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Salió enchufado el Elche y comenzó el partido empujando al Cádiz. Los locales, aprovechando el aliento de su público, gozaron de dos ocasiones en los primeros cinco minutos, sin bien no fueron claras, sí llevaron peligro a la meta de Contreras.
Por su parte, los amarillos, que no encontraban inicialmente su sitio, tuvieron la oportunidad de adelantarse en el marcador gracias a una llegada de Diego Rivas que remató flojo y detuvo Willy.
El pulso táctico entre el maestro Vidal y el pupilo Calderón se antojaba apasionante. El gaditano cumplía su tercer partido sentado en el banquillo del primer equipo amarillo y presentó una alineación con muchas novedades, ya que la presencia de Fleurquin, Miguel y Rivas dotaba a la medular de consistencia y capacidad de creación.
Aunque los verdiblancos seguían mostrándose más cómodos y Víctor gozó de una buena ocasión al entrar desde la derecha, orientarse hacia dentro en el borde del área y chutar con la zurda. Contreras, bien colocado, no tuvo ningún problema al detener el esférico. Corría el minuto 13.
La solidez defensiva del Cádiz hizo de parapeto a las intenciones del Elche. La presión se trasladó al centro del campo en el que no había un equipo superior, ya que el Cádiz empezó a mover mejor la pelota.
De ahí al descanso muchas imprecisiones u pocas ocasiones claras de gol, por no decir ninguna, salvo el gol anulado a Paz en el 46’ tras el saque de una falta de Lobos. Fue una jugada rápida y el asistente decretó fuera de juego del central portuense en el remate.
La segunda parte comenzó movidita. Antes de que el balón comenzase a rodar, el colegiado Hernández Hernández enseñó la tarjeta amarilla a Contreras por hacer la habitual marca que hacen los porteros con el pie para tomar la referencia de la portería. Nunca se había visto ese tipo de amonestación, pero sí está recogida en el reglamente.
La primera opción de la segunda parte fue para el Cádiz. Lobos sacó un córner de manera muy intencionada y el remate de Julián de la Cuesta no fue acertado, aún así el golpeo llevó bastante peligro. El ataque de los amarillos era continuo.
Cuando mejor se encontraba el Cádiz llegó la expulsión de Fleurquin en el minuto 52. El charrúa se empleó con contundencia y vio la segunda amarilla en una rigurosa acción, aunque poco tardó el colegiado en dejar al Elche con diez, ya que Miguel agredió a Paz y Hernández Hernández lo expulsó en el 55’. Los ánimos estaban muy caldeados.
Lobos y Pavoni estaban muy activos, al igual que Nano por la izquierda, pero no se remataba a puerta. Calderón comenzó a mover el banquillo y realizó un doble cambio, dando entrada a Gustavo López y a Enrique por Nano y Pavoni. Los jugadores salientes estaban rendidos por el desgaste y los que entraban daban velocidad al ataque.
El más difícil todavía. El Cádiz afrontaba el último cuatro de partido con nueve jugadores, ya que Cristian vio la segunda amarilla al tocar un balón con la mano en una de sus habituales incursiones por la banda derecha. Enrique, que llevaba poco en el terreno de juego, tuvo que sacrificar su proyección ofensiva para cubrir el lateral derecho.
El punto se estaba tornando valiosísimo, porque el juego era muy trabado, se gozaban de pocas ocasiones de gol y encima luchábamos con nueve jugadores. Como era de esperar, el Elche se fue a por todas y al Cádiz le tocó defenderse como gato panza arriba.
Rubén puso el susto en el cuerpo de los cadistas, ya que lanzó una falta de un potente zurdazo que se coló entre la barrera, pero que atajó firmemente Kobe. El Elche seguía manejando la bola y el Cádiz notaba en exceso la ausencia de dos jugadores, ya que había muchos espacios.
Cuando el cuatro árbitro levantó la tablilla y mostró 5 minutos de alargue, todos los cadistas, espectadores incluidos, sintieron un poco más de sufrimiento, sobre todo cuando De la Cuesta sacó el balón bajo palos en el 46’.
Pero tanto llegó el cántaro a la fuente que Alberto se llevó la victoria en el último instante cuando Alberto remató de cabeza un centro por la izquierda. Los puntos se quedaban en Elche y los amarillos han sufrido una amarga y dolorosa derrota.
Por su parte, los amarillos, que no encontraban inicialmente su sitio, tuvieron la oportunidad de adelantarse en el marcador gracias a una llegada de Diego Rivas que remató flojo y detuvo Willy.
El pulso táctico entre el maestro Vidal y el pupilo Calderón se antojaba apasionante. El gaditano cumplía su tercer partido sentado en el banquillo del primer equipo amarillo y presentó una alineación con muchas novedades, ya que la presencia de Fleurquin, Miguel y Rivas dotaba a la medular de consistencia y capacidad de creación.
Aunque los verdiblancos seguían mostrándose más cómodos y Víctor gozó de una buena ocasión al entrar desde la derecha, orientarse hacia dentro en el borde del área y chutar con la zurda. Contreras, bien colocado, no tuvo ningún problema al detener el esférico. Corría el minuto 13.
La solidez defensiva del Cádiz hizo de parapeto a las intenciones del Elche. La presión se trasladó al centro del campo en el que no había un equipo superior, ya que el Cádiz empezó a mover mejor la pelota.
De ahí al descanso muchas imprecisiones u pocas ocasiones claras de gol, por no decir ninguna, salvo el gol anulado a Paz en el 46’ tras el saque de una falta de Lobos. Fue una jugada rápida y el asistente decretó fuera de juego del central portuense en el remate.
La segunda parte comenzó movidita. Antes de que el balón comenzase a rodar, el colegiado Hernández Hernández enseñó la tarjeta amarilla a Contreras por hacer la habitual marca que hacen los porteros con el pie para tomar la referencia de la portería. Nunca se había visto ese tipo de amonestación, pero sí está recogida en el reglamente.
La primera opción de la segunda parte fue para el Cádiz. Lobos sacó un córner de manera muy intencionada y el remate de Julián de la Cuesta no fue acertado, aún así el golpeo llevó bastante peligro. El ataque de los amarillos era continuo.
Cuando mejor se encontraba el Cádiz llegó la expulsión de Fleurquin en el minuto 52. El charrúa se empleó con contundencia y vio la segunda amarilla en una rigurosa acción, aunque poco tardó el colegiado en dejar al Elche con diez, ya que Miguel agredió a Paz y Hernández Hernández lo expulsó en el 55’. Los ánimos estaban muy caldeados.
Lobos y Pavoni estaban muy activos, al igual que Nano por la izquierda, pero no se remataba a puerta. Calderón comenzó a mover el banquillo y realizó un doble cambio, dando entrada a Gustavo López y a Enrique por Nano y Pavoni. Los jugadores salientes estaban rendidos por el desgaste y los que entraban daban velocidad al ataque.
El más difícil todavía. El Cádiz afrontaba el último cuatro de partido con nueve jugadores, ya que Cristian vio la segunda amarilla al tocar un balón con la mano en una de sus habituales incursiones por la banda derecha. Enrique, que llevaba poco en el terreno de juego, tuvo que sacrificar su proyección ofensiva para cubrir el lateral derecho.
El punto se estaba tornando valiosísimo, porque el juego era muy trabado, se gozaban de pocas ocasiones de gol y encima luchábamos con nueve jugadores. Como era de esperar, el Elche se fue a por todas y al Cádiz le tocó defenderse como gato panza arriba.
Rubén puso el susto en el cuerpo de los cadistas, ya que lanzó una falta de un potente zurdazo que se coló entre la barrera, pero que atajó firmemente Kobe. El Elche seguía manejando la bola y el Cádiz notaba en exceso la ausencia de dos jugadores, ya que había muchos espacios.
Cuando el cuatro árbitro levantó la tablilla y mostró 5 minutos de alargue, todos los cadistas, espectadores incluidos, sintieron un poco más de sufrimiento, sobre todo cuando De la Cuesta sacó el balón bajo palos en el 46’.
Pero tanto llegó el cántaro a la fuente que Alberto se llevó la victoria en el último instante cuando Alberto remató de cabeza un centro por la izquierda. Los puntos se quedaban en Elche y los amarillos han sufrido una amarga y dolorosa derrota.