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Paradojas del fútbol. En el ensayo con el rival de más alta categoría que va a tener el Cádiz si excluimos el Trofeo Carranza, los amarillos mostraron su mejor versión desde que Oli cambió las botas por los banquillos, y sin embargo, se fue perdiendo al descanso. Eso sí, en la segunda parte, el marcador terminó haciendo justicia.
Los amarillos dieron una imagen completamente distinta a la de Los Barrios o San Fernando, controlando ya no sólo el juego y el tempo del choque (algo que se había dado ya en los anteriores bolos) sino también, y lo que era mucho más importante, mostrándose mucho más sólidos, gozando de una profundidad casi inédita este verano, con un físico muy mejorado, y en definitiva, una imagen que ya sí empieza a acercarse a lo que el técnico asturiano quiere de los suyos a partir del 26 de agosto. Oli ya avisó de que este era el primer ensayo serio que tendrían este verano (lo que demuestra el hecho de que hiciera una convocatoria de 18 jugadores), que no había que preocuparse por los resultados previos (el de hoy, que no pudo ser mejor) y los que vieran el partido, ya pueden empezar a intuir como va a ser el Cádiz que pronto veremos luchar por el ascenso.
Sin embargo, el duelo no comenzó bien. El Écija, con el típico empuje de equipo local que quiere agradar a su afición, y más motivada por hacerlo tras haberse presentado en gala oficial, salió con más decisión que su rival, y apabulló por momentos a los gaditanos, que aún andaban algo fríos. Así Armando salvó el 1-0 en una buena parada a los cuatro minutos de partido, resolviendo con éxito un mano a mano. Pero el guardameta vasco no pudo hacer nada tres minutos más tarde cuando Lambarri, a bocajarro aprovechando un centro picado desde la derecha, cabeceaba a la red. El cuadro astigitano se adelantaba en el marcador.
La historia se escribía, como decimos, totalmente opuesta a los amistosos previos. Mal comienzo, que se enmendó enseguida. El Écija, con su gol, decidió cambiar de táctica y pasar a ver qué hacían los de Oli, y éstos se pusieron manos a la obra. Por momentos, los amarillos ejecutaban jugadas de tiralíneas hasta marear a los contrarios, que veían impotentes como el balón pasaba ante ellos sin posibilidad de tocarlo.
En los minutos centrales de esta primera parte disfrutamos de los mejores momentos sin duda del Cádiz en esta pretemporada. Las llegadas eran constantes, y algunas incluso fueron aplaudidas por el respetable.
En el minuto 18 se produjo una jugada que ilustró muy bien lo que Oli quiere de estos futbolistas. Bezares, en la posición donde se siente más cómodo, recuperó un balón, que cedió a Lucas Lobos, el que tiene que crear. El argentino abrió a Miguel, que entraba por la izquierda dejando a su par atrás. El ex de la Ponferradina y del Castellón centraba de primeras para que De Paula, en el segundo palo, y cuando todos pensaban que cabecearía a gol, cediera al punto de penalti donde Sesma, a la media vuelta, ejecutó una volea a la que respondió el guardameta con una soberbia parada, impidiendo el empate.
En el saque de esquina que siguió, Paz se encontró con la pelota totalmente solo dentro del área. El portuense le pegó duro, pero su disparo se fue rozando el larguero.
Sin tiempo para descansar, un minuto después, Sesma hizo la jugada de la noche. Agarró el balón en su propio campo, y en un “slalom” a lo Maradona, se fue yendo de cuantos contrarios le salieron al paso, hasta completar cuatro regates. El canario, con una fuerza impresionante, se plantó en el área, pero le faltó fuelle para ejecutar mejor su último pase. El público no escatimó aplausos para el canario, que fue sin duda el mejor de la primera parte, una noticia que debe llenar de satisfacción al cadismo, y que deja definitivamente atrás polémicas del pasado, demostrando así el futbolista que está totalmente centrado en devolver al Cádiz a Primera División.
En el minuto 26 Bezares, en un salto con un rival, nos regaló otras de sus demostraciones de fuerza. A pesar de perder la partida en estatura y envergadura, no se amilanó lo más mínimo. En la pelea, se llevó la peor parte, y salió con una aparatosa brecha de la que manó abundante sangre. Huelga decir que el de Guadiaro necesitó únicamente el tiempo que emplearon los médicos en colocarle el vendaje de rigor para volver al terreno de juego, a pelear con la misma intensidad de siempre.
En el último cuarto de hora del primer tiempo, y después de una fase de verdadero asedio, los visitantes bajaron algo el ritmo, imposible de mantener, sobre todo por el fuerte calor que aún a las diez y media de la noche caía en la ciudad conocida como la “sartén de España”. No obstante, a falta de cinco minutos para el descanso, Lucas Lobos protagonizó otra excelente jugada individual, en la que cedió a Morán en el pase de la muerte. El madrileño se echó algo larga la bola, dando tiempo a un zaguero contrario a reaccionar, evitando así el empate.
El Cádiz se iba a vestuarios con el marcador en contra, aunque eso era lo de menos. El cambio de imagen experimentado era sin duda la noticia más importante.
Si en la primera parte decimos que nos gustó el Cádiz, en la segunda nos ha enamorado. Tras la reanudación todo parecía un “replay” de la primera mitad. El cuadro sevillano volvía a marcar al poco de echar el balón a rodar (tanto obra del delantero Luna, que en su día estuvo a punto de recalar en el Cádiz), y seguramente que los más pesimistas empezaban a pensar que los amarillos acumularían otra derrota más este verano. Nada más lejos de la realidad.
El Cádiz reaccionó igual que entonces. Moviendo el balón con criterio, sin desesperarse y creyendo en lo que hacía, fue poco a poco desmotando a un rival que finalmente tuvo que hincar la rodilla ante la superioridad de su contrario, y sobre todo, a la magia de Lucas Lobos. Si en el primer tiempo destacábamos a Sesma, en la segunda el sudamericano demostró que es pieza clave en este equipo, y que se mantiene en forma y las lesiones le respetan, puede marcar una época en la historia de nuestra entidad.
Lobos se echó el equipo a las espaldas, tomó las riendas, y a fuerza de regates y de pases acertados, llevó a los suyos a la remontada espectacular. Comenzó su recital recortando distancias en el minuto 62, al transformar un penalti por manos de un defensa azulino. Luego, en el minuto 65 avisó con una jugada antológica (que no fue gol gracias al paradón del portero astigitano), en la que fue dejando sentados a cuanto contrario se cruzaba en su camino, lo que estaba por venir.
Y es que Lobos, en el minuto 83, empataba el duelo con un golazo de bandera. Desde una posición similar a la que anotó su último gol en liga (el malogrado partido de Getafe) lanzó un misil que bajó con la misma fuerza que subió, y ante el que el público local no tuvo más remedio que aplaudir, por la belleza de su factura.
No se conformaron los amarillos que borrachos de fútbol, daban la vuelta al marcador tras aprovechar Enrique (que volvía por fin a los terrenos de juego, otra gran noticia) un barullo en el área, cuando ya el duelo tocaba a su fin.
En definitiva, merecidísima victoria de los amarillos, que cobra aún más relevancia si tenemos en cuenta que llegaron a estar por 2-0 perdiendo, y que por primera vez este verano, Oli realizaba una convocatoria de 18 jugadores y limitó el número de cambios.
El próximo duelo será el sábado en Puerto Real, aunque la verdadera piedra de toque llegará el fin de semana que viene. Ya huele a fútbol y a barbacoa en Cádiz.
FICHA TÉCNICA
CÁDIZ: Armando, Paz, Cesar, Chico, Lucas, Bezares, Miguel, Morán, Lucas Lobos, De Paula y Sesma
También jugaron De Quintana (Paz), Fleurquin (Miguel), Acuña (De Paula), Enrique (Morán) y Vella (Chico).
ÉCIJA: Zigor, Torres, Zabala, Pedro, Argüello, Pepe Díaz, Jorge, Jose Vega, Jaime, Capa y Lambarri
GOLES
1-0. Minuto 7. Lambarri
2-0. Minuto 50. Luna
2-1. Minuto 62. Lucas Lobos
2-2. Minuto 83. Lucas Lobos
2-3. Minuto 90. Enrique
ÁRBITRO
Sr. Pedroso Ramos, de Sevilla
INCIDENCIAS
Alrededor de 2000 personas en las gradas del Municipal de San Pablo.
El partido comenzó con media hora de retraso, ya que el Écija aprovechó el amistoso ante el Cádiz para realizar su gala de presentación para la nueva temporada.
A pesar del tardío horario del choque, hizo muchísimo calor.
Pudimos ver en las gradas a los exfutbolistas béticos Gordillo y Roberto Ríos.
Los amarillos dieron una imagen completamente distinta a la de Los Barrios o San Fernando, controlando ya no sólo el juego y el tempo del choque (algo que se había dado ya en los anteriores bolos) sino también, y lo que era mucho más importante, mostrándose mucho más sólidos, gozando de una profundidad casi inédita este verano, con un físico muy mejorado, y en definitiva, una imagen que ya sí empieza a acercarse a lo que el técnico asturiano quiere de los suyos a partir del 26 de agosto. Oli ya avisó de que este era el primer ensayo serio que tendrían este verano (lo que demuestra el hecho de que hiciera una convocatoria de 18 jugadores), que no había que preocuparse por los resultados previos (el de hoy, que no pudo ser mejor) y los que vieran el partido, ya pueden empezar a intuir como va a ser el Cádiz que pronto veremos luchar por el ascenso.
Sin embargo, el duelo no comenzó bien. El Écija, con el típico empuje de equipo local que quiere agradar a su afición, y más motivada por hacerlo tras haberse presentado en gala oficial, salió con más decisión que su rival, y apabulló por momentos a los gaditanos, que aún andaban algo fríos. Así Armando salvó el 1-0 en una buena parada a los cuatro minutos de partido, resolviendo con éxito un mano a mano. Pero el guardameta vasco no pudo hacer nada tres minutos más tarde cuando Lambarri, a bocajarro aprovechando un centro picado desde la derecha, cabeceaba a la red. El cuadro astigitano se adelantaba en el marcador.
La historia se escribía, como decimos, totalmente opuesta a los amistosos previos. Mal comienzo, que se enmendó enseguida. El Écija, con su gol, decidió cambiar de táctica y pasar a ver qué hacían los de Oli, y éstos se pusieron manos a la obra. Por momentos, los amarillos ejecutaban jugadas de tiralíneas hasta marear a los contrarios, que veían impotentes como el balón pasaba ante ellos sin posibilidad de tocarlo.
En los minutos centrales de esta primera parte disfrutamos de los mejores momentos sin duda del Cádiz en esta pretemporada. Las llegadas eran constantes, y algunas incluso fueron aplaudidas por el respetable.
En el minuto 18 se produjo una jugada que ilustró muy bien lo que Oli quiere de estos futbolistas. Bezares, en la posición donde se siente más cómodo, recuperó un balón, que cedió a Lucas Lobos, el que tiene que crear. El argentino abrió a Miguel, que entraba por la izquierda dejando a su par atrás. El ex de la Ponferradina y del Castellón centraba de primeras para que De Paula, en el segundo palo, y cuando todos pensaban que cabecearía a gol, cediera al punto de penalti donde Sesma, a la media vuelta, ejecutó una volea a la que respondió el guardameta con una soberbia parada, impidiendo el empate.
En el saque de esquina que siguió, Paz se encontró con la pelota totalmente solo dentro del área. El portuense le pegó duro, pero su disparo se fue rozando el larguero.
Sin tiempo para descansar, un minuto después, Sesma hizo la jugada de la noche. Agarró el balón en su propio campo, y en un “slalom” a lo Maradona, se fue yendo de cuantos contrarios le salieron al paso, hasta completar cuatro regates. El canario, con una fuerza impresionante, se plantó en el área, pero le faltó fuelle para ejecutar mejor su último pase. El público no escatimó aplausos para el canario, que fue sin duda el mejor de la primera parte, una noticia que debe llenar de satisfacción al cadismo, y que deja definitivamente atrás polémicas del pasado, demostrando así el futbolista que está totalmente centrado en devolver al Cádiz a Primera División.
En el minuto 26 Bezares, en un salto con un rival, nos regaló otras de sus demostraciones de fuerza. A pesar de perder la partida en estatura y envergadura, no se amilanó lo más mínimo. En la pelea, se llevó la peor parte, y salió con una aparatosa brecha de la que manó abundante sangre. Huelga decir que el de Guadiaro necesitó únicamente el tiempo que emplearon los médicos en colocarle el vendaje de rigor para volver al terreno de juego, a pelear con la misma intensidad de siempre.
En el último cuarto de hora del primer tiempo, y después de una fase de verdadero asedio, los visitantes bajaron algo el ritmo, imposible de mantener, sobre todo por el fuerte calor que aún a las diez y media de la noche caía en la ciudad conocida como la “sartén de España”. No obstante, a falta de cinco minutos para el descanso, Lucas Lobos protagonizó otra excelente jugada individual, en la que cedió a Morán en el pase de la muerte. El madrileño se echó algo larga la bola, dando tiempo a un zaguero contrario a reaccionar, evitando así el empate.
El Cádiz se iba a vestuarios con el marcador en contra, aunque eso era lo de menos. El cambio de imagen experimentado era sin duda la noticia más importante.
Si en la primera parte decimos que nos gustó el Cádiz, en la segunda nos ha enamorado. Tras la reanudación todo parecía un “replay” de la primera mitad. El cuadro sevillano volvía a marcar al poco de echar el balón a rodar (tanto obra del delantero Luna, que en su día estuvo a punto de recalar en el Cádiz), y seguramente que los más pesimistas empezaban a pensar que los amarillos acumularían otra derrota más este verano. Nada más lejos de la realidad.
El Cádiz reaccionó igual que entonces. Moviendo el balón con criterio, sin desesperarse y creyendo en lo que hacía, fue poco a poco desmotando a un rival que finalmente tuvo que hincar la rodilla ante la superioridad de su contrario, y sobre todo, a la magia de Lucas Lobos. Si en el primer tiempo destacábamos a Sesma, en la segunda el sudamericano demostró que es pieza clave en este equipo, y que se mantiene en forma y las lesiones le respetan, puede marcar una época en la historia de nuestra entidad.
Lobos se echó el equipo a las espaldas, tomó las riendas, y a fuerza de regates y de pases acertados, llevó a los suyos a la remontada espectacular. Comenzó su recital recortando distancias en el minuto 62, al transformar un penalti por manos de un defensa azulino. Luego, en el minuto 65 avisó con una jugada antológica (que no fue gol gracias al paradón del portero astigitano), en la que fue dejando sentados a cuanto contrario se cruzaba en su camino, lo que estaba por venir.
Y es que Lobos, en el minuto 83, empataba el duelo con un golazo de bandera. Desde una posición similar a la que anotó su último gol en liga (el malogrado partido de Getafe) lanzó un misil que bajó con la misma fuerza que subió, y ante el que el público local no tuvo más remedio que aplaudir, por la belleza de su factura.
No se conformaron los amarillos que borrachos de fútbol, daban la vuelta al marcador tras aprovechar Enrique (que volvía por fin a los terrenos de juego, otra gran noticia) un barullo en el área, cuando ya el duelo tocaba a su fin.
En definitiva, merecidísima victoria de los amarillos, que cobra aún más relevancia si tenemos en cuenta que llegaron a estar por 2-0 perdiendo, y que por primera vez este verano, Oli realizaba una convocatoria de 18 jugadores y limitó el número de cambios.
El próximo duelo será el sábado en Puerto Real, aunque la verdadera piedra de toque llegará el fin de semana que viene. Ya huele a fútbol y a barbacoa en Cádiz.
FICHA TÉCNICA
CÁDIZ: Armando, Paz, Cesar, Chico, Lucas, Bezares, Miguel, Morán, Lucas Lobos, De Paula y Sesma
También jugaron De Quintana (Paz), Fleurquin (Miguel), Acuña (De Paula), Enrique (Morán) y Vella (Chico).
ÉCIJA: Zigor, Torres, Zabala, Pedro, Argüello, Pepe Díaz, Jorge, Jose Vega, Jaime, Capa y Lambarri
GOLES
1-0. Minuto 7. Lambarri
2-0. Minuto 50. Luna
2-1. Minuto 62. Lucas Lobos
2-2. Minuto 83. Lucas Lobos
2-3. Minuto 90. Enrique
ÁRBITRO
Sr. Pedroso Ramos, de Sevilla
INCIDENCIAS
Alrededor de 2000 personas en las gradas del Municipal de San Pablo.
El partido comenzó con media hora de retraso, ya que el Écija aprovechó el amistoso ante el Cádiz para realizar su gala de presentación para la nueva temporada.
A pesar del tardío horario del choque, hizo muchísimo calor.
Pudimos ver en las gradas a los exfutbolistas béticos Gordillo y Roberto Ríos.