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....el resultado nos da igual...
Ante todo, disculpen si con las líneas de hoy, ven más cariño que en otras crónicas de desplazamientos anteriores. Es mucho tiempo el que viví en Pamplona y éste fin de semana me han vuelto muchos recuerdos a la cabeza.
Siempre me dijeron, lo que mal empieza , lo más seguro es que mal acabe, y las horas de espera en el aeropuerto de Jerez no indicaban buen presagio. Si se contrata un vuelo charter, normalmente, es para no tener que estar esperando en un sitio y para volver a la hora que a uno le interesa. Al final unos que llegamos antes y otros que lo hicieron después, todos, y he dicho todos, nos dimos cita en Pamplona.
La ciudad Navarra nos recibe con un calor algo atípico a estas alturas del año, ya que tan solo dos días antes, habían estado a ocho o nueve grados. Uno, hace ya casi siete años que dejó aquella ciudad, e intenta observar las cosas que han cambiado, la verdad es que poco y aprovecha para ver amigos que dejó allí.
Si vienes a Pamplona no puedes irte sin entrar en una buena sidrería y probar los chuletones de la tierra, también son muy típicas tortillas rellenas, vamos, que se que más de uno, disfrutó con la gastronomía del lugar. Ya el Sábado por la noche, tomando alguna copa, hablamos con seguidores de Osasuna. Ellos estaban muy seguros de la victoria, (no fueron mal encaminados), pero eso si, el Cádiz les encantaba. Y digo yo, éste año ganar no se si ganaremos muchos partidos, pero lo que es amigos, no nos van a caber en la tacita de plata. La verdad es que el buen ambiente que se respiraba, hizo que a más de uno, la noche, se le hiciera un poquito más larga de lo esperada.
Llega el domingo, despiertas y ya hueles ambiente de fútbol. Nos acercamos al Hotel del Cádiz, el Iruña = Pamplona en vasco, uno de los mejores de la ciudad y vemos a los poquitos aficionados desplazados desde Cádiz, aunque igual de ruidosos que siempre. Algunos aprovechan la mañana para conocer la ciudad y otros se van preparando para el encuentro.
Son las tres y media, entramos en el todavía llamado Sádar, bonito estadio. Osasuna no es ni mucho menos de los equipos con más dinero, sin embargo posee unas instalaciones que merecen muy mucho la pena y un trato que siempre será recordado.
Antes dije a los poquitos desplazados desde Cádiz, pero no me refería a pocos cadistas. La peña de Ermua, comando armando, kilómetro cero, hinchas carranza. También pude ver el bonito diseño de las camisetas de la peña de Tarifa, Levantera Amarilla y conocí a los miembros de una peña de pronto nacimiento, la txapela amarilla del mismo Bilbao. Todos ellos no pararon de animar al Cádiz, con un simpático acento norteño.
Ya cuando el partido llegaba a su fin, y el marcador mostraba ese dos a cero , fueron los cadistas los que pusieron el ambiente, cantando la canción con la que he titulado la crónica. Los pamplonicas, sorprendidos de la felicidad de los amarillos, se unieron a la fiesta y dieron un merecido aplauso a los casi doscientos allí desplazados. Otra vez dejando muestra de señorío por donde quiera que vamos.
Esperemos que aparte de ir dejando huella por todos los lugares de España, también podamos ir recogiendo algo , aunque solo sean unos puntitos. Todavía queda mucho. Seguid disfrutando.
Carlos Ríos , director de “La Previa”, Canal Cádiz TV
Ante todo, disculpen si con las líneas de hoy, ven más cariño que en otras crónicas de desplazamientos anteriores. Es mucho tiempo el que viví en Pamplona y éste fin de semana me han vuelto muchos recuerdos a la cabeza.
Siempre me dijeron, lo que mal empieza , lo más seguro es que mal acabe, y las horas de espera en el aeropuerto de Jerez no indicaban buen presagio. Si se contrata un vuelo charter, normalmente, es para no tener que estar esperando en un sitio y para volver a la hora que a uno le interesa. Al final unos que llegamos antes y otros que lo hicieron después, todos, y he dicho todos, nos dimos cita en Pamplona.
La ciudad Navarra nos recibe con un calor algo atípico a estas alturas del año, ya que tan solo dos días antes, habían estado a ocho o nueve grados. Uno, hace ya casi siete años que dejó aquella ciudad, e intenta observar las cosas que han cambiado, la verdad es que poco y aprovecha para ver amigos que dejó allí.
Si vienes a Pamplona no puedes irte sin entrar en una buena sidrería y probar los chuletones de la tierra, también son muy típicas tortillas rellenas, vamos, que se que más de uno, disfrutó con la gastronomía del lugar. Ya el Sábado por la noche, tomando alguna copa, hablamos con seguidores de Osasuna. Ellos estaban muy seguros de la victoria, (no fueron mal encaminados), pero eso si, el Cádiz les encantaba. Y digo yo, éste año ganar no se si ganaremos muchos partidos, pero lo que es amigos, no nos van a caber en la tacita de plata. La verdad es que el buen ambiente que se respiraba, hizo que a más de uno, la noche, se le hiciera un poquito más larga de lo esperada.
Llega el domingo, despiertas y ya hueles ambiente de fútbol. Nos acercamos al Hotel del Cádiz, el Iruña = Pamplona en vasco, uno de los mejores de la ciudad y vemos a los poquitos aficionados desplazados desde Cádiz, aunque igual de ruidosos que siempre. Algunos aprovechan la mañana para conocer la ciudad y otros se van preparando para el encuentro.
Son las tres y media, entramos en el todavía llamado Sádar, bonito estadio. Osasuna no es ni mucho menos de los equipos con más dinero, sin embargo posee unas instalaciones que merecen muy mucho la pena y un trato que siempre será recordado.
Antes dije a los poquitos desplazados desde Cádiz, pero no me refería a pocos cadistas. La peña de Ermua, comando armando, kilómetro cero, hinchas carranza. También pude ver el bonito diseño de las camisetas de la peña de Tarifa, Levantera Amarilla y conocí a los miembros de una peña de pronto nacimiento, la txapela amarilla del mismo Bilbao. Todos ellos no pararon de animar al Cádiz, con un simpático acento norteño.
Ya cuando el partido llegaba a su fin, y el marcador mostraba ese dos a cero , fueron los cadistas los que pusieron el ambiente, cantando la canción con la que he titulado la crónica. Los pamplonicas, sorprendidos de la felicidad de los amarillos, se unieron a la fiesta y dieron un merecido aplauso a los casi doscientos allí desplazados. Otra vez dejando muestra de señorío por donde quiera que vamos.
Esperemos que aparte de ir dejando huella por todos los lugares de España, también podamos ir recogiendo algo , aunque solo sean unos puntitos. Todavía queda mucho. Seguid disfrutando.
Carlos Ríos , director de “La Previa”, Canal Cádiz TV