A Aminatu le asiste la fuerza de la razón, y su fuerza es su dignidad, a ella y solo a ella, le corresponde decidir donde quiere estar y sin embargo la presionaron hasta bajarla de ese avión. Y todavía hay quien pide que el gobierno obligue a que se le alimente. Olvidando que el Gobierno (sea del color que sea) no es nuestro padre para decidir por nosotros. No puede aplicar medidas humanitarias a quien no las pide porque no las quiere, porque lo de antes morir de pie que vivir de rodillas no es una frase hecha, la dignidad es lo único que le queda al ser humano cuando es perseguido, torturado, encarcelado y expulsado de su casa por defender sus derechos. Y eso es lo que nos está regalando ella, una lección de dignidad, eso que a veces ni recordamos como es.