A Aminatu le asiste la fuerza de la razón, y su fuerza es su dignidad, a ella y solo a ella, le corresponde decidir donde quiere estar y sin embargo la presionaron hasta bajarla de ese avión. Y todavía hay quien pide que el gobierno obligue a que se le alimente. Olvidando que el Gobierno (sea del color que sea) no es nuestro padre para decidir por nosotros. No puede aplicar medidas humanitarias a quien no las pide porque no las quiere, porque lo de antes morir de pie que vivir de rodillas no es una frase hecha, la dignidad es lo único que le queda al ser humano cuando es perseguido, torturado, encarcelado y expulsado de su casa por defender sus derechos. Y eso es lo que nos está regalando ella, una lección de dignidad, eso que a veces ni recordamos como es.
Desde el desconocimiento y salvando las grandes distancias, ¿qué diferencia este caso con el de De Juana Chaos?
A la luz de los hechos, extrae tú mismo las conclusiones,
cadisra.
Recordemos:
De Juana Chaos fue condenado a casi 3.000 años de prisión por los asesinatos de 25 personas, si bien el sistema legal español permitió que cumpliera sólo 18. Es por ello que, para evitar su excarcelación, fue juzgado de nuevo en el año 2006 por amenazas terroristas vertidas en dos artículos de opinión publicados en el diario Gara.
Solicitada
la prisión atenuada por sus abogados, tal petición fue rechazada por la Audiencia Nacional, que atendiendo a la especial peligrosidad del reo, ordenó que debería esperar en la cárcel el poco más de un año de prisión que le restaba en ese momento por cumplir. Por lo que De Juana Chaos decidió emprender una particular
huelga de hambre. Tras 115 días, donde hubo algunas fuertes dudas sobre su alimentación, fue finalmente la Junta de Tratamiento de la prisión de Aranjuez la que, tras un empate técnico de los componentes de dicha Junta, obligó a que fuera el propio Director de la prisión, (un puesto de libre designación del Gobierno), el que, tras romper el empate con su voto de calidad, decidió autorizar que ese año y pico que le restaba de condena, fuera cumplido en su propia casa,
controlado por una pulsera telemática.Nada más alejado al caso de una señora que sin haber cometido otro delito que el de su persistencia en considerarse saharaui, ha sido desposeída de su pasaporte,
sin acusación ni condena de ningún tribunal, deportada ilegalmente a España con la connivencia de las autoridades españolas y a la que en el colmo de la desvergüenza dictatorial- se le ofrece la devolución del pasaporte sustraído si se aviene a pedir
perdón públicamente al sátrapa marroquí, el mismo dictador que le ha arrebatado un documento cuya posesión forma parte de los irrenunciables Derechos Humanos de esa señora.
Así que tú me dirás donde están las similitudes.