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El Cádiz está en plan arrollador. Los amarillos están mostrando una solidez que están dejando boquiabiertos a propios y extraños. Ya decíamos en las últimas crónicas que el Cádiz crece con cada partido que disputa, y la prueba de esa progresión es el encuentro de hoy, donde los de Espárrago han vuelto a superarse, algo que se hace cada vez más complicado, ya que los amarillos se aproximan cada vez más a la perfección. Esta mejoría y solidez tienen aún más mérito, al tratarse un partido copero en el que se introdujeron muchos cambios en el once inicial, y tener enfrente al segundo mejor equipo del torneo liguero, el Poli Ejido, que tiene una plantilla muy larga, plagada de buenos nombres, un técnico experimentado en Segunda y una trayectoria sensacional en esta temporada. Está demostrado que esto es realmente un equipo, en el que tanto los que son titulares como los menos habituales están implicados de pies a cabeza con su entrenador y los colores que defienden.
Y si los jugadores están implicados, que vamos a decir de la afición. Con el diluvio universal sobre sus cabezas (también sobre muchos de los que fueron a Tribuna, debido a las goteras de la visera), la hinchada volvió a ser protagonista, presentándose en Carranza cuando todo invitaba a quedarse calentitos y secos en casa, ahorrando así también el importe de la localidad. Pero estos seguidores hace ya tiempo que han demostrado que están con su equipo más allá de cualquier circunstancia material.
Las cosas se pusieron muy de cara enseguida, cuando apenas se habían disputado dos minutos y los sufridos aficionados aún estaban abriendo sus paraguas. Jugada por la izquierda de Raúl López y Sesma, que termina en un centro del canario que Fredi, resucitado en este partido, convertía en el 1-0. Esto tiró a la basura todos los planteamientos tácticos de ambos técnicos. Tras el gol, el Poli Ejido se echó el partido a la espalda y fue quien llevó el peso de la posesión del esférico. Fueron los peores minutos de los amarillos, ya que los almerienses apretaban mucho. Pero el Cádiz ha dejado ya muestras de su fortaleza defensiva, y hoy no iba a ser menos. Los locales aguantaron estoicamente las continuas acometidas ejidenses, que tuvieron su cénit en el minuto 11, en que Sabino remató y sobre la misma línea, Paz salvaba el empate.
El esfuerzo de los visitantes estaba siendo fuerte, pero escasa la recompensa, y poco a poco los de Mel se fueron viniendo abajo. La escuadra cadista empezó a salir de la cueva, y volvió a asomarse a los dominios de Kike. En el minuto 25 Paz avisaba con un derechazo fortísimo en un libre indirecto que se fue rozando la cepa del poste. Y seis minutos después, contragolpe para enseñar en las escuelas. Navas saca de fondo tras un córner, Mirosalvjevic recibe en la medular, abre a la derecha donde Enrique entra como un puñal, y centra para que Manolo Pérez, a placer en el punto de penalti, fusile el 2-0. Los aficionados saltaban de alegría, recompensados en su esfuerzo de acudir al empapado Carranza.
De ahí al final de la primera parte poco más ocurrió. Vucko tuvo la mejor oportunidad de reducir distancias, en el minuto 39, pero su vaselina se fue por encima del larguero defendido por Navas.
La segunda parte empezó casi tan bien como lo hizo la primera. Al poco de comenzar los celestes recibían otro mazazo con la expulsión de Romero, que veía la segunda amarilla y se iba a las duchas, aunque ya estaba suficientemente mojado.
Y en el minuto 55, la sentencia. Enrique cumplía uno de sus sueños, marcando por fin en partido oficial en Carranza. Y encima, un señor golazo. Centro-chut desde la derecha del extremeño, que se envenena y limpia las telarañas de la escuadra del portal contrario. El respetable no podía creer lo que veía y vitoreaba a los suyos.
A partir de aquí todo fue ya rodado. El equipo del Poniente andaluz era ya un cadáver, que se arrastraba por el campo deseando que el colegiado señalara el camino a los vestuarios. Pero el Cádiz quería completar la fiesta y darle un homenaje a sus fieles, y redondeó la goleada con el tanto de Sesma, que hacía el 4-0 (que ya pudo llegar en sendos unos contra uno de Fredi que el asturiano marró) cuando se llevaban 25 minutos del segundo acto. Fredi le hizo una fantástica pared al canario, que solo ante Kike, y con la derecha, ajustaba al palo de chut raso.
Después del cuarto ya sí el Cádiz levantó el pie del acelerador y decidió no hacer más sangre, dejando el balón al Poli y reculando a su propio área. Los almerienses ya hacía rato que habían tirado la toalla y se contentaron con ver pasar los minutos deseosos de que la contienda llegara a su óbice. Lo único reseñable en estos minutos de la basura fue la entrada de De Gomar sobre el césped y el debut esta temporada de Carlitos, que dispuso de su primera oportunidad esta campaña.
El final del partido trajo la fiesta a Carranza, que a pesar de la adversa climatología fue un carnaval, celebrando la goleada cadista. No veían una victoria por cuatro goles de diferencia en partido oficial desde hace casi dos años, el pasado 8 de diciembre de 2002, día en que los entonces entrenados por Jose González se impusieron al Moralo por 5-1.
El próximo viernes el Cádiz volverá a estar en el bombo, sorteo en el que tiene garantizado jugar la siguiente ronda también en Carranza y a partido único, contra un Primera. Esperemos que las bolas de un enfrentamiento muy atractivo para los cadistas y que éstos puedan vivir una fiesta.
Y si los jugadores están implicados, que vamos a decir de la afición. Con el diluvio universal sobre sus cabezas (también sobre muchos de los que fueron a Tribuna, debido a las goteras de la visera), la hinchada volvió a ser protagonista, presentándose en Carranza cuando todo invitaba a quedarse calentitos y secos en casa, ahorrando así también el importe de la localidad. Pero estos seguidores hace ya tiempo que han demostrado que están con su equipo más allá de cualquier circunstancia material.
Las cosas se pusieron muy de cara enseguida, cuando apenas se habían disputado dos minutos y los sufridos aficionados aún estaban abriendo sus paraguas. Jugada por la izquierda de Raúl López y Sesma, que termina en un centro del canario que Fredi, resucitado en este partido, convertía en el 1-0. Esto tiró a la basura todos los planteamientos tácticos de ambos técnicos. Tras el gol, el Poli Ejido se echó el partido a la espalda y fue quien llevó el peso de la posesión del esférico. Fueron los peores minutos de los amarillos, ya que los almerienses apretaban mucho. Pero el Cádiz ha dejado ya muestras de su fortaleza defensiva, y hoy no iba a ser menos. Los locales aguantaron estoicamente las continuas acometidas ejidenses, que tuvieron su cénit en el minuto 11, en que Sabino remató y sobre la misma línea, Paz salvaba el empate.
El esfuerzo de los visitantes estaba siendo fuerte, pero escasa la recompensa, y poco a poco los de Mel se fueron viniendo abajo. La escuadra cadista empezó a salir de la cueva, y volvió a asomarse a los dominios de Kike. En el minuto 25 Paz avisaba con un derechazo fortísimo en un libre indirecto que se fue rozando la cepa del poste. Y seis minutos después, contragolpe para enseñar en las escuelas. Navas saca de fondo tras un córner, Mirosalvjevic recibe en la medular, abre a la derecha donde Enrique entra como un puñal, y centra para que Manolo Pérez, a placer en el punto de penalti, fusile el 2-0. Los aficionados saltaban de alegría, recompensados en su esfuerzo de acudir al empapado Carranza.
De ahí al final de la primera parte poco más ocurrió. Vucko tuvo la mejor oportunidad de reducir distancias, en el minuto 39, pero su vaselina se fue por encima del larguero defendido por Navas.
La segunda parte empezó casi tan bien como lo hizo la primera. Al poco de comenzar los celestes recibían otro mazazo con la expulsión de Romero, que veía la segunda amarilla y se iba a las duchas, aunque ya estaba suficientemente mojado.
Y en el minuto 55, la sentencia. Enrique cumplía uno de sus sueños, marcando por fin en partido oficial en Carranza. Y encima, un señor golazo. Centro-chut desde la derecha del extremeño, que se envenena y limpia las telarañas de la escuadra del portal contrario. El respetable no podía creer lo que veía y vitoreaba a los suyos.
A partir de aquí todo fue ya rodado. El equipo del Poniente andaluz era ya un cadáver, que se arrastraba por el campo deseando que el colegiado señalara el camino a los vestuarios. Pero el Cádiz quería completar la fiesta y darle un homenaje a sus fieles, y redondeó la goleada con el tanto de Sesma, que hacía el 4-0 (que ya pudo llegar en sendos unos contra uno de Fredi que el asturiano marró) cuando se llevaban 25 minutos del segundo acto. Fredi le hizo una fantástica pared al canario, que solo ante Kike, y con la derecha, ajustaba al palo de chut raso.
Después del cuarto ya sí el Cádiz levantó el pie del acelerador y decidió no hacer más sangre, dejando el balón al Poli y reculando a su propio área. Los almerienses ya hacía rato que habían tirado la toalla y se contentaron con ver pasar los minutos deseosos de que la contienda llegara a su óbice. Lo único reseñable en estos minutos de la basura fue la entrada de De Gomar sobre el césped y el debut esta temporada de Carlitos, que dispuso de su primera oportunidad esta campaña.
El final del partido trajo la fiesta a Carranza, que a pesar de la adversa climatología fue un carnaval, celebrando la goleada cadista. No veían una victoria por cuatro goles de diferencia en partido oficial desde hace casi dos años, el pasado 8 de diciembre de 2002, día en que los entonces entrenados por Jose González se impusieron al Moralo por 5-1.
El próximo viernes el Cádiz volverá a estar en el bombo, sorteo en el que tiene garantizado jugar la siguiente ronda también en Carranza y a partido único, contra un Primera. Esperemos que las bolas de un enfrentamiento muy atractivo para los cadistas y que éstos puedan vivir una fiesta.