la Fuente se lo lleva a jugar al Español, equipo de la liga local, sin relación con el antiguo equipo de igual nombre. Francisco practicó el deporte del balón durante algunos años hasta la finalización del Servicio Militar, momento en el que se dedicó por entero a su vida profesional, también como armador de buques de pesca, llegando a disponer de una importante flota de barcos de pesca que faenaban en los caladeros de la costa de África.
Su pasión por el fútbol le hace incorporarse como directivo con Julián Arana y Manuel Vieira. Y en diciembre de 1959, tras la dimisión de Manuel Vieria, se hace cargo del Cádiz presidiendo una Comisión Gestora, en un momento difícil de abandono y previsible desaparición del club.
Aquel año, tras un final de campaña muy irregular, se salva angustiosamente la temporada en la última jornada, pero hubo que afrontar una promoción con el Algeciras y tras superarla se entrevista con el alcalde, José León de Carranza, a quién le comunicó que no continuaría en el cargo. El alcalde no aceptó dicha dimisión y le convenció para que siguiera. Le prometió muchas ayudas que nunca llegaban a tiempo.
Francisco Márquez afrontó su mandato basándolo en tres grandes `piedras angulares´: la cantera era la única forma de subsistencia para un club modesto. Para este fin lo primero que gestionó fue llegar a un acuerdo con Pedro Fernández, presidente del Balón de Cádiz, por el cual el equipo balonista pasaba a ser filial del Cádiz. Bajo la presidencia de Francisco Márquez se sacaron grandes jugadores como Miguel, Juanito, Lara, Baena, Migueli, Andrés, Mané, etc.
La segunda fue la política de apertura y colaboración con los equipos de la provincia. Él sabía que el único modo de ampliar la masa social del club era conseguir aficionados de la provincia, para ello el equipo disputaba partidos amistosos por todos los rincones de la provincia y fichó a los chavales que destacaban en estos equipos para establecer nuevos vínculos de unión con los aficionados comprovincianos.
Y la tercera fue establecer proyectos a largo plazo, para lo cual firmó a entrenadores con contratos por varios años, como en el fútbol inglés.
Durante su mandato estuvo a punto de conseguir el ansiado ascenso en un par de ocasiones. Pero en la temporada 1968/69 el equipo realizó una desastrosa campaña que le llevó a Tercera División. Un crítico deportivo de un importante medio de comunicación, el cual presumía de echar a los entrenadores y presidentes – cosa cierta – lideró una acción conjunta de toda la prensa deportiva de Cádiz, quienes pidieron al presidente que se marchara. Éste, esgrimiendo el año de mandato que aún le quedaba, rechazó la pretensión de los medios y aseguró a estos que con un poco de su apoyo el regreso a Segunda sería posible. Y así fue, aquella temporada en Tercera sólo perdió un partido en todo el campeonato, enfrentándose al Santander en promoción de ascenso. El partido de ida disputado en Carranza registró un empate a cero nada alentador. Pero en el `Sardinero´, el equipo amarillo consiguió un sensacional triunfo por 0-1.
En el regreso de Santander la expedición pernoctó en Madrid y el presidente tomó la decisión de no regresar con el equipo, permaneciendo un par de días en la capital de España. Con esta medida, Márquez quiso huir de las celebraciones del ascenso, del abrazo fácil, de todos aquellos que cínicamente se habían subido al carro del triunfo, cuando meses antes no confiaban en él.
A su vuelta presentó su dimisión de forma irrevocable. Esta decisión sorprendió muchísimo y el que quiso echarlo estuvo más de una semana intentando convencerle. De este modo finalizó uno de los mandatos más longevos que ha tenido el club, el cual se destacó fundamentalmente por una gestión de sensatez y cordura en el loco mundo del fútbol.
Descanse en paz el bueno de Paco Márquez.