Aún no hay reacciones. ¡Sé el primero!
Encuentro para olvidar nada más leer esta crónica, en la que el Cádiz no mostró ninguno de los argumentos que tiene para pelear por la lucha por no descender. Mientras el empate estaba en el marcador, el Cádiz pudo enseñar los dientes, pero en cuanto los locales se adelantaron, nuevamente fue imposible para los de Espárrago levantar el resultado adverso.
El partido en sus primeros minutos se pareció mucho al mismo que el año pasado le otorgó la victoria a los amarillos. El peso del juego caía sobre el Celta, pero el Cádiz, que estaba perfectamente pertrechado en defensa, no permitía que los excelentes jugadores celestes se acercaran lo más mínimo a los dominios de Limia, que era un espectador más. Con mucha paciencia y haciendo un juego excelente con pases cortos, el Cádiz esperaba que le llegara la oportunidad de pillar a la contra a su rival.
Así llegaron los primeros sustos para la parroquia local. En el minuto 12 una jugada conducida por Pavoni volcando el juego de la izquierda a la derecha donde apareció Varela, que centró para que Enrique rematara a puerta de cabeza, aunque su testarazo fue carente de fuerza y permitió a Pinto recoger el cuero. Mucho más tuvo que trabajar el meta portuense sólo dos minutos después, en una eléctrica contra cadista en la que Suárez habilitó a Enrique que le puso un balón templado a Oli que controló con el pecho y fusiló a puerta. Pinto, sacando una mano espectacular, evitó el 0-1.
Eran minutos de agobio para los de Fernando Vázquez, que tras apretar los dientes, salieron fortalecidos cuando alrededor del minuto 20 Canobbio tuvo la ocasión más clara hasta ese momento, en un pase vertical que le permitió plantarse solo ante Limia. El delantero evitó al guardameta, pero Varela, llegando como una exhalación, sacó el cuero desde la misma línea. Fue el punto de inflexión para la dirección del juego, que ahora apuntaba a los dominios del Cádiz, que tuvo que conjurarse para aguantar los ganchos de izquierda y de derecha, que le mandaban los celtiñas.
Aunque bien es cierto que eran los minutos de más presencia local en ataque, el Cádiz se movía bien en estas lides y no cedía apenas centímetros cuando de defender su área se trataba. Con los locales incapaces de entrar por banda, la única baza que les quedaba era marcar a balón parado, y así fue como llegó el 0-1. En el minuto 37 Jorge lanzó una falta en la frontal con auténtica maestría, el esférico pega en el palo con tan mala fortuna que le cae a Contreras que pone la testa y la introduce en las redes cadistas, para adelantar a los suyos. Era sin duda la peor noticia que se podía producir para los intereses visitantes, que ahora tenían que levantar un resultado adverso con el que se iría a vestuarios en el descanso.
No hubo reacción por parte de los de Espárrago tras la reanudación, más bien todo lo contrario. Era los gallegos los que tenían más empeño por marcar y poder así sentenciar la mínima victoria que atesoraban en esos instantes. Baiano, Canobbio y Silva intentaron certificar esa sentencia en los primeros diez minutos, mientras que el Cádiz no era capaz de salir de su campo y le hacía la vida muy fácil a Pinto. No salió el cuadro gaditano de su letargo hasta el minuto 56 en una falta que botó desde la derecha, y con la que Oli conectó, aunque sin éxito de cara al gol. Era al menos un leve acercamiento que debía hacer despertar a los amarillos, que necesitaban irse arriba como fuera.
Sin embargo, esta ocasión no cambió apenas la decoración del choque. El Celta siguió siendo dueño y señor del esférico, y esa era prácticamente la única buena noticia para los aficionados cadistas. Mientras los de Vázquez continuaran buscando el marco de Limia, habría espacios para la esperanza visitante de conseguir, cuanto menos, el empate.
Espárrago comenzó a mover el banquillo, dando entrada a Sesma. El canario oxigenó algo el juego en ataque los de Espárrago, pero a la hora de la verdad las ocasiones brillaban por su ausencia. Varela, que se dejó la piel hasta que fue sustituido por Vella (mal día para debutar), se prodigaba mucho por su banda y las pocas llegadas de la escuadra cadista contaban con las subidas del alicantino. Pocos argumentos ofensivos para sorprender a un Celta que persigue el sueño europeo tras la pesadilla de Segunda.
Un Celta que demostró poco después lo que diferencia a ambos contendientes hoy y sus posiciones en la tabla. Un balón mal despejado en defensa le cayó a Silva. El jugador cedido por el Valencia controlaba y cruzaba con su pierna menos buena para hacer el segundo y poner la victoria ya franca para los intereses del cuadro celeste. Aunque aún faltaba un cuarto de hora para el final, a tenor de lo visto en el terreno de juego, requería un importante ejercicio de fe albergar esperanzas de que los cadistas sacaran algo positivo de su visita hoy a Balaídos.
Ya a la desesperada y con más corazón que cabeza, los visitantes se fueron arriba con todo en los minutos finales. Detalles vistosos de Pavoni, Lucas Lobos y Vella permitieron disfrutar de alguna ocasión, pero ya era tarde para la reacción, que deja al Cádiz con los mismos puntos que tenía antes de empezar la jornada, lo que le hará dormir en posiciones de descenso hasta recibir, el próximo sábado, a un rival directo como es el Español. El influjo de Carranza debe regresar para romper con esta mala racha y que el cadismo siga soñando con una permanencia que sigue siendo más que posible, pero que requiere de la unión de todos para que sea posible.
El partido en sus primeros minutos se pareció mucho al mismo que el año pasado le otorgó la victoria a los amarillos. El peso del juego caía sobre el Celta, pero el Cádiz, que estaba perfectamente pertrechado en defensa, no permitía que los excelentes jugadores celestes se acercaran lo más mínimo a los dominios de Limia, que era un espectador más. Con mucha paciencia y haciendo un juego excelente con pases cortos, el Cádiz esperaba que le llegara la oportunidad de pillar a la contra a su rival.
Así llegaron los primeros sustos para la parroquia local. En el minuto 12 una jugada conducida por Pavoni volcando el juego de la izquierda a la derecha donde apareció Varela, que centró para que Enrique rematara a puerta de cabeza, aunque su testarazo fue carente de fuerza y permitió a Pinto recoger el cuero. Mucho más tuvo que trabajar el meta portuense sólo dos minutos después, en una eléctrica contra cadista en la que Suárez habilitó a Enrique que le puso un balón templado a Oli que controló con el pecho y fusiló a puerta. Pinto, sacando una mano espectacular, evitó el 0-1.
Eran minutos de agobio para los de Fernando Vázquez, que tras apretar los dientes, salieron fortalecidos cuando alrededor del minuto 20 Canobbio tuvo la ocasión más clara hasta ese momento, en un pase vertical que le permitió plantarse solo ante Limia. El delantero evitó al guardameta, pero Varela, llegando como una exhalación, sacó el cuero desde la misma línea. Fue el punto de inflexión para la dirección del juego, que ahora apuntaba a los dominios del Cádiz, que tuvo que conjurarse para aguantar los ganchos de izquierda y de derecha, que le mandaban los celtiñas.
Aunque bien es cierto que eran los minutos de más presencia local en ataque, el Cádiz se movía bien en estas lides y no cedía apenas centímetros cuando de defender su área se trataba. Con los locales incapaces de entrar por banda, la única baza que les quedaba era marcar a balón parado, y así fue como llegó el 0-1. En el minuto 37 Jorge lanzó una falta en la frontal con auténtica maestría, el esférico pega en el palo con tan mala fortuna que le cae a Contreras que pone la testa y la introduce en las redes cadistas, para adelantar a los suyos. Era sin duda la peor noticia que se podía producir para los intereses visitantes, que ahora tenían que levantar un resultado adverso con el que se iría a vestuarios en el descanso.
No hubo reacción por parte de los de Espárrago tras la reanudación, más bien todo lo contrario. Era los gallegos los que tenían más empeño por marcar y poder así sentenciar la mínima victoria que atesoraban en esos instantes. Baiano, Canobbio y Silva intentaron certificar esa sentencia en los primeros diez minutos, mientras que el Cádiz no era capaz de salir de su campo y le hacía la vida muy fácil a Pinto. No salió el cuadro gaditano de su letargo hasta el minuto 56 en una falta que botó desde la derecha, y con la que Oli conectó, aunque sin éxito de cara al gol. Era al menos un leve acercamiento que debía hacer despertar a los amarillos, que necesitaban irse arriba como fuera.
Sin embargo, esta ocasión no cambió apenas la decoración del choque. El Celta siguió siendo dueño y señor del esférico, y esa era prácticamente la única buena noticia para los aficionados cadistas. Mientras los de Vázquez continuaran buscando el marco de Limia, habría espacios para la esperanza visitante de conseguir, cuanto menos, el empate.
Espárrago comenzó a mover el banquillo, dando entrada a Sesma. El canario oxigenó algo el juego en ataque los de Espárrago, pero a la hora de la verdad las ocasiones brillaban por su ausencia. Varela, que se dejó la piel hasta que fue sustituido por Vella (mal día para debutar), se prodigaba mucho por su banda y las pocas llegadas de la escuadra cadista contaban con las subidas del alicantino. Pocos argumentos ofensivos para sorprender a un Celta que persigue el sueño europeo tras la pesadilla de Segunda.
Un Celta que demostró poco después lo que diferencia a ambos contendientes hoy y sus posiciones en la tabla. Un balón mal despejado en defensa le cayó a Silva. El jugador cedido por el Valencia controlaba y cruzaba con su pierna menos buena para hacer el segundo y poner la victoria ya franca para los intereses del cuadro celeste. Aunque aún faltaba un cuarto de hora para el final, a tenor de lo visto en el terreno de juego, requería un importante ejercicio de fe albergar esperanzas de que los cadistas sacaran algo positivo de su visita hoy a Balaídos.
Ya a la desesperada y con más corazón que cabeza, los visitantes se fueron arriba con todo en los minutos finales. Detalles vistosos de Pavoni, Lucas Lobos y Vella permitieron disfrutar de alguna ocasión, pero ya era tarde para la reacción, que deja al Cádiz con los mismos puntos que tenía antes de empezar la jornada, lo que le hará dormir en posiciones de descenso hasta recibir, el próximo sábado, a un rival directo como es el Español. El influjo de Carranza debe regresar para romper con esta mala racha y que el cadismo siga soñando con una permanencia que sigue siendo más que posible, pero que requiere de la unión de todos para que sea posible.