El Islam de nuestros tiempos es mayoritáriamente intolerante. Una pequeña minoría ilustrada no representa a una mayoría fanática e inculta.
Desde las mezquitas incrustadas en territorio europeo, y subvencionadas por las petromonarquías del Golfo, se alienta el odio hacia los propios países occidentales que, en un derroche de tolerancia y papanatismo, permiten practicar en Europa sus ritos religiosos a los mismos fanáticos intolerantes que prohíben tajantemente la enseñanza de cualquier forma de cristianismo, ya sea protestante o católico, budista, sintoista, etc., o sencillamente declararse agnóstico o ateo cosa que puede ser catalogada incluso como delito, en sus países de origen: véase el ejemplo de Arabia Saudita o, aunque no sea un país musulmán, el de China, donde el cristianismo está veladamente proscrito.
Por no hablar del flamante primer estado musulmán dentro de la Unión Europea: Bosnia que viene practicando una eficaz política de acoso y derribo del cristianismo ortodoxo griego en su territorio. Otro loable logro de esa monumental mamarrachada que es la alianza de civilizaciones [civilizadas] con otras incivilizadas y despóticas.
No sé hasta que punto se puede ser tolerante con los intolerantes, aquellos que poco a poco intentan conseguir que los europeos no musulmanes -cristianos, ateos, etc.- seamos ciudadanos de tercera imponiendo por la fuerza de su demografía sus leyes islámicas a todos los que ahora predicamos la tolerancia, la libertad, etc.
Ale, y ahora tachadme de nazi, pero antes releed bien lo que he escrito y decidme que no estais de acuerdo con nada de lo expuesto.
El ser de izquierdas no está reñido con la defensa de las libertades conquistadas ante fanáticos que imponen la guerra santa, el burka, la sharia y todos sus engendros.