Bien Calderón. No estarÃa mal que pudiera entrar en algún traspaso que le permitiera jugar en un equipo con alguna aspiración. Su elevada ficha quizás la pueda compensar, en parte, su buena racha.
Respecto a Lin, todo hay que mirarlo en perspectiva. Lo que ha realizado este mes ya no se lo quitará nadie, pero el nivel de acierto que demuestra no parece tener unas bases duraderas. Muchas pérdidas de balón sumado a que no toma las mejores decisiones para el equipo en alguna que otra ocasión. Por otra parte, parece haber llegado a la franquicia apropiada. Caótica, sin mucho sentido de la lógica. Ahà está Jeremy Lin. Ha sabido ganarse el puesto de base que los Knicks tenÃan sin utilizar hasta que la espalda de Baron quiera o pueda. La nba se frota las manos puesto que es un producto propicio, caÃdo del cielo. Un gran mercado, algo mermado tras la triste retirada de Yao, el amplio colectivo inmigrante o de origen asiático se ve reconocido en el chico de Harvard. Y la nba hará lo que mejor sabe, rentabilizar al máximo toda fuente de ingresos y difusión de su producto.
Dejando a un lado las cifras, hay reconocer que este chico tiene algo. Busca la bola, no se arruga, quiere ser protagonista con una frescura que contagia y engancha. Más que esperar la más que probable normalización de sus números, hay que disfrutar de su juego y persona. Y a ver que sacan los Knicks de todo esto. Su entrenador, D'antoni, ya le tiene que estar agradecido, tanto por salvarle el cuello que tuvo a unos pasos de la guillotina, como por crear y unir al grupo. Veremos si con Melo vestido de corto también. Será cuando NY sepa si su aspiración es la de ganar algún partido en primera ronda o si todavÃa podrÃa decir algo en la temporada. Una temporada atÃpica, comprimida, que recuerda mucho a la de 1999.