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"Todo hijo de futbolista va a llevar siempre ese peso"
"Hasta ahora he sido más futbolista de pachanga"
El hijo gaditano de Mágico González, al que llaman "Cai" en Chiclana y "Pisha" en San Salvador, vive por temporadas con su padre y sueña con jugar al fútbol profesionalmente. De carácter muy parecido al del Mago, admira profundamente a su progenitor, pese a que sólo ha tratado de forma íntima con él en el último año. Una temporada de seis meses, más otra que de momento de prolonga indefinidamente, han bastado para integrarse en la vida de san Salvador.
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Álvaro Rivero * San Salvador / Diario AS (en colaboración con CADIZCF.COM)
- Tiene 20 años, pero conoce a su padre como quien dice hace sólo tres
- Bueno, conocerlo lo que se dice bien hace uno, el resto más que nada por los periódicos y los vídeos que he visto de él. Mi madre nunca me ocultó que yo era el hijo de Mágico González, y se sabía lo que había. Y la conclusión que saco es que es una persona normal, con una vida tranquila, bastante respetuosa con la gente, y a mi me ha tratado muy bien. Ha sido fácil adaptarse a la vida aquí con él, porque es una persona muy sencilla.
- Siendo de Cádiz y sabiendo lo que allí se dice de él, de sus correrías y su forma de vivir, ¿cree que el gaditano tiene certeza real de cómo es Mágico?
- Hombre, lo que fue el Mágico allí yo desde luego no lo conocí, yo conozco a mi padre aquí, con la edad que tiene y con su manera de vivir. Se pueden decir muchas cosas que son ciertas, pero también somos muy exagerados. Vemos una cosita y la ponemos el doble de grande.
- ¿Sigue siendo aún un trasnochador?
- No, sigue saliendo los sábados, porque él siempre ha dicho que eso no se lo quita ni su madre. Durante la semana entrena con el balón dos días y luego se va de marcha con su gente de la escuela alemana, que es donde suele jugar (N. del R. La escuela alemana es un equipo de veteranos de San Salvador, donde juegan "Los Pachines", o lo que es lo mismo, sus cinco hermanos).
- Tras el año que lleva con él, imagino que ya le habrá perdonado todo lo que le ha faltado como padre
- Es que él llevaba su vida, no estuvo ni conmigo cuando se vino a San Salvador, ni tampoco con sus hijos de San Salvador cuando estaba en Cádiz. Cumplía con sus cosas y con su fútbol. Pero cuando hemos tenido la oportunidad de conocernos, que es lo que se pretendía, lo hemos hecho bien. La espina que hemos podido tener en pasado el uno con el otro no existe, se fue. Yo le doy todo mi respeto como padre.
- ¿Se ha adaptado el Pischa bien a su vida en San Salvador?
- Cuando vine la primera vez pensaba que me iba a costar, pero muy pronto entré bien con las comidas y con el clima. Parece que llevo toda la vida en San Salvador.
- Veo que Mágico es muy respetado en el país
- Sí, lo es porque él respeta. Y la gente le corresponde. Él lo ha sido todo en el fútbol, y eso la gente lo tiene en cuenta. No es como Dios porque Diosito es Diosito, y a él no le gusta que le digan eso, pero la verdad es que al final lo toman así. Y ese cariño me lo han transmitido a mi los salvadoreños, y por eso me siento tan bien aquí.
- Se de buena tinta que su padre no te quiere meter en el fútbol
- Es verdad, porque sabe que la gente me va a machacar porque soy el hijo de Mágico y no quiere que lleve ese peso. Quiere que juegue al fútbol y que me divierta, pero no le gustaría que esa presión me llegara a afectar.
- ¿Y le gustaría jugar profesionalmente?
- Lo he hecho en el Chiclana, pero con esta edad tampoco he tenido muchas oportunidades de ir saliendo. En España entrar en el fútbol es muy difícil, y entre que no he tenido mucha ayuda, y que tampoco yo me la he buscado mucho, pues aquí sigo. Con mis amigos, soy más de pachanga.
- Pero me dice Jaime La Chelona, que sabe de fútbol, que usted es bueno y que tiene talento
- Eso se dice, pero nunca lo he podido demostrar en un terreno de juego. Poco a poco espero que me vaya llegando la oportunidad de ir demostrándoselo a la gente. Ahora me estoy abriendo con la Chelona un camino, he jugado en Los Ángeles y quiero hacerlo más en el futuro. Ahora cuando pase el homenaje me quiero centrar en este tema.
- Mágico comenta que es individualista
- Eso dice, sí. Que soy "once". Pero con eso de ser profesional, se va aprendiendo lo que se puede ir haciendo con un equipo.
- ¿Y que tal se lleva con su hermano Rodrigo, el hijo salvadoreño de Mágico?
- Muy bien, llevamos una relación tranquila. Siempre que nos vemos nos agrada, pero tampoco tenemos una relación muy estrecha porque él está trabajando en su restaurante. Pero es como mi padre y como yo, ve las cosas a su manea, intentando siempre no ofender a nadie. Tampoco estamos todo el día intentando ser como mi padre, nos gusta ser como somos. A nuestra manera. Y si coincidimos, pues bien. Pero está claro que todo hijo de futbolista va a llevar ese peso siempre.
- ¿Tiene previsto seguir mucho más tiempo en San Salvador?
- No lo sé, voy dejando que la vida me vaya llevando. El fútbol no lo quiero dejar, y en España quizás lo tenía más de lado. Aquí tengo la responsabilidad de que si quiero jugar, tengo que entrenar y sacrificarme un poco. Ya no tengo a mis amiguitos de España, que hay veces que me hacen olvidar un poco el fútbol.
- ¿Y su madre, Maria José, qué piensa de que esté usted aquí?
- Ella siempre ha confiado en mí porque nunca he sido problemático, y no ha tenido problemas en que me haya venido aquí sólo. No sabía ni siquiera como vivía mi padre en San Salvador, pero ha visto que yo quería venir, y no me ha puesto ninguna traba.
- Y para terminar, que le gusta más que le digan, ¿el Pischa o el Cai?
- (Risas) Aquí todo el mundo me conoce como el Pischa. Mientras que se diga con agrado, Pischa o Cai, me dá igual. También por aquí hay gente que me llama Junior.
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