Buen post
Mil años de oraciónShi, un anciano chino, viudo y jubilado viaja a Estados Unidos para visitar a su hija Yilan, instalada en ese país y recientemente divorciada. Se trata de una película donde importan, y mucho, las cosas pequeñas. Cuando Yilan propone a su padre volar, para conocer mejor el lugar, él contesta que prefiere ir en tren, conocer las cosas directamente. Wang nos habla del viejo problema de la comunicación, común en oriente y occidente. En un momento dado, Yilan comenta con su padre los problemas del mandarín, un idioma que parece pensado para no expresar los sentimientos, propicio para los secretos. Pero lo cierto es que la sociedad occidental también propicia el aislamiento, el no poder volver a comer a casa tranquilamente, las llamadas impersonales de los televendedores, los planes en solitario como acudir a una sala de cine.
No hay "terremotos" en esta película de condición minimalista, todo es la vida misma. Vemos a Shi hablar su inglés elemental, hacer migas con una vecina de origen iraní, que también tiene problemas con el idioma; somos testigos de la sorpresa de este hombre mayor, porque una joven en edad de trabajar esté tomando el sol tranquilamente en la piscina, y hable con la mayor naturalidad en biquini a un desconocido, algo que despierte en el protagonista la elemental modestia en que se ha educado.
Hay buenas metáforas -esas muñecas rusas que esconden dentro otras muñecas, y que se encuentran entremezcladas, Shi las ordena, lo que habla de problemas no compartidos por el otro, que dan pie a prejuicios, a pensar lo que no se debe pensar-, magníficas interpretaciones -Henry O ganó el premio al mejor actor en el Festival de San Sebastián-, y buen equilibrio entre elementos dramáticos y humorísticos.
La vida es bellaAño 1939. La Toscana, Italia. Guido es un hombre inocente y feliz, con alma de poeta. Le gustaría abrir una tienda de libros, pero ha de ganarse la vida como camarero. Un día conoce a Dora, la guapa maestra de un pueblo. Se enamora sin remedio de la "princesa", y comienza a cortejarla; su principal rival es un dirigente del partido fascista.
Unos años más tarde, ya casados, tienen un niño. Pero un día se presentan unos soldados, y se llevan a Guido y a su hijo a un campo de concentración. Dora les sigue por amor. Una vez allí, Guido hace todos los esfuerzos que puede imaginar para que su chaval crea que se encuentran en un "campamento de verano", y que están participando en un divertido juego; el motivo, preservar la inocencia del crío de cinco años, y evitarle los previsibles traumas del horror nazi.
AmelieSi uno piensa que la originalidad en cine es terreno agotado, con esta película se va a llevar una sorpresa. Amelie es un maravilloso ejemplo de que hay tantas historias como modos de contar y de que la forma visual puede configurar el contenido tanto como el argumento. Amelie es una joven de veintidós años que ha tenido una infancia un tanto extraña, al amparo de unos padres más raros que un perro verde. Ahora trabaja en un bar de Montmartre cuya propietaria es una antigua jinete circense y que es frecuentado por un celoso patológico. Pero su vida rutinaria cambia de la noche a la mañana, cuando una coincidencia despierte en ella un sueño filantrópico que se convertirá en su misión en la vida: hacer felices a los demás. Una a una, las personas que la rodean irán notando su influjo: la estanquera hipocondriaca, la portera llorona, el tonto empleado de la frutería y, muy especialmente, "el hombre de cristal", un pintor solitario que sólo es capaz de ver la realidad a través de un cuadro de Renoir. Sin embargo, algo también va a trastocar el corazón de Amelie cuando se quede prendada de Nino, un joven extraño que se dedica a coleccionar fotos desechadas en los fotomatones. El divertimento acaba de empezar.
EnamorarseManhattan, Nueva York. Frank (Robert De Niro) y Molly (Meryl Streep) llevan una vida normal y corriente. Ambos se cruzan a diario en el tren que les conduce hacia sus respectivos trabajos, aunque no se conocen. Ambos están casados, y sus matrimonios se han convertido en algo rutinario. Durante sus compras navideñas, coinciden en una librería y se tropiezan el uno con el otro. Entre risas y disculpas, recogen sus paquetes y se despiden. Pero en el día de Navidad, Frank entrega su regalo a su esposa, y descubre que no es el libro que él le compró. Lo mismo le ocurre a Molly con su marido. Es evidente que intercambiaron los regalos en el choque. Un tiempo después, ambos continúan con su vida insatisfecha. Vuelven a encontrarse de manera fortuita y bromean con timidez sobre el intercambio de paquetes. Así empezará una relación llena de pasión.
Una película de un romanticismo exacerbado, que se sostiene gracias a sus magníficos protagonistas, Streep y De Niro
Ya seguiré poniendo más, ya que me encanta el cine.