Me sorprende mucho cuando veo, escucho o leo en los medios de comunicación los obituarios y las palabras de amistad que le dedican a Evelio y lo comparo con la enorme soledad que vivió en la última etapa de su vida. Hay que ver la cantidad de amigos que te salen a posteriori. Y ahora hablando en serio, esa hipocresia me produce asco. Pero claro está nunca viene mal colgarse unos galones y salir a la palestra.