Skip to main content
General
El espíritu de la liguilla

Hace exactamente dos años el Cádiz está inmerso en uno de los momentos más esperados por la afición, que terminaría alcanzando su cénit el 29 de junio, justo en el momento en que el colegiado del Universida

Aún no hay reacciones. ¡Sé el primero!
Hace exactamente dos años el Cádiz está inmerso en uno de los momentos más esperados por la afición, que terminaría alcanzando su cénit el 29 de junio, justo en el momento en que el colegiado del Universidad de Las Palmas-Cádiz señalaba el final del encuentro. El marcador reflejaba un empate que daba a los nuestros el último punto en una larguísima carrera de nada menos 44 partidos, a lo largo de los cuales se vivieron todo tipo de sensaciones y sentimientos, hasta el éxtasis con que culminó el tan esperado retorno a Segunda División. Muy fiel a su estilo, el Cádiz hizo sufrir a los suyos hasta el último instante, pero mereció la pena. Vaya sí lo hizo.

Cada cual lo celebró como le vino en gana: se derramaron muchas lágrimas de alegría (no era para menos después de nueve años en el pozo), hubo baños en Puerta Tierra (y en otras fuentes de ciudades de España que albergaban a gaditanos en el exilio), gritos, saltos, etc...Pero aunque las formas eran muy diferentes, debo decir que en mi vida, desde que tengo uso de razón (y ya ha llovido desde entonces) había visto a la afición del Cádiz, a mi afición, tan unida. Lejos quedaban las habituales rencillas, "que si nosotros animamos más, pues nosotros llevamos aquí más tiempo que nadie,...". Durante aquellas seis interminables semanas en que duró la liguilla de ascenso, todo era colaboración para animar al Cádiz. Se cruzaba toda España con cualquiera que llevara la misma camiseta que tú, y se saltaba y cantaba en la grada, con una única causa por bandera: conseguir por fin abandonar el inmundo pozo que por poco no nos come y nos envía al otro mundo futbolístico.

Pocas veces se me ha puesto el pelo tan de punta como cuando vi a uno de los fondos de Las Gaunas, media hora después de haber terminado el encuentro, aún repleto de cadistas entusiastas que no paraban de cantar y celebrar una victoria que todos sabíamos que significaba algo más que tres puntos. Por fin una liguilla olía a ascenso desde el principio. Y pocas veces también he llorado de emoción como cuando esos mismos y muchos más "locos" cadistas despedían al Logroñés con vítores (en especial a su portero, arrodillado en el centro del campo) tras su derrota en Carranza, deseándole suerte para el futuro y sabiendo que el ascenso estaba ya casi en la palma de la mano.

Por ello, desde el club queremos pediros un último esfuerzo, una vuelta de tuerca más en este año tan fantástico que nos habéis dado, y que habéis conseguido que seamos noticia en toda España, para que este domingo, ante el Terrassa, recuperemos ese espíritu, y hagamos de esa noche una noche mágica que mantengamos tan viva en nuestra memoria como esas dos que a buen seguro permanece nítida y cristalina en las neuronas de quienes las vivieron.

Muy posiblemente muchos de los que estéis leyendo esto y vayáis a ir a Carranza este domingo nunca hayáis, por vuestra edad, podido celebrar un ascenso a Primera. Pero tratar de imaginar sólo por un momento lo que sería poder visitar los campos con más solera de nuestro país, recibir a los equipos con más historia, volver a estar en primera línea de actualidad, tras haber estado relegados durante tantos años a esquinas de páginas que a nadie interesaban.

Porque vosotros sois el patrimonio más importante que tiene el Cádiz (otros clubes tienen terrenos, grandes instalaciones, jugadores de primer nivel internacional, nosotros os tenemos a vosotros, nada más y nada menos!), este ascenso no se nos puede escapar, porque os lo merecéis. Hacedlo posible con vuestras palmas y cánticos, que han demostrado hace muy poquito que todo lo pueden.