Victoria de prestigio de un Cádiz que, además, convenció y supo rehacerse a la expulsión de Moussa Diakité a comienzos de la segunda parte. Mario Climent, Rubén Sobrino y Víctor Chust fueron los autores del segundo triunfo consecutivo del conjunto amarillo.
Comenzó muy bien el partido el Cádiz, sin dejar maniobrar a un Mirandés que deseaba, sin éxito, hacerse con la posesión de balón. Fruto de este buen inicio amarillo, a los cinco minutos de juego Carlos Fernández controlaba un balón en el interior del área que servía hacia atrás para la llegada de Mario Climent. El lateral alicantino no se lo pensó y disparó a portería, logrando su segundo gol en su segunda titularidad en la categoría.
Con el marcador a favor, la afición llevó en volandas a su equipo, que pudo ver cómo el equipo visitante restablecía la igualada tras un penalti por manos de Moussa Diakité en el interior del área. Aún no se habían cumplido los primeros 20 minutos de partido y Panichelli podía hacer el 1-1, pero David Gil adivinó la intención y blocó el disparo el atacante visitante.
Apenas ocho minutos después, y con la moral por las nubes tras los sucesos a favor, el cuadro cadista amplió la ventaja. Un mano a mano de Carlos Fernández lo desvió con acierto Raúl Fernández pero Rubén Sobrino, atento, cabeceó a portería vacía para poner el 2-0.
La ventaja pudo ser aún mayor cuando, a pocos minutos para llegar al tiempo de descanso, Carlos Fernández se lanzaba en plancha para rematar un servicio de Javier Ontiveros. Su testarazo se marchó fuera por poco.
En los instantes finales, sin embargo, no iba a fallar Panichelli tras un saque de esquina a favor del Mirandés que se quedó suelto en el interior del área, dejando la diferencia en un gol para la segunda mitad.
Tras la reanudación, el partido se pondría aún más cuesta arriba cuando, a los cinco minutos de la segunda parte, Moussa Diakité era expulsado con roja directa por pisar el tobillo de un rival.
Con un futbolista menos sobre el terreno de juego, el tipo de partido cambió por completo y el Cádiz, por delante en el marcador, priorizó la defensa para contener a un Mirandés que se volcaba, cada vez más, al ataque.
No obstante, el ejercicio de resistencia de los de Gaizka Garitano fue bestial y, con un imperial David Gil, el Cádiz supo aprovechar la que tuvo en la segunda parte. Un córner botado por Javier Ontiveros era cabeceado por Víctor Chust haciendo el 3-1 en el marcador, que llevó la locura a las gradas y al césped para conseguir el segundo triunfo consecutivo.