Dos matones entran en un apartamento, pequeño y sórdido, arrastrando por los brazos a un muchacho. Saludan a Big Leroy, un negro enorme, sudoroso, hediondo, con cara de mala persona, un palillo en la boca, limpiándose las uñas con un machete de cortar cocos.
Uno de los hombres dice:
-Oye Big Leroy, el jefe ha mandado que te folles a este sujeto... Dice que es para que aprenda a no querer hacerse el valiente con la gente del barrio.-
La víctima grita desesperada e implora perdón. Pero Leroy simplemente asiente con la cabeza, ignorando los lamentos del chico:
-Déjenlo ahí en ese rincón, ya me encargo yo de ese hijo de puta dentro de un momento.-
Cuando los dos hombres salen, el muchacho dice:
-Sr. Leroy, por favor, no me haga eso, déjeme ir que yo no le diré a nadie que usted me ha dejado ir sin castigo.-
Big Leroy le responde:
-Cállate la boca y quédate quieto ahí!-
Un rato después, llegan de nuevo los dos hombres arrastrando otro individuo:
-Big Leroy, el jefe ha mandado que le partas a este elemento las dos piernas para que aprenda a no llevarse el dinero del jefe.-
Leroy contesta con voz grave:
-Déjenlo ahí en ese rincón, que ya resuelvo yo ese asunto.-
Las dos víctimas se protegen en su esquina, tratando de evitar la mirada del gigante, que recorre léntamente la habitación mientras prepara un café. Poco después por tercera vez los mismos hombres, arrastrando a un tercer muchacho:
-Big Leroy, el jefe ha dicho que le cortes el pito a este tipo, para que aprenda a nunca mas meterse con la mujer del jefe. ¡Ah!, y ha dicho que también le cortes la lengua y todos los dedos para que no haya la mínima posibilidad de que pueda tocar otra mujer en su vida.-
Leroy contesta con voz aun más grave aún:
-Ya resuelvo eso. Ponlo allí en el rincón junto a los otros dos hijos de puta esos.-
Cuando se retiran los tipos, el muchacho que al que habían traído en primer lugar dice en voz baja:
-Señor Leroy, con todo respeto, sólo para que usted no se vaya a confundir, yo soy al que hay que follarse...¿eh ?