Skip to main content
General
El Cádiz, lanzado

Estirón en la clasificación del Cádiz gracias a su segunda victoria a domicilio esta temporada, y que confirma la línea ascendente de los amarillos, que acumulan ya cuatro jornadas sin perder y se confirman como uno de los mejo

Aún no hay reacciones. ¡Sé el primero!
Estirón en la clasificación del Cádiz gracias a su segunda victoria a domicilio esta temporada, y que confirma la línea ascendente de los amarillos, que acumulan ya cuatro jornadas sin perder y se confirman como uno de los mejores equipos en estas últimas semanas. Sin duda mucho ha tenido que ver en esta victoria la recuperación de Pavoni. El argentino supone un plus sobre el resto en la mediapunta. Imagina, aguanta el balón, abre a las bandas, crea en definitiva, en la zona más importante para que funcione el plano ofensivo. Su equipo le echaba mucho de menos y el reencuentro ha sido un idilio.

La primera parte comenzó con el guión esperado: el Murcia empezó como un cohete, queriendo solucionar por la vía rápida su crisis en este comienzo de liga. Los primeros minutos fueron eléctricos, con el balón viajando de campo a campo y siempre entrando por las bandas. Hasta cuatro ocasiones acumularon los pimentoneros, la más clara en los pies de Munteanu, con un chut que se fue rozando la cepa del poste. El Cádiz tampoco se quedó mirando: Dani Navarrete y Oli también enseñaron las garras, aunque también sin suerte.

Pero toda esta locura fue sólo un espejismo. Enseguida el partido se enfrió, y es que era imposible que los locales aguantaran ese ritmo todo el choque. El Cádiz pasó a controlar la zona ancha, aunque los amarillos preferían dormir el partido. Los de Espárrago controlaban sin permitir a los locales acercarse a Armando, y el partido se volvió un tedio. Los visitantes lo intentaban a balón parado, los de Preciado ni eso. El Cádiz sabía que conforme pasaran los minutos los nervios irían aflorando entre los granas, y eso dejaría hueco a espacios por los que jugar a la contra.

Durante muchos minutos no pasó nada destacable, hasta los últimos instantes de la primera parte, en que ambas escuadras se animaron. Pavoni estuvo cerca de cabecear un centro (como no, de falta directa) de Dani Navarrete, pero sin variaciones en el marcador se llegó a la conclusión de los primeros cuarenta y cinco minutos.

Muy activo durante todo el partido, Dani Navarrete avisó (con un disparo que se fue cerca de la escuadra) a los cinco minutos de la reanudación, de lo que sólo un minuto más tarde llegaría: centro del catalán, Oli toca con la testa y Sesma, totalmente solo, remacha con la zurda al meta Olave. El canario volvía a ver puerta después de muchas jornadas en blanco. Y pudo sentenciar el Cádiz casi a reglón seguido, con otro centro desde la banda derecha que Urzelai quitó a Pavoni en el último segundo cuando el argentino se disponía a ejecutar el finiquito del encuentro.

Como es de esperar, el Murcia con el marcador en contra, se tiró a tumba abierta a por el empate, con nada ya que perder. Con la grada pitando y la espada de Damocles sobre la cabeza de Preciado, había que hacer cualquier cosa por al menos, nivelar el marcador. A punto estuvieron de conseguirlo, pero la suerte ha abandonado a este equipo. Hasta tres ocasiones consecutivas muy claras llegaron a disfrutar poco después del tanto de Sesma: un disparo de Richi totalmente solo que iba a puerta pero que pegó en De Quintana, evitando así este el tanto, en el consecuente córner Maciel remataba también solo en el área chica pero su cabezazo se iba fuera, y finalmente Richi de nuevo volvía a desaprovechar un mal despeje de Varela para hacer el 1-1.

Los amarillos aguantaron el chaparrón como pudieron, y enseguida la fachada del Murcia se vino abajo. Los de Espárrago pasaron a controlar el partido esperando atrás, y con los espacios que dejaba el ataque desesperado de los pimentoneros, era sólo cuestión de tiempo que llegara el segundo. Así, en el minuto 66 de la segunda parte, Pavoni daba un pase en profunidad medido a Sesma que ganaba la espalda a su par, recortaba con la izquierda, disparaba con la derecha al palo, y Oli, con la caña preparada, remachaba el segundo al fondo de la red. En tan sólo quince minutos los cadistas hacían la mitad de los goles acumulados en el resto de los seis partidos disputados hasta hoy.

El Murcia ya no pudo levantarse después de este segundo mazazo. Con más corazón que cabeza los pimentoneros lo intentaron, pero la desesperación se hizo presa de los locales, que no pudieron ya acercarse a las inmediaciones de Armando. El público, harto de la situación, ya ni se molestaba en protestar y se marchaba hastiado. El Cádiz estaba cómodo y casi pudo hacer el tercero, con un centro excelente de Pavoni al segundo palo donde Sesma, totalmente solo, pudo repetir, pero mandó fuera cuando tenía todo para marcar.

Espárrago dispuso el carrusel de cambios y se fue durmiendo el partido. Al final hubo un pequeño susto, con un lanzamiento al palo del Murcia, pero que no habría hecho justicia a lo visto en el terreno de juego.